Gobierno jungla y su primera versión jungla: un mapuche ladrón de automóviles arrancaba en un tractor a excesivos 30 km/hora. El comando jungla, en su guerra jungla imaginaria, confundió al tractor con un peligroso tanque terrorista y a Camilo Catrillanca con Osama Bin Laden. Luego, esa verdad jungla se desparramos de telespectador en telespectador: Emol, carne de cañón de la propaganda jungla, dice que murió un comunero mapuche, pero que se intensificaron los atentados -nocturnos, incendiarios, maléficos- en la Araucanía, en la jungla.

En otro rincón de la jungla, la coalición del gobierno jungla se revuelca en su propia jungla de asfalto: Moreno, que aspira a presidir la jungla, crea su propia jungla mental y duda entre ponerse del lado del pueblo Mapuche o estar con quienes cercaron y se apropiaron de la jungla; el intendente Mayol, que fue parte de la jungla oscura y demoniaca que duró 17 años, dice que los más afectados fueron los profesores, dándole más importancia a un automóvil que a la vida de un ser humano. Chadwick saca la cabeza entre los matorrales de la jungla para decir que apoya a carabineros y la ley jungla. Piñera, por twitter, lamenta el fallecimiento, pero dice que apoya “el deber de carabineros”.

Horas después, la primera versión jungla varió: ya Camilo Catrillanca no arrancaba en un tractor, pero estaba entre medio de las balas y carabineros debía cumplir su labor (¿lo que vendría siendo “el deber de carabineros” que mencionaba Piñera en twitter?), también se habló de un enfrentamiento armado, una bala loca, y entonces la jungla se hizo más frondosa e indescifrable, se mezcló con las pruebas falsas de carabineros, con el adoctrinamiento militar del Comando Jungla, con los peñis asesinados en similares circusntancias, y rodeados tambien de elocubraciones parecidas a estas. La jungla crece y nos cubre, nos ciega, en ella estamos todavía, intentando sacar la cabeza entre los matorrales y ver lo que hay que ver: el Comando Jungla es un desproporcional invento para enfrentar a un enemigo armado que no existe, o al menos no existe como lo promocionan, lo que sí existe es el choque entre dos visiones espirituales de entender esto que llamamos vida: por un lado, la producción desenfrenada en nombre del progreso que defienden las forestales con el brazo armado de este y los gobiernos que lo precedieron; y, por otro lado, el resguardo del valor de la naturaleza como un valor en sí mismo, medida por belleza y no por dinero, que defiende el pueblo mapuche como tradición de lo que fueron, son y seguirán siendo.

El Comando Jungla ya anotó a su primera víctima. Entre todo el follaje de la jungla, se veia venir. Y es que la historia nos enseña que la violencia siemrpe trae más violencia, y que buscar la paz a punta de inyectar plomo en las heridas de la historia funciona sólo como estrategia comunicaiconal para dejar tranquilos  a quienes pagan su tranquilidad, cuando en realidad la jungla crece, se acumula y explota alrededor.


Politólogo. Director de Contenidos Fundación NAZCA. Autor de la novela "El Hombre que viajaba al sol"