Ayer lunes, alrededor de las 6.40 de la madrugada, Agustín Huenuqueo Chureo, se encontró de frente ante una comitiva del Gope de Carabineros en la ruta entre Santiago y Viña del Mar. Antes de llegar al túnel Zapata los vio y decidió, en forma de protesta por la muerte de Camilo Catrillanca, tocarles la bocina.

Dice que los autos se le acercaron hasta casi chocarlo, pero se mantuvo avanzando tranquilo, a la misma velocidad de uno de los buses para que no lo acusaran de exceder los límites permitidos.. A la altura de Lo Vásquez, vio que la misma patrulla estaba cruzada en el camino. Nadie le hizo señas ni nada, así que siguió raudo, para evitar el contacto con los policías. A esa alturas ya lo encontraba raro. Finalmente, en el kilómetro 89 se le cruzan de nuevo en el camino y es obligado a detenerse. “Bajan muchos de ellos del bus, me sacan del vehículo, me tiran al suelo de forma muy violenta”, dice Agustín. Cuenta que le preguntan su nombre y él les dice su apellido. “Fue peor. Me suben al bus y ahí fue una ensalada de patadas y combos”, asegura.

“Me dijeron defiéndete ahora mapuche conchetumadre, los vamos a seguir matando. Para mi fue eterno, no sé cuánto tiempo me tuvieron golpeándome”, afirma. El documento de su constatación de lesiones da cuenta de “eritema y erosión cigomática derecha, en ambos codos y en ambas costiullas”. En total se acreditaron heridas en la cabeza, rodilla, contusión en el tórax, en la pared abdominal y en el hombro y brazos, además de las marcas de las esposas en las muñecas.

 

Agustín cuenta que fue llevado a la tenencia de la carretera, donde ingresó un reclamo formal contra la comitiva liderada por el teniente Luis Staub Ojeda.

El hombre mapuche no fue detenido ni pasó ante un tribunal. Solo se le pasó un parte por “obstrucción de tránsito”. En los próximos días se reunirá con el INDH y está evaluando otras acciones contra los policías.