Durante los últimas semanas, personal de Carabineros ha realizado nuevas diligencias para determinar el paradero de Fernanda Maciel, la joven que desapareció desde su casa en Conchalí el pasado 10 de febrero, cuando tenía 6 meses de embarazo.

Paola Correa, madre de Fernanda, y sus hermanas llegaron hasta el Laboratorio de Criminalística (Labocar) de Carabineros, donde se les realizaron tomas de ADN, con muestras sanguíneas y de saliva. Sin embargo, el abogado de la familia, Claudio Rojas, señaló que “es bastante extraño que a esta altura de la investigación, así porque sí, se realice una toma de muestra de ADN para poder establecer algún tipo de patrón”.

Rojas añadió que “o bien se descubrió algún antecedente de rastro biológico que necesitan cotejar con la familia para ver si hay vinculación o no, o dos, simplemente es una toma de muestra o algún tipo de diligencia que tiene solamente como fin ‘mover la causa’, pero que realmente no llega a nada”.

Al parecer, los análisis serían comparados con restos biológicos encontrados en los peritajes que se realizaron en la casa de Pettersen o en la bodega que frecuenta la joven de 21 años.

Además, la pareja de Maciel, Luis Petersen, llegó durante la mañana del pasado lunes a dependencias del Departamento de Encargo y Búsqueda de Personas y Vehículos (SEBV), donde entregó nuevas declaraciones sobre el caso. Al comienzo de la investigación, su vehículo fue periciado para descartar cualquier relación con el caso.

Pese a que la policía revisó cámaras de seguridad durante febrero y marzo, no se han encontrado resultados consistentes. Hace un mes, Petersen enfatizó que “yo no la maté. Los carabineros habrían venido si yo hubiera sido el culpable o si tuvieran sospechas para interrogarme. Sólo periciaron mi casa y me interrogaron las primeras dos semanas, pero de ahí no han podido descubrir nada más”.

A 9 meses de la desaparición, Carabineros y la Fiscalía Centro-Norte mantienen un fuerte hermetismo sobre el caso.