“Si su hija no detiene la campaña en redes sociales y en la prensa, vamos a matarla a ella y a su nieto”. Pasaban unos minutos de las 6 de la tarde cuando una voz anónima lanzó la amenaza por teléfono a la señora Robles. Quien hablaba conocía a la perfección detalles de la vida de su hija y de sus tres nietos: el colegio en el que estudian, enfermedades que padecen y horarios de actividades. La mujer avisó rápidamente la madre de los chicos, Carolina Zumarán Robles, y con la ayuda de una vecina llamó a Carabineros para que tomaran constancia de las inesperadas intimidaciones.

Carolina Zumarán es dirigenta sindical en Codelco. Arraigada en Calama, trabaja desde hace nueve años en la minera estatal como asistente de Sustentabilidad.  En 2012 fundó el Sindicato de trabajadores profesionales y administrativos de la Vicepresidencia de Proyectos de Codelco Chile y asumió un cargo directivo que en 2014 le permitió ser elegida como consejera regional de la Federación de Supervisores del Cobre (FESUC).  El pasado 9 de junio, en la nueva convocatoria electoral de la Federación, fue elegida como vicepresidenta del organismo. La elección no es menor ya que por primera vez una mujer ocupa el segundo cargo dentro de la FESUC. Semanas después, a finales de junio, se celebraron elecciones en su sindicato de base, el que ella misma creó hace seis años, pero en esta ocasión perdió la contienda. Desde entonces, la empresa desconoció su representación como dirigente sindical y abrió un litigio con la compañía.

“A finales julio recibí una carta de Codelco en la cual me indicaban que por cada día no trabajado era un día no pagado y además me informaron que podían iniciar acciones legales en mi contra”, explica a El Desconcierto Carolina Zumarán, que desde julio tiene su liquidación mensual en cero. Dice que nadie de Recursos Humanos (RR.HH.) la informó, ni recibió el apoyo de su sindicato de base ni tampoco ha recibido información alguna de parte de la empresa.

Carolina Zumarán

Antes de eso, la mujer fue convocada por la empresa a una reunión en la que se le entregaron nuevas funciones en su lugar de trabajo. “Estoy contratada para hacer A y ellos querían que hiciera B y C. Les indiqué que yo cumpliría con lo que establece mi contrato de trabajo, que dice A, pero no llegamos a ningún acuerdo”. Tras dejar constancia en la Dirección del Trabajo, la mujer siguió desempeñando sus tareas sindicales en un horario liberado, un derecho sindical que empezó a ejercer desde que entró a ser parte directiva de la FESUC y que es parte de un acuerdo tácito entre los sindicatos y la cuprífera. “Todos los dirigentes de Codelco están liberados de su trabajo, todos, sin excepción alguna. A mí, en cambio, me querían cambiar el cargo, los turnos e impedirme desarrollar mi cargo como vicepresidenta de la FESUC”, lamenta.

Carolina critica que Codelco no reconoce su calidad de dirigente de la FESUC: “Cuando perdí las elecciones del sindicato yo ya era vicepresidenta de la Federación, tengo el cargo y el foro por 4 años. Perder el cargo en sindicato base no hace que automáticamente pierda el cargo en la Federación”, sostiene.

De hecho, el artículo 274 del Código Laboral establece en su art. 274 que “todos los miembros del directorio de una federación o confederación mantendrán el fuero laboral por el que están amparados al momento de su elección en ella por todo el período que dure su mandato y hasta seis meses después de expirado el mismo, aun cuando no conserven su calidad de dirigentes sindicales de base”.

La sindicalista denuncia que su situación está vinculado a un caso de discriminación de género: “En la historia de la FESUC varios colegas hombres han perdido la calidad de dirigente de base pero han mantenido la calidad de dirigente de federación y jamás les ha cortado la remuneración”, lamenta, y añade que Codelco está vulnerando sus Políticas Corporativas de Diversidad de Género, suscrita en junio de 2017 precisamente por la responsable de Recursos Humanos, Angélica Jofré, a quien Carolina señala como una de las máximas responsables de su situación. Lo contradictorio, para ella, es que la única mujer gerente de RR.HH. en la corporación toma la decisión en contra de otra mujer dirigente sindical.

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Por eso, el pasado 6 de noviembre la FESUC, que representa a unos 3.000 trabajadores de Codelco, presentó ante el 2° Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago una demanda por incumplimiento de contrato e impago de horas de trabajo sindical, y por discriminación contra la empresa estatal. 

El Desconcierto ha contactado en reiteradas ocasiones con Anélica Jofré, entre martes y este miércoles, para contrastar la versión entregada por Zumarán. Sin embargo, la gerente de RR.HH. sólo atendió la primera llamada excusándose de no poder responder al momento y nunca más contestó el teléfono.

Amedrentar a sindicalistas

En medio de la pelea judicial en contra de Codelco, es cuando la madre de Carolina Zumarán recibe las amenazas por teléfono en contra de su hija y de su nieto mayor. Carolina tiene sospechas, pero no puede demostrarlo: “Estoy convencida que ha sido la empresa, pero no tengo evidencias”, afirma con rotundidad. Por ahora, presentó una denuncia ante la Fiscalía y está estudiando querellarse contra quienes resulten responsables de las intimidaciones y evalúa otras demandas en contra de Codelco. También piensa en llevarse a sus hijos un tiempo fuera de Calama.

“Me siento violentada, vulnerada, amedrentada y discriminada. Son varias emociones juntas, pero estoy dispuesta a dar la pelea porque no soy la única mujer a quien le pasa”, explica. Reconoce que le costó mucho decidirse a denunciar, pero ahora está dispuesta a llegar hasta el final de esta historia. “No me van a amedrentar y no van a conseguir que baje los brazos, independientemente de los mecanismos que ellos usen para esto”, manifiesta.

Carolina Zumarán

Las amenazas de muerte en contra de Carolina Zumarán y su hijo no son un caso aislado. En los últimos meses, varios dirigentes sindicales han sufrido amonestaciones y amedrentamientos. En agosto la presidenta del sindicato de Profesionales y Analistas de división Gabriela Mistral, Ana Catalán, fue amenazada de muerte e insultada. También el secretario del sindicato Nº3 División Chuquicamata, Miguel Véliz, sufrió un ataque contra su vehículo personal estacionado al interior de su domicilio.

Zumarán admite que ser mujer y dirigente sindical del rubro de la minería es una experiencia “dura” porque “cuesta bastante entrar y mantenerse”. Mujeres como ella se desempeñan en universos aún muy marcados por los códigos, las formas y los tiempos definidos por hombres. Dice que es un mundo de “egos”, en el que “los hombres tienden a minimizar, a creer que las mujeres no tenemos capacidad, que hay que ser choro, y que nosotras somos más débiles”. En estos espacios las mujeres se convierten en un frente más de lucha dentro de la organización, aunque a menudo las reivindicaciones de género quedan invisibilizadas o minorizadas por las propias dinámicas patriarcales que la mayoría de las entidades siguen arrastrando. Cuenta que en este tiempo no se ha salvado de “discriminaciones, insultos y agresiones verbales”, pero está convencida de que “no podemos ceder estos espacios”, y que las mujeres tienen que estar presente: “Si no, el patriarcado va a seguir gobernándonos”, concluye.