Una vergüenza. Así ha sido calificada la previa de la final de la Copa Libertadores de América tras el ataque que hicieron hinchas de River Plate al bus de Boca Juniors y que dejó a tres jugadores lesionados.

Los xeneizes se dirigían al estadio Monumental de Núñez para disputar el partido de vuelta ante su clásico rival y fueron recibidos con piedrazos que dañaron al plantel.

Uno de los más afectados fue Pablo Pérez, quien quedó con una astilla en su ojo izquierdo, razón por la cual tuvo que ser trasladado a una clínica oftalmológica. El jugador difundió una foto para mostrar la gravedad del hecho.

Además de esto, Carlos Tévez y Agustín Almendra también habrían quedado descartados para el partido. El primero habría vomitado en el vestuario y el segundo presentaría cortes que le impedirían jugar.