Durante esta jornada y la de ayer lunes, miles de estudiantes se encuentran rindiendo la Prueba de Selección Universitaria (PSU) en diversos recintos del país, prueba con la que se juegan un ticket para la educación superior y que no ha estado exenta de polémicas durante los últimos años, ya que ha sido cuestionada como método para evaluar las capacidades de los y las estudiantes. Y con el paso del tiempo las críticas solo se han recrudecido.

Así lo comenta Ariel Ramos, investigador de política educativa de Educación 2020, en conversación con Rayén Araya para #AquíYAhora, donde apunta que la prueba “no está muy actualizada”.

“No se ha adaptado (la PSU) a las nuevas tecnologías, es una prueba en papel en una era digital, es análoga, y eso puede presentar ciertas dificultades para estudiantes que hoy son nativos de la era digital nacidos en el siglo XXI”, indica como uno de los problemas, pero no es el único.

“El foco crítico está en que la prueba reproduce las brechas que son parte del sistema educacional chileno completo, estamos con una especie de termómetro que nos indica que tenemos fiebre. Hay algo que está mal y ahí es donde uno puede ver esos sesgos que tiene la prueba en términos de género, de nivel socioeconómico“, sostiene Ramos.

Respecto de este último punto, detalla que los estudiantes que tienen mejor capital cultural desde el hogar donde se criaron, “llegan a dar la prueba en mejores condiciones que otros estudiantes que no tuvieron la misma preparación”.

Es por eso que para el investigador, la PSU “no acorta las brechas las reproduce” y “recopila todos los vicios del sistema escolar”.

Pese a esto, advierte que “no vamos a avanzar con un nuevo instrumento, donde sí podemos avanzar es en mecanismos de inclusión dentro de las instituciones de educación superior que sean más equitativos, ahí es donde aparecen los programas especiales de admisión”.

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