Primero le tocó al presidente de Francia, Emmanuel Macron, quien a su llegada a Argentina para asistir al G20 no había ninguna delegación del gobierno de Mauricio Macri para recibirlo, como dicta el protocolo. Ahora fue el turno del presidente de China, Xi Jinping.

Todo ocurrió cuando se abrieron las puertas el avión que llevaba al mandatario chino hasta el aeropuerto de Ezeiza, para participar de la reunión de líderes mundiales que se organiza en Buenos Aires.

Una vez que se instaló la escalera para que descendiera del avión el mandatario asiático y comenzó a bajar la primera persona para tocar suelo argentino, la banda del Ejército de ese país que se encontraba a los costados de la alfombra roja comenzaron a tocar la canción de bienvenida. Todos quedaron desconcertados.

El problema es que la canción debía sonar solo cuando apareciera Xi Jinping y la persona que estaba bajando por las escaleras no era él, sino uno de sus colaboradores -algo de lo que ni la prensa trasandina se percató- por lo que la música fue interrumpida y solo quedó un incómodo silencio.

Minutos más tardes, el mandatario chino descendió del avión junto a su esposa, Peng Liyuan, y ahora sí la música comenzó sonar cuando debía, dejando en la memoria otro bochornoso momento en la organización del G20 en Argentina.

Jinping fue recibido por el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, y el canciller argentino Jorge Faurie.