Chile se encuentra desplegado en la Conferencia Mundial de Cambio Climático que se realiza en Katowice, Polonia. Representantes de distintas reparticiones del gobierno participan de las primeras negociaciones del crucial encuentro, que tiene el desafío de entregar una guía para la aplicación de los Acuerdos de París.

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Al equipo de seis personas se sumarán otras siete de aquí al lunes, día en que la propia ministra de Medio Ambiente, Carolina Schmidt, llegará al país europeo para lo que espera sea la parte crucial del desafío mundial que implica el cambio climático, sobretodo después de un informe de Naciones Unidas que insta a los países a aumentar sus ambiciones y fijar los límites en que la temperatura global no supere los 1,5°. Hoy, con una temperatura de 1,1° y las emisiones de gases aumentando cada año, el desafío se vislumbra complejo.

Giovanni Calderón, ex diputado UDI y director ejecutivo de la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático, es la voz oficial del gobierno en la COP 24 y conversó con El Desconcierto en Katowice sobre las posiciones y desafíos de Chile para bajar su emisión de gases de efecto invernadero.

El llamado que se hizo desde Naciones Unidas fue claro: No queda tiempo y hoy los Acuerdos de París no son suficientes para lo que el planeta necesita. ¿Cómo responde Chile a eso?

– Primero hay que aclarar que los compromisos del Acuerdo de París no han fracasado, lo que pasa es que el último informe del IPCC, el panel inter gubernamental del cambio climático, indica que hay que aumentar la ambición. Eso significa lograr el objetivo en un tiempo menor al planteado, el articulo segundo del Acuerdo París no habla en específico de grados, sino de que la temperatura quede por debajo los dos grados, esa es la terminología diplomática. Cuando fijas el límite en los dos grados, todos los países que tienen intereses comprometidos, tienden a estirar el elástico hasta el máximo, es decir, que sus compromisos queden en el 1,99. Y en el fondo lo que dice el IPCC es que hay que aumentar la ambición en tiempo y reducción de temperatura promedio, porque al ritmo actual de emisión, entre el 2032 y 2050 vamos a superar el 1,6. Frente a eso, el eje del debate está puesto en mitigación y la reducción de emisión de gases de efecto invernadero Y ahí Chile ha cumplido sus compromisos, tiene un inventario de emisiones que reporta anualmente, el problema son los países grandes como Estados Unidos, Brasil, India, China, países muy industrializados, con una economía muy carbonizada, son grandes emisores pero están dentro del acuerdo. Ahora Estados Unidos se sale pero el propio acuerdo establece mecanismos que le impide salirse de inmediato, hace que la salida sea progresiva.

¿Cuál es el objetivo que busca Chile en las negociaciones de esta y la próxima semana?

– Chile tiene muy pocas lineas rojas, muy pocos límites de lo no dispuesto a aceptar, que tienen que ver con el hecho de que se discrimine positivamente a países menos desarrollados para efectos de transferencias tecnológicas y ayudas financieras. Se tiene que considerar la realidad de los continentes. África puede requerir ayuda financiera, pero lo que estamos diciendo desde América Latina es no poner todas las fichas ahí porque nosotros también necesitamos recursos. Nosotros, y es el caso de Chile también, estamos muy expuestos, tenemos más vulnerabilidades ante los efectos del cambio climático. Ese es un debate de estos días, África está siendo duro, pero América Latina quiere más grados de igualdad.

Ahí empiezan a jugar los intereses de países menos desarrollados. Reclaman el “derecho a seguir emitiendo” para no afectar crecimiento económico.

– Ese argumento es dispararse a los pies. El problema es global, si no se adoptan medidas globales, no se logra nada. Es cierto que hay un bien en común y todos quieren usarlo al máximo, pero no sacamos con que nos digan ustedes los subdesarrollados contaminen y nosotros no, porque la contaminación igual llega de rebote. Aquí tiene que haber una reconversión de matrices energéticas, del sistema de transporte, del sistema alimentario global, que el énfasis deje de estar en las proteínas animales por los niveles de emisión que implica la producción y logística de esa industria. Lo que se pide desde los países menos desarrollados es ayuda para reconvertirse, no tener el doble sacrificio de emitir menos y limitar el desarrollo, sino que una ayuda para seguir desarrollándose.

– La emisión de gases de efecto invernadero en Chile corresponde en un 70% al sector energético y, dentro de él, mayoritariamente  a las termoeléctricas a carbón. Estamos en la capital del carbón en Europa y Polonia es radical, dice que van a seguir con el carbón. ¿Cómo enfrenta Chile esta discusión? ¿Podemos hablar de una meta de año en que no hayan más termoeléctricas a carbón?

– Hay dos cosas. En Chile ya no se construyen más centrales a carbón y esa es una tremenda decisión política, porque la producción de energía a carbón es la más barata. Segundo, y lo dijo Bachelet en una columna en el New York Times donde se apropia un poco del tema, está el incremento de energías renovables no convencionales en materia energética. Es un tema no menor, el avance en Chile en la renovación de la matriz ha sido mucho más rápido de lo esperado. Hoy tiene una participación del orden del 10%. Ahora hay que tener cuidado con eso, porque la matriz energética no es estática en el tiempo, no depende solo de la capacidad instalada, las energías entran y salen por costo y de alguna manera las renovables no convencionales son preferentes, tienen un régimen que permite mayor desarrollo. El subsecretario de Energía me comentaba el otro día que este año han ingresado mas de 100 proyectos de renovables no convencionales. Estas energías, eso sí, producen baja cantidad de mega watts.

¿Pero porqué no, como está pasando en el mundo, se le pone fecha final a la emisión de combustibles fósiles?

– La obligación internacional, que Chile ya la asumió, es que al 2050, no tiene que tener emisión de gases de efecto invernadero. Y es cierto, el mayor contribuyente es la industria energética. Entonces Chile el 2050, y no estamos hablando de 100 años, sino 31, se debería haber eliminado no solo la emisión a carbón, sino también la de petróleo y gas natural. Hoy hay planes de reconversión de la industria basada en el carbón, porque no es llegar y decirle a una planta, sabe qué, cierre, tiene que haber todo un plan. Lo que no es fácil es congeniar los intereses económicos de las empresas con lo sociales en torno a las termo que funcionan.

Ahí está el debate de la “justicia transicional”. Cómo hacemos para que este cambio necesario no lo paguen los trabajadores y no hayan despidos.

– Huasco, por ejemplo, la comuna completa está relacionada con la termoeléctrica. Hay que pensar que en esto las inversiones son de largo plazo, entonces las rentabilidades se perciben mucho tiempo. Sería casi expropiatorio obligar a una empresa a cerrar de un día para otro. Chile tiene las metas claras. Ahora la discusión es la velocidad del avance, porque Chile ha avanzado en limpiar su matriz, en reducir la emisión de gases, en medidas de adaptación y mitigación, pero claro, la velocidad de ese avance puede no ser lo que requiera el mundo. Pero ojo, Chile es de los que más avanza en materia de electromovilidad, por ejemplo.

– ¿Cuáles son los avances en cuánto a la ley de cambio climático? ¿Será un nuevo servicio público, una oficina?

– Hoy estamos en la etapa pre legislativa. Va a haber un ante proyecto en marzo. Ahora se está recabando la realidad regional a través de los consejos regionales de cambio climático y a eso hay que sumar la etapa de participación ciudadana, donde se van a recibir comentarios de las personas. El proyecto va a estar enfocado fundamentalmente en la institucionalidad, no en crear una institución nueva, sino en darle reconocimiento legal a ciertas atribuciones que hoy tiene Medio Ambiente, pero no tiene cómo hacerla exigible. La cosa va para allá, no a la creación de algo nuevo.

– ¿Y esto implica financiamiento? Hoy no hay partidas específicas por Ley de Presupuestos y las mismas promesas de reducción de emisiones de Chile están condicionadas al financiamiento externo, que es cada vez más difícil por ser país OCDE.

– Reparticiones como la nuestra y la oficina de cambio climático de Medio Ambiente tenemos partidas específicas en la Ley de Presupuesto. No es que haya un fondo común, sino que tenemos fondos específicos a lo que hacemos nosotros y Medio Ambiente por su parte. Si bien Chile dejó de ser sujeto de subsidio internacional, sí hay interés de organismos de la convención de Naciones Unidas en cambio climático, aparte de la COP, hay organismo técnico a cargo de finanzas y hay interés y negociaciones en curso como para que Chile instale una banca verde. El Fondo Verde ha planteado la transferencia de 50 millones de dolares a Chile bajo obligación de “apalancar” una cifra superior. Es un préstamo blando, no una donación. Y estamos analizando las condiciones de mercado para la generación de esto, es un paso fundamental porque más que lo que asigna ley de presupuesto o la plata que llegue del exterior, lo importante es cómo tu estructuras una banca que le permita al usuario, al pyme, acceder a créditos que consideren lo que haces en materia medio ambiental. Que te premien por hacer un recambio tecnológico que signifique menos emisiones. Eso es lo importante, que la plata llegue a la empresa mediana, grande o pequeña que está implementando medidas de sustentabilidad.