Durante la madrugada del 14 de octubre de 2015, Nicole Casilla, una joven psicóloga de 29 años, fue encontrada muerta por su marido Alejandro Navarro -médico de profesión- en la casa de ambos ubicada en Chicureo. Su cuerpo estaba rodeado de pastillas antidepresivas. Tenía una hija de un año y un embarazo de 4 meses de gestación.

La escena de muerte propició la conclusión apresurada del suicidio, aunque los antecedentes que serían conocidos más tarde por su familia y la justicia terminaron por cambiar abruptamente la verdad sobre lo ocurrido. El informe que realizó meses más tarde el Servicio Médico Legal fue determinante: ninguno de los medicamentos encontrados esa mañana en la escena del crimen se encontraba en su cuerpo. 

El análisis realizado por la destacada perito forense Vivian Bustos concluyó que Nicole murió por una sobredosis de amitriptilina que le fue inyectada. A Pedro Casilla, padre de la joven, le calzó todo: el escenario de muerte de su hija había sido armado. “Yo nunca estuve conforme, yo conocía a mi hija”, recalca con la voz quebrada. Pese a los años que han transcurrido, cada recuerdo de Nicole nubla los ojos de su padre.

Pedro la recuerda como una joven con carácter fuerte, temperamental y con actitud. “Estaba embarazada del Porotín, que le llamábamos”, añade, recalcando que nunca creyó en la tesis del suicidio.

Los padres de Nicole se quedaron con la tuición provisoria de su nieta. Días después el Tribunal de Familia estimó que era conveniente que el padre retomara su cuidado. A la semana siguiente, cuando solo había transcurrido un mes desde la muerte de su esposa, Navarro y su nueva pareja salieron del país junto a la pequeña con destino a Colombia. Ahí se quedaron 6 meses y luego viajaron a Australia, donde vivieron por cerca de dos años, hasta que la justicia ordenó la extradición a la luz de los nuevos antecedentes sobre el caso.

Durante dos años y cuatro meses, los abuelos de la pequeña no supieron más sobre ella. “Se nos quebró el alma”, dice Pedro cuando recuerda el momento en que tuvo que devolverle su nieta a Navarro. “Ella se agarró de mi cuello y me decía Tata, no, Tata… tuve que usar mi fuerza para separar sus brazos. Después me tiraba las manitos para que la tomara, como si algo presentía que iba a pasar”.

Foto: Alejandro Navarro, imputado por femicidio y aborto.

Los análisis que descartan el suicidio

El 6 de febrero de este año, Alejandro Navarro, su pareja Beatriz y la pequeña retornan a Chile tras la tramitación de una orden de extradición en su contra. Tras ser formalizado en ausencia por los delitos de femicidio y aborto, a su llegada, Navarro fue detenido y quedó en prisión preventiva hasta el pasado 29 de junio, cuando la medida cautelar fue cambiada a arresto domiciliario. 

Ese día, Pedro Casilla volvería a ver a su nieta tras obtener nuevamente su cuidado provisorio por 6 meses.  Durante horas, esperó ansioso en el Aeropuerto Internacional de Santiago. “Fue como una película de cine”, recuerda sobre el momento. Al verla aparecer junto a funcionarios de la PDI, el abuelo le tomó la mano y le propuso que dieran un paseo.

“¿Te acordai de mí?”, preguntó con temor mientras la pequeña, de ya 4 años, lo observaba fijamente. “Hasta que la tomé y dije: veamos cómo está de pesadita, si ha comido mucho o no. Y cuando la levanto le digo: ‘Mi amor, ¿se acuerda del Tata?’ Y ella me abraza del cuello. Fue algo muy fuerte porque me di cuenta que me había reconocido. Le dije que a los PDI estaba todo bien y ellos me escoltaron hasta la salida”, detalla.

Desde entonces, la familia de Nicole intenta avanzar en medio de dos batallas judiciales: una por la tuición legal de su nieta y otra por justicia tras el femicidio de su hija. 

A la familia, con quienes la joven mantenían un estrecho vínculo de confianza, siempre les contó de los problemas psiquiátricos de su esposo, de su carácter inestable, de su dependencia con las pastillas y de cómo empezaba a golpear la casa cuando se descontrolaba. Aunque no habían antecedentes de violencia física, sí existían respecto al maltrato psicológico.

Tras el análisis toxiológico, el informe de la perito Vivian Bustos recomendó la exhumación del cuerpo de Nicole. En agosto de 2017, tras el proceso y otras diversas pruebas enviadas a los laboratorios de la Universidad de Chile, se concluye que murió por intoxicación de amitriptilina que fue inyectada en su muñeca derecha, a la altura de la vena. Además, se presume que quien la inyectó tenía conocimientos médicos y que la joven difícilmente pudo hacerlo sola, ya que era diestra.

A la vez, el informe señala que los ninguno de los medicamentos y estuches vacíos que fueron encontrados alrededor de su cuerpo y en el velador se encontraba en sus fluidos corporales o contenidos gástricos. También añade que hubo participación de terceros en su muerte. Con esos antecedentes, la justicia dio curso a una orden de detención internacional a fines de diciembre del año pasado y luego se tramitó su extradición.

Durante el pasado miércoles se revisaron las medidas cautelares de Alejandro Navarro, quien se mantiene en arresto domiliciario tras su paso de 3 meses por Santiago 1. La defensa del imputado solicitó una rebaja en la medida cautelar que fue rechazada nuevamente por la justicia. En la instancia, le recordaron al imputado que se encuentra formalizado por dos de los delitos de más grave castigo en el ordenamiento jurídico.

El Desconcierto contactó a Janise Núñez, abogada del Sernameg, quien se encuentra de viaje en Italia por estos días. Sin embargo, en representación de la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres, la abogada Silvana del Valle expuso que “las medidas cautelares en este caso son extremadamente livianas. Nos demuestran que los hombres con poder pueden incluso matar a una mujer y estar cumpliendo medidas que corresponden a delitos menores”.

La abogada recordó que “la idea de bajar la medida cautelar es una burla, dado que este hombre, luego de asesinar a Nicole se escapó del país con todas las facilidades que su posición social le otorga”.

El mensaje clave de Nicole: “Me fijé que me había enterrado una aguja”

Nicole y Alejandro decidieron separarse el 23 de julio de 2015. El 12 de agosto, Navarro interpuso una denuncia contra ella por maltrato psicológico. Semanas después, el 27 del mismo mes, interpuso otra denuncia asegurando que su esposa le había dicho que se iba a tirar desde un barranco. 

Todo cambió cuando el médico volvió a la casa donde vivía junto a Nicole para pedirle que retomaran su matrimonio y le aseguró que había puesto fin a su relación extramarital. El 13 de octubre, un día antes de su muerte, Nicole llamó a su papá para preguntarle si podían cuidar a Victoria unas horas, porque Navarro la había invitado a cenar.

Llegó cerca de las 22 horas a dejarles a la niña y sus padres le preguntaron por qué tan tarde. Nicole respondió que no quiso pelear porque Alejandro había estado con la puerta cerrada en el baño por dos horas. Ella le comentó que irían a Las Viscazchas a cenar y a la familia le pareció extraño que eligieran un lugar tan alejado de Chicureo.

“A las 11 vuelve y me dice: Papá, no me diga nada. Fuimos para arriba y está todo cerrado. Alejandro me dijo que me bajara y estuvimos ahí, pero lo único que hay son barrancos y quebradas, así que yo me entré al auto“, asegura su progenitor.

Tras retornar a su casa, Nicole llamó a su padre para confirmarle que habían llegado bien. Antes de cortar, le dijo que el fin de semana irían sin falta con su pequeña a visitarlos. Fue la última vez que ambos hablaron.

“¿Qué me hacía presumir algo mal? Él puso una denuncia que decía que ella se iba a suicidar y justo fueron esa noche a un lugar lleno de barrancos: esa noche lo iba a hacer y no se atrevió”, señala Casilla, convencido.

A dos semanas de la muerte de la joven, otro dato relevante llegó a la familia. Mauricio Villalobos, guía espiritual de su hija, lo llamó por teléfono y le dijo que tenía algo importante que mostrarle. Hasta entonces ambos no se conocían.

Villalobos había tenido una conversación por WhatsApp con Nicole Casilla dos días antes de su muerte. En ella, la joven le relató que su marido llegó cerca de las 3 am y que luego de encerrarse en el baño se acostó junto a ella.

“Me abrazó mucho, hasta cuando empecé a sentir que estaba muy agitado… Ahí fue cuando sentí un pinchazo en la cadera, le dije; ¿Qué pasa? Y me fijé que me había enterrado una aguja con algo desconocido. ¿Qué está pasando tío? Ya pienso que me quiere matar”, le escribió.

Alejandro Navarro tras ser detenido.

Navarro se habría justificado diciéndole que eran hormonas para su embarazo. En su declaración ante la justicia, Villalobos señaló que Nicole jamás le había manifestado su intención de matarse.

Pedro Casilla asegura que su hija primero estaba decidida a separarse de su esposo, pero luego cambió de opinión. “Él era tan extraño que desde que se casó mi hija, nosotros la llamamos en la mañana y en la noche. Temíamos que algo le podía hacer él y que algún día íbamos a recibir una noticia mala”, recuerda.

El 12 de octubre, cerca de las 8 de la mañana, Alejandro Navarro lo llamó por teléfono. “Don Pedro, venga para acá, su hija está mal”, le dijo. “¿Qué le hiciste?”, fue la primera reacción del padre. Pero él se limitó a insistirle: “Venga”.

Mientras Casilla conducía con su señora camino a Chicureo, Carabineros lo llamó para decirle que Nicole estaba muerta. “Fue tan doloroso, me emociono cada vez que lo cuento”, dice Casilla con las lágrimas abatiéndolo otra vez.

Juicio se realizará en marzo del próximo año

Alejandro Navarro no fue a la misa por la muerte de su esposa. Tampoco asistió al velorio y llegó una hora tarde al entierro, pretendiendo llevarse a su hija. “Con buenas palabras le dijimos que no. Y se fueron: pero según ellos los sacamos a golpes para afuera”, cuenta el padre de Nicole.

Hoy, los principales temores de la familia tienen que ver con que “la plata pueda más que la justicia y la ley y eso se ha visto”, precisa Casilla. Desde el lado de Navarro, su abogado ha cuestionado los informes realizados por Vivian Bustos y la madre y hermana del imputado declararon que Nicole les había manifestado su intención de suicidarse, aunque sus amigas cercanas aseguran lo contrario.

Meses antes de su muerte, Nicole denunció a Beatriz, la pareja del médico con quien vivió por más de dos años fuera de Chile junto a la pequeña. “Cuídate, que te puede pasar algo a ti y a tu hija”, le habría dicho en esa ocasión. Ahora, Beatriz es una de las demandantes que aspira a conseguir la tuición de la hija de Nicole, asegurando que es su madrasta.

Pedro Casilla, padre de Nicole.

El próximo 19 de diciembre, el Tribunal de Familia analizará la demanda por el cuidado definitiva de la niña, que esperan conseguir sus abuelos. “Yo no quiero ser dueño de ella, si no tengo las competencias o habilidades para criarla, que sea otro familiar o alguien que tenga las competencias o sea más joven que yo. Pero por favor que no se la entreguen a él, con eso hipotecan su futuro”, argumenta Pedro Casilla.

La abogada de la Red Chilena contra la Violencia hacia las mujeres recalcó que “esperamos que no se repita este patrón de desidia y negligencia y que se utilicen todos los medios de prueba con los que el Estado cuenta. Sabemos que el Estado tiene muchos recursos para la persecución de ciertos delitos en territorio mapuche, mientras que no hace los gastos suficientes para generar medios probatorios que condenen a los agresores de mujeres. Vemos múltiples casos en que la impunidad se hace presente”.

A tres años de la muerte de su hija, Pedro confiesa que siente que la felicidad se fue de su vida: “A lo mejor puedo estar un día contento, puedo pasarlo bien, pero la felicidad plena ya no la tengo y no la voy a tener nunca más”, recalca. Y advierte que no dejará de luchar hasta que termine todo, cuando recién se dará tiempo para vivir el duelo.

“Uno tiene que estar preocupado de su entorno, todas estas situaciones son señales y hay que meterse. Eso de que son problemas de casados son dichos antiguos que no sirven de nada ahora, como está la violencia y los femicidios. Es la estupidez más grande que hay”, se lamenta.

Desde que murió Nicole, en el hogar de los Casilla no se arma árbol de pascua en navidad. La cena incluye un plato vacío en su memoria, pero esta vez, su nieta, que se aproxima a los 5 años, los anima a una celebración diferente. Ya escribió su carta al Viejito y los abuelos se entusiasman con “ese brillo que nos da y que se había apagado en nuestras vidas”.

A fines de febrero, terminará la etapa de investigación del caso y se dará inicio al juicio. En la última revisión de sus medidas cautelares, la defensa de Navarro pidió que la prensa no mostrara su rostro y la petición fue concedida por el juez. En redes, las mujeres organizadas contra la violencia se encargaron de difundir su fotografía.