Han pasado tres años desde el acuerdo de Paris donde más de 100 países convocados por la ONU suscribieron los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS 17°), pero hoy, el escenario es adverso.

En materia internacional los conflictos de intereses versus implementación de políticas públicas destinadas a mitigar el cambio climático no dan tregua, aparecen a la luz pública los principales países responsables de esta suerte de incertidumbre de la continuidad de nuestra especie o de todo ser vivo en el planeta. Estos antagonistas no son otros que Estados Unidos y China, los principales responsables del Cambio Climático en el mundo.

La AMP de países de bajo desarrollo ha manifestado su disconformidad respecto a la exigencia dictada desde la ONU para que sean ellos los que ejecuten de manera coercitiva las políticas destinadas a mitigar el cambio climático, aun cuando los estudios de organismos técnicos de especialistas han señalado que estos países por su baja industrialización no son los principales contaminantes, sino que más bien, son otros.

Donald Trump el Presidente de EE.UU. ha sido claro en señalar que no permanecerá en el acuerdo de París, pues el CC es un invento para que China gane la guerra comercial y sea la primera economía del mundo, en la cumbre del G20 los líderes de ambos bloques (Comunistas y Capitalistas) celebraron una reunión bilateral donde establecieron no subir los aranceles por 90 días, generando inmediatamente un precedente de negacionismo frente al Cambio Climático, pues el tema de fondo para estos líderes es primero su economía y el desarrollo de sus países y después el cuidado de la casa común.

Mesa de negociación:

La Cumbre de Polonia será sin duda la mesa de negociación más difícil de toda la historia de la humanidad, en el contexto de que nunca en nuestra historia habíamos podido generar una mesa de discusión y de conversación sobre un problema común, aún más con el precedente de la poca y casi nula participación que tendrá EE.UU. que asistirá por obligación y no por motivación.

A la COP24 asistirán más de 300.000 mil personas de 200 países del mundo y de organismos internacionales.

¿Cuáles serán los ejes programáticos de la COP24?

En primer lugar, el tema que convoca a la cumbre no es otro que la preocupación del cambio climático, en este sentido el problema público ya está identificado en todos sus flancos, desde la contaminación en los océanos por el micro plástico, los gases contaminantes, la contaminación del suelo, escasez hídrica y falta de recursos energéticos y naturales para el total de la población con su determinada protección para 2025.

Ahora bien, ¿cuáles serían las soluciones?

A partir del discurso inaugural del Secretario General de la ONU se identificará a grandes rasgos los problemas globales, y no dejará pasar la necesidad de que los Estados ejecuten el acuerdo de Paris (17° ODS), los cuales, en su mayoría han sido promovidos, pero no ejecutados para la creación de políticas públicas con metas de cumplimiento.

Va a existir un “Llamado a la unidad”, el cual va a significar un acto hipócrita del mundo, cuando las autoridades internacionales demuestren que no han presionado a los principales responsables del CC a sentarse en una mesa a pensar en las consecuencias del mundo que se viene y de su responsabilidad no tan solo política sino moral de afrontar una realidad apartada de todo negacionismo.

El eje conductor de la cumbre no será otro que generar los consensos entre los asistentes para implementar políticas públicas internacionales para que la temperatura del planeta no suba sobre +1,5 CD; Seguramente la ONU llegara con alguna propuesta ante la asamblea.

Respecto a las consecuencias del aumento de la temperatura del planeta los arrecifes de coral desaparecerán, el nivel del mar aumentaría exponiendo a más de diez millones de personas como es el caso de Londres, Miami, Nueva York o incluso Punta arenas en Chile; por otro lado, el Maíz, el Trigo e incluso el arroz tendrían consecuencias por el aumento de la temperatura.

Ahora bien, creo que hay que hacer varias reflexiones, en primer lugar. Sabemos que los principales contaminantes son EE.UU. y China. También sabemos que ellos contaminan no porque tengan la intención positiva de querer hacerlo, ellos lo hacen por el solo hecho de responder a las lógicas del problema económico, en este sentido sus industrias son proveedoras de bienes y servicios que las personas. Nosotros como usuarios finales demandamos, no es que estos países nos trajeran a este punto de inflexión por voluntad propia, sino que ellos respondieron a las necesidades del modelo de sociedad que hemos construido.

¿Entonces el problema somos nosotros? 

No cabe duda, pero la especie más peligrosa del planeta en este minuto somos nosotros mismos, no tan solo porque con el avance del CC atentando contra nosotros y nuestras futuras generaciones, sino que también contra la biodiversidad completa, desde animales domésticos a salvajes, peces e incluso plantas. Todo lo que vive en el planeta hoy en nuestra responsabilidad, pues podemos mantenerlo a partir de los acuerdos y destruirlo todo a partir del negacionismo, de la falta de coherencia y sentido común.

¿Cuál es el fin del ser humano? quizás es una pregunta compleja, donde más de un filósofo como Sócrates o Aristóteles reflexionó toda su vida, pero en lo práctico y no en lo sustancial el fin biológico del ser humano es: a) existir el mayor tiempo posible, b) alimentarse para seguir existiendo y c) reproducirse. Después de muchos años desde que el hombre llego a la tierra, hasta que comenzó a desarrollarse en comunidades, creando formas cada vez más complejas de estructuras de sociedad y de poder cumplió con los fines biológicos y avanzó a un cuarto fin, uno más filosófico, el hombre tomo conciencia de sí mismo, pero una conciencia errada, pues lo aparto de lo natural y lo llevo a responder a sus “Necesidades en tiempo real”. Esto es muy difícil de explicar, pero quiero señalar que esta es nuestra oportunidad, quizás la última de poder lograr un salto evolutivo decisivo o desaparecer.

Las sociedades cuando asumen problemas deben tomar decisiones, esa es una constante en toda nuestra historia, pero esta vez no nos jugamos el destino de una civilización, no es Roma, no es Egipto, los Mayas o los Incas, es el mundo completo. Si pensamos que Dios va a bajar del cielo y nos va a liberar del vía crucis del CC estamos muy equivocados, tenemos conciencia de sí mismos, estamos diseñados para sobrevivir o para extinguirnos, tenemos libre albedrío y nada puede cambiar eso. Quizás otros escépticos piensen que llegaran los Ovnis y nos rescataron, quizás lleguen, pero no a rescatarnos, sino que a salvar el planeta. Ni Dios ni extraterrestres nos perdonarán el pecado más grande de la humanidad como dejar morir el planeta tierra en medio de un universo vacío y condenado al silencio.


Estudiante de Derecho, Diplomado en Políticas Públicas y Medio Ambiente. Miembro de Progresismo con Progreso. Activista