Todo explotó el domingo, cuando Netflix liberó el primer trailer de la nueva versión de “Los Caballeros del Zodiaco”, el popular anime también conocido como “Saint Seiya”, en el que adaptó de forma algo libre el primer arco de la historia pero en animación digital.

Más allá de la habitual incertidumbre que genera en los seguidores de las historias de manga o animación japonesa ver esas queridas obras manipuladas por manos occidentales, las que suelen producir trabajos como “Dragon Ball Evolución” (2009) o “Death Note” (2017), no había mucho más que contar.

Sin embargo, la miradas de muchos se congelaron al ver a los 48 segundos del adelanto que uno de sus personajes favoritos tenía algo diferente. Se trata de Shun, el caballero de Andrómeda, uno de los más emblemáticos de la historia y que en la versión original era hombre, en esta adaptación es mujer. Portando su clásica armadura rosada, sus cadenas y pelo verde, en esta reversión de Netflix el “santo de bronce” es una “santa de bronce”.

Ante esto se armó una polémica que lleva dos días en redes sociales, y probablemente persistirá por más tiempo, y que en el fondo toca una tema que vale la pena discutir sobre los roles de género.

Para los poco enterados, “Saint Sieya” es una historia creada para manga por Masami Kurumada en 1985 y que tras sus popularidad en papel fue llevada a la animación en 1986 con éxito en Japón, Europa y América Latina. Ahí se cuenta la batalla mítica entre varios dioses griegos en el mundo contemporáneo, siendo unos jóvenes guerreros los encargados de protagonizarlas. Ahí conocemos a Seiya, Ikki, Hyoga, Shiryu y al mencionado Shun.

Como en todo buen “shonen” de peleas, la mayoría de la acción está centrada en personajes hombres, algunos más y otros menos marcados por los valores del canon de la masculinidad, la autosuperación y la amistad. Pese a estas reglas, que pueden ser mucho más profundas pero que se pueden resumir así, “Los Caballeros del Zodiaco” destacaron por tener dibujos más estilizados que los que estaban de moda en esa época y tener conversaciones mucho más emocionales y personales marcados por pasados dolorosos y casi siempre de abandono.

Es en ese contexto que aparece Shun, el único de los personajes principales que no tiene hambre de batalla, ni vocación por el conflicto ni sed de andar a los puños. Su armadura (cada personaje cuenta con una vinculada a los signos zodiacales) era rosa, delineada para el cuerpo femenino ya que provenía del mito grito de Andrómeda.

Por mucho tiempo, los seguidores de la serie han sostenido que en este personaje era homosexual o incluso trans, argumentando esto a partir de su reticencia al conflicto, por siempre evitar dañar a las personas, o incluso ponerse entremedio de los golpes para que otro salga ileso. Y justamente su escena más emblemática refuerza esta personalidad, en la que para salvar a uno de sus amigos debe abrazarlo para transmitirle su poder (el cosmos), lo que por décadas fue interpretado como la confirmación de su orientación sexual.

Y si bien el mero hecho de asociar estas conductas a las de un personaje homosexual de entrada ya es problemático, ya que impide ver que hay otra forma de entender la masculinidad, tal vez más sensible y menos violento, dentro de la historia esto jamás se cuestiona y fueron las interpretaciones de los seguidores las que pusieron la posible elección sexual de Shun sobre la mesa.

Es en este contexto que llegamos a que, ahora, Shun es derechamente mujer. Polémica por la que el propio Eugene Son, guionista tras esta renovada entrega de “Saint Seiya”, debió salir al paso para explicar que el cambio de sexo tiene que ver con que “hoy el mundo ha cambiado”.

“Es normal que chicos y chicas trabajen lado a lado. Estamos acostumbrados a verlos”, indicó junto con recordar que cuando surgió esta historia, a mediados de los 80, los géneros del anime estaban aun muy restringidos, por lo que si se trataba de una historia de acción, lo lógico para la editorial que publicaba el manga era que fuera protagonizada por hombres.

Hoy eso cambió, por lo que quisieron acomodarla al 2018 y hacer del guerrero una guerrera para darle una “nueva interpretación, una toma diferente”.

Pero una duda queda dando vueltas en el aire si genuinamente la intención era acomodar la historia al presente. ¿Por qué tomar al único personaje con un estereotipo diferente de la masculinidad, deconstruida incluso podríamos decir, y entregarle esos valores históricamente representados en mujeres, justamente, a una mujer, remarcando más el rol de género tradicional?

Si lo que querían era ser realmente inclusivos, ¿no hubiera ido más en esa línea dejar a Shun tal cual (deconstruido o homosexual, queda a interpretación de cada uno) y cambiarle el sexo a otro personaje como Hyoga o Shiryu para incluir a un personaje mujer cisgénero?