Un niño de dos años se encuentra grave tras vivir una negligencia médica durante un procedimiento realizado en el Hospital de Quilpué, durante el pasado domingo.

Sus padres relataron a la Estrella de Valparaíso que el pequeño llegó junto a su madre cerca del mediodía para tratarse una infección estomacal. El médico de turno instruyó que le suministraran suero, pero todo salió mal: en lugar de la ampolla, la enfermera le inyectó lidocaína, un potente anestésico.

Esto provocó que el niño “empezó a convulsionar, hizo un paro, quedó con la mirada fija, los ojos blancos en un momento y se desvaneció”. Además, su padre aseguró que “tenemos papeles todos contradictorios donde habla cada uno una cosa distinta del mismo hecho, la funcionaria que puso la inyección estaba atendiendo a su hija por un corte al mismo tiempo y mi hijo pudo perder la vida”.

Luego, un paramédico revisó en la basura y notó que habían dos ampollas: el suero que él había puesto y lidocaína. Así entendieron qué fue lo que generó la convulsión y paro del niño, que se extendió por cerca de un minuto.

El pequeño se encuentra internado en la Unidad de Pacientes Críticos Pediátrico de la Clínica Ciudad del Mar. Pese a que está lúcido, sus familiares aseguran que aún no puede caminar.

“Vamos a tener que seguir en estudio para ver si esto tiene alguna repercusión a futuro porque hubo un paro, faltó oxígeno en el cerebro y eso no sabemos qué consecuencias pudo traer”, explicó su padre.

Desde el hospital reconocieron la negligencia: “Una vez ocurrida la administración errónea del medicamento, tanto el equipo clínico como la Dirección del establecimiento tomaron de inmediato todas las medidas de intervención existentes de acuerdo al protocolo de acción y manejo”, señalaron.

Mientras, iniciaron un sumario para establecer responsabilidad administrativas y la funcionaria responsable del procedimiento no prestará funciones hasta aclarar la situación.