En una declaración de 13 carillas, el empresario Raúl Schüler entregó su versión a los fiscales de Alta Complejidad de O’Higgins, Fernanda Orpis y Jorge Escobar. En la instancia, entregó su testimonio en calidad de imputado en la investigación que busca aclarar la procedencia de 21 estatuas y otras especies de interés histórico que fueron incautados en su casa, del ex fundo La Punta, en San Francisco de Mostazal.

“He gastado una brutalidad de dinero comprando todas estas cosas. Tenía un proyecto de vida y una de mis maneras de sentirme realizado era dejar todo esto como herencia, encuentro que en este país destruyen todo, no hay memoria de nada. Yo quería conservar este patrimonio arquitectónico rural para el país“, aseguró.

El empresario que será formalizado este jueves aseguró que obtuvo su fortuna gracias al negocio agrícola y que siempre vivió rodeado de antigüedades. El terreno de La Punta lo compró en 1982 o 1983. Luego, las primeras compras de antigüedades para el parque ubicado al interior comenzaron dos años después.

“Las realicé en remates, pero comencé a conocer anticuarios que me vendían algunas cosas”, contó. Uno de los primeros vendedores que conoció, de un total de 15, fue el “Chico Mario” de Valparaíso, quien le habría vendido “la escultura que era conocida como ‘La señora sentada’ (‘La República’). Esta compra fue cerca de 2004 o 2005 (…) No tengo los cheques, pero fueron varios de $ 500 mil”, detalló.

Otro de los proveedores fue “Valericio, un comerciante a quien le compré (…) una salcera. No sé cómo se llama (…) Él está vivo, su local está uno por medio con el local del ‘Chico Mario’, en la calle que da la calle O’Higgins en Valparaíso”.

Además, Schüler relató que en el barrio Franklin compró la escultura “La Quimera”, que está en su terreno desde 1985- De hecho, agregó que “hoy sigue su hijo, no recuerdo su nombre, está en el primer local del Parque Los Reyes”.

En ese mismo lugar conoció a Rubén Vergara, otro de sus proveedores: “Él es el gallo con el mejor gusto y talento que conozco, tiene las cosas más lindas que he visto (…) Le compré una escultura hace 10 o 12 años del Arcángel Gabriel matando al diablo (…) Cuando compraba no preguntaba por el origen de las especies”, aseguró.

El empresario también relató que en el galpón de Los Reyes compró un rewe o tótem que se llevó la policía: “Se lo compré hace un par de años y me dijo que no era antiguo (…) que lo había comprado en la IX Región en un remate”. Además, señaló que “también me vendió un adorno indígena que consiste en una especie de cuello con plumas que se llevó la policía (…) Me dijo que era antiguo y que cualquier museo lo podría querer”.

En su declaración, apuntó a “Tito” Codecido como otro de sus proveedores, quien le vendió la estatua de un niño y otra que dicen “que se robaron del cerro Santa Lucía, que ahora supe que se llamaba ‘Polimnia’. Diría que él me la ofreció. La compré hace cuatro o cinco años”. En este caso nuevamente omitió su origen y asegura que “no supuse que tuviera una procedencia ilícita”.

A juicio de Schüler, se trata de “un mercado establecido y no tenía por qué sospechar nada malo”. El empresario aseguró tener cerca de 100 estatuas, aunque recalcó que “nunca los he mantenido oculto. De hecho, he permitido que se filmen películas, se hagan reportajes fotográficos y especializados en decoración en los cuales se han fotografiado muchas de mis estatuas, incluso algunas de las que han sido incautadas, lo que a mi juicio permite demostrar que nunca sospeché siquiera que tuviera una procedencia ilícita. Me imagino que si alguien supiera que tiene cosas robadas no las mostraría o no permitiría que se exhibieran públicamente como yo lo permití”.