“Jóvenes en trabajos de verano. Arrestados en una comisaría. Comienzan a cantar “La Muralla” y eso desata la ira de los oficiales que los hacen correr y hacer ejercicios con 30 grados de calor”.

Así parte la editorial de la periodista Mónica Rincón en CNN Chile en la que recuerda cómo fue que falleció el 9 de febrero de 1985 el joven de 21 años Patricio Manzano.

Los insultan, patean, caminan encima de sus cuerpos: en suma, que los torturan. Los trasladan a Santiago y ahí siguen los tormentos: focos en la cara, duros interrogatorios. De madrugada, producto de esas torturas Patricio Manzano muere”, detalla.

Han pasado 33 años de ese hecho, y durante la jornada de ayer martes, el ex general Bruno Villalobos fue detenido por presunto cómplice del delito de “aplicación de tormentos con resultado de muerte calificada” al estudiante de la Universidad de Chile, ya que “para el juez Mario Carroza, el ex general director de Carabineros fue cómplice. Hay que esperar la decisión de tribunales, pero sobre Bruno Villalobos hay sospechas fundadas”.

“Como una vez dijo Juan Bustos citando a Hamlet en el caso Letelier, creyeron que el bosque ocultaría los crímenes, pero los árboles se corrieron y el horror quedó al descubierto”, añadió.

Es en ese sentido que la periodista y condcutora del espacio “Marca Registrada” reflexiona que “llama negativamente la atención que, existiendo antecedentes de su eventual vinculación con este caso, haya llegado de igual manera al más alto cargo de la policía uniformada. El poco cuidado con casos de DDHH o la protección que se le brindó”.

“Fue jefe de seguridad de la ex presidenta Michelle Bachelet, en la administración Piñera sobrevivió a las acusaciones de escuchas a políticos y al caso bombas, a la investigación del Plan Frontera Norte y lo más grave; durante la segunda administración Bachelet la ex presidenta decidió no pedirle la renuncia aún a pesar el caso Huracán y del mega fraude en Carabineros”, recuerda sobre Villalobos.

Es por todo lo anterior que Rincón apunta que “para las familias de quienes fueron torturados o de quienes, como Patricio Manzano, perdieron la vida por cantar una canción prohibida, irónicamente comienza a caer otro muro, el de la protección e impunidad”.