La condena en segunda instancia del ex presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva podría ser la clave para que el ex mandatario sea puesto en libertad próximamente. El ministro del Supremo Tribunal Federal de Brasil (STF), Marco Aurelio Mello, determinó este miércoles la liberación de forma cautelar de todos los presos condenados en segunda instancia.

La decisión del juez Mello se basa en el artículo 283 del Código de Proceso Penal, según el cual una pena de prisión sólo se puede comenzar a ejecutar una vez que se cumpla lo que en Brasil se conoce como “tránsito en juzgado”, que supone el fin de todo el proceso de apelaciones.

Al ex mandatario, en prisión desde el pasado abril tras haber sido condenado en segunda instancia en el marco del caso Petrobras por corrupción, aún le restan dos apelaciones a tribunales superiores, por lo que la medida anunciada por el juez Mello pudiera beneficiarlo, igual que a otros políticos presos por asuntos de corrupción.

La medida tiene efecto inmediato pero debe ser solicitada por los abogados de los detenidos. Según publicó en su cuenta de Twitter la presidenta del Partido de los Trabajadores (PT), Gleisi Hoffmann, la petición ya habría sido cursada.