La noche del 24 de diciembre en el barrio Plottier, de la ciudad argentina de Neuquén, no se suponía que terminara así. Todo estaba preparado para una cena familiar que sería un reencuentro entre hermanos. Pero la comida terminó de la peor manera posible.

Tras el brindis de Navidad, la mujer dueña de la casa donde se realizó la celebración no podía encontrar a su hijo de 3 años. Lo buscó en su pieza y en todas las habitaciones. Ella junto a sus hermanos salieron a la calle para pedir ayuda y preguntar si alguien lo había visto. Hasta que le dieron la respuesta que menos quería oír.

Le dijeron que otro de sus hermanos, tío del niño, se lo llevó en brazos corriendo.

Junto a su familia que la acompañaba en ese momento se dirigieron hasta la casa de sus padres, donde creían podía estar el hombre, ya que vivía con ellos desde que salió de la cárcel. Y ahí estaba, en el patio trasero, desnudo con el niño que tenía un corte profundo en la garganta, en plena violación. El corte no fue mortal y se recupera de ello.

“Mi hermano estaba totalmente desnudo. Mi hermano mayor lo empezó a golpear y se le escapó, yo lo atrapé cuando trataba de huir”, relató a Clarín otro de los tíos de la víctima.

El mismo familiar agregó que “lo llevamos al fondo, lo atamos con las manos en la espalda y llamamos a la Policía. Ahí, él me dijo: ‘mátame, mátame que me mandé otra cagada’”.

El victimario fue condenado en 2008 también por abusar sexualmente de una sobrina de 2 años y fue encarcelado en 2010, cumpliendo casi 8 años en prisión.

Esta era la primera Navidad que pasaba fuera de las rejas  a la casa de su hermana, quien dijo nunca sentirse cómoda con esa situación, por eso estaban los otros dos hermanos también, aunque nada fue suficiente para evitar que se produjera este desenlace.