Este capítulo se llama “La Función debe continuar”, y relata la historia del 30 de marzo de 1985, cuando la compañía de teatro ICTUS presentaba “Primavera con una Esquina Rota”, adaptación colectiva de la novela homónima de Mario Benedetti que cuenta la historia de un padre exiliado que tenía un hijo preso por razones políticas en medio de la dictadura uruguaya.

En marzo de 1985, y tras nueve meses de funciones, los miembros de la compañía ICTUS fueron sacudidos por un hecho político de macabras características: el secuestro y posterior asesinato por degollamiento de tres militantes comunistas a manos de un grupo de carabineros, conocido como el “caso Degollados”. Una de las víctimas era el joven sociólogo José Manuel Parada, de 36 años, hijo del veterano actor Roberto Parada, uno de los protagonistas de pieza teatral del ICTUS.

Roberto se entera de la muerte de su hijo durante el intermedio de la obra, y pese a ello y a la insistencia de sus compañeros actores, que intentaron convencerlo de suspender la función, Roberto decidió salir a escena y, como relatan sus colegas, actuó magníficamente.

La situación parece inverosímil, pero real. Comenzando el segundo acto el personaje de Roberto, Rafael, decía: “Cuando revientan a un militante, como fue el caso de mi hijo y arrojan a su familia al exilio involuntario… ¡Desgarran el tiempo! ¡Trastruecan la historia! No sólo para ese mínimo clan, sino que corrompen los cimientos de toda la sociedad”.

La sala del ICTUS estaba llena, pero conforme fue avanzando la obra, la sala se fue atiborrando de gente; amigos y cercanos que, tras correrse la voz de la muerte de José Manuel, decidieron salir de sus casas e ir a acompañar a Roberto.

Una situación única e irrepetible, donde ficción y realidad se cruzaron de manera sorprendente. Un hito emocionante que entrega un testimonio de coraje y compromiso de un actor con su arte y describe claramente un momento trágico de nuestra historia.

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