El sol pega fuerte e ilumina los cerros verdes del Lof Temucuicui, bajo la sombra de un árbol, Jaime Huenchullán (40) conversa y habla de Camilo Catrillanca, de su trabajo en la comunidad y de las convicciones que dejó a su alrededor. Es una tarde calurosa, se escucha el ruido de los pájaros, el canto de sus gallos y dos cachorros le muerden los pies. De cerca se divisan los cimientos de una nueva cabaña de madera que está construyendo.

-La muerte de Camilo nos afectó mucho a todos, tanto que tras el asesinato esperamos algunas horas para tomar valor y enfrentar lo que estaba sucediendo-, dice hoy.

Jaime conoció a Catrillanca cuando todavía era un niño, lo veía jugar por los cerros de Temucuicui, en las reuniones de la comunidad junto a sus padres y cuando era un estudiante en el Liceo de Pailahueque. Luego, de un momento a otro, creció y se transformó en dirigente importante.

Adquirió consciencia de cómo su comunidad y su familia eran violentadas por agentes del Estado, así se hizo parte de la lucha, exigía la desmilitarización del territorio, detalla.

Huenchullán recuerda que días antes de su muerte, Camilo andaba sobre el tractor cortando pastos a un huerto de frambuesas, que tenía muchos motivos para estar contento y quizá por eso fue tan doloroso para ellos enterarse de cómo había sido asesinado y de la indolencia alrededor de este hecho.

Estos días, el werkén ha participado activamente de las movilizaciones tras la muerte de Catrillanca, principalmente en la ocupación de la Municipalidad de Ercilla, donde diferentes comunidades mapuche se reunieron para avanzar en la creación de un autogobierno mapuche y una comisión de verdad histórica para exigir la desmilitarización de la zona.

Foto: Nicole Kramm.

“Catrillanca era un objetivo de los servicios de inteligencia”

-¿Antes de la muerte de Camilo había un ambiente enrarecido? ¿Cree que la reunión con el ministro de interior Andrés Chadwick con el alcalde de Ercilla marcó un precedente respecto a la violencia con la actuaron en el territorio?

-Claramente, antes, las rondas que realizaban las policías con sus vehículos blindados llegaban hasta una cierta parte de Temucuicui, Coñomil Epuleo y Rankilko, sin embargo, cuando Chadwick visitó Ercilla la violencia con la que actuaban aumentó.

-¿Cuál es la responsabilidad política del alcalde respecto de la violencia en la zona que terminó con la muerte de Catrillanca?

-Cuando Andrés Chadwick visitó Ercilla, el alcalde José Vilugrón le entregó muchos antecedentes, incluso nombres de integrantes del Lof Temucuicui. Con esos antecedentes el ministro del Interior mandó al Comando Jungla para que entrar al territorio. Por eso, agotaremos todas las instancias para que esos antecedentes se pongan a disposición de la Fiscalía y de los abogados que están representando a la familia Catrillanca para que el alcalde también sea citado y no solo eso, sino que sea formalizado por su responsabilidad política en el homicidio de Camilo Catrillanca.

-¿Vilugrón se ha acercado a conversar con las comunidades tras la muerte de Catrillanca?

-En ningún momento el alcalde se ha disculpado o se ha reunido con la familia o con los dirigentes del Lof Temucuicui. Al contrario, el último tiempo ha dicho demagógicamente que valora el retiro del Comando Jungla, cuando en definitiva el Comando Jungla nunca se ha retirado. Aún están instalados en la base policial de Pailahueque. Hace pocos días nuevamente se adentraron por el Lof Temucuicui, exhibiéndose con sus tanquetas.

-¿Ustedes creen que se entregó información sobre los dirigentes de Temucuicui con nombre y apellido?

-En el marco de la investigación por el caso Huracán tuvimos acceso a un documento en el que mencionaban a cerca de 25 a 30 personas, incluso menores de edad, que estaban siendo investigados y perseguidos desde hace mucho tiempo. Muchos éramos de Temucuicui y éramos perseguidos. Todas las personas mencionadas éramos hostigadas constantemente por la policía. Esos antecedentes están y los conocen nuestros abogados.

-El ex suboficial Patricio Sepúlveda señaló a La Tercera que él no conocía a Camilo Catrillanca ¿Qué opina de esas declaraciones?

-Estamos convencidos que el Comando Jungla conocía a los dirigentes conocidos de la zona de Temucuicui y Malleco. Es obvio que se les expuso todo sobre nosotros. Por lo tanto, con la venida de Chadwick en el mes de octubre, era obvio que si no era Camilo, podía ser cualquier peñi o lamngen de Temucuicui. Catrillanca era un objetivo de los servicios de inteligencia.

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En septiembre de 2017, Jaime Huenchullán fue detenido junto a siete comuneros mapuche acusados de asociación ilícita terrorista durante lo que se denominó la Operación Huracán, operativo encabezado por la Dirección de Inteligencia de Carabineros. A principios de 2018, el Ministerio Público señaló que las pruebas presentadas por Carabineros para detener a los comuneros eran parte de un montaje y así se  destapó una serie de irregularidades al interior de la institución.

-La tarde del 23 de septiembre andaba en Ercilla, haciendo trámites diarios, nada secreto ni nada que atentara contra otras personas, cuando de repente me rodeó gente de civil apuntándome con armas. Luego, llegó un cerco policial e inmediatamente me llevaron a Temuco y nos juntaron con los otros peñi. Más tarde llegó detenido uno de mis hermanos, Rodrigo Huenchullán. El 24 de septiembre, en el Tribunal de Temuco, nos formalizaron por asociación ilícita e incendio terrorista-, recuerda Jaime.

El 13 de junio fueron sobreseídos definitivamente todos los involucrados comuneros acusados por asociación ilícita terrorista en la “Operación Huracán”. Dos días después Piñera presentó el Comando Jungla en Pailahuque.

 -¿”Huracán” fue la antesala de la violencia que vendría después?

-Todos los Gobiernos han aplicado políticas de sometimientos y represión. Cuatro hermanos de Temucuicui fuimos involucrados en la llamada Operación Huracán y violentamente detenidos por agentes del Estado.

-¿Los días anteriores a la “Operación Huracán” había un ambiente distinto?

-En agosto de 2017, se reunieron en el Hotel Dreams de Temuco el subsecretario del Interior Mahmud Aleuy, tres presidentes de las Cortes de Apelaciones de Temuco, Concepción y Valdivia, fiscales, jefes de Carabineros y de la Policía de Investigaciones (PDI). Desde ese instante manifestamos que algo iba a ocurrir dentro de la zona. Veíamos un clima muy extraño, era evidente que en algún momento se iba a venir una redada de detenciones. Finalmente eso se concretó.

-¿Qué rol jugó el ex ministro del Interior Mario Fernández y el ex subsecretario Mahmud Aleuy en la Operación Huracán”?

-Ellos dieron la orden a la policía, a la fiscalía y en definitiva a los tribunales para que nos encarcelaran. Sin embargo, hay involucrados también fiscales que sabían de todos los antecedentes falsos. En ese sentido, creo que la fiscalía ha mantenido ciertas garantías para el ex ministro Fernández y el ex subsecretario Aleuy, sabiendo que también hay cargos para imputarles.

-Y la responsabilidad cayó principalmente hacia Carabineros.

-Aquí el hilo siempre se corta por lo más delgado, que en este caso es la institución de Carabineros. Aleuy y Fernández deberían estar detenidos. Si la fiscalía no abre un proceso en su contra, nosotros vamos a solicitarle al tribunal, a través de nuestro abogado querellante, que sean citados y formalizados porque fueron parte de la creación del montaje.

-¿Hay responsabilidad de las autoridades regionales?

 -La responsabilidad regional parte por los Intendentes, ellos están en constante coordinación con Carabineros y la Policía De Investigaciones (PDI). Ellos saben lo que están haciendo, pero hacen oídos sordos a los métodos de tortura, engaño y amenazas que utilizan para encontrar pruebas y culpar a personas mapuche. Por ejemplo, hoy día los peñi Tralcal están en clandestinidad porque fueron condenados a 18 años de cárcel, en un proceso donde evidentemente hubo vulneraciones. Se trató netamente de una condena política.

¿Usted cree que el acalde de Ercilla tiene alguna responsabilidad política en la Operación en Huracán?

-Él también es responsable de la creación de Huracán, José Vilugrón ha solicitado en reiteradas ocasiones a los Gobiernos más militarización para la zona de Malleco. Es el ideólogo y defensor que tienen los empresarios, los latifunidistas y los dueños del transporte de la zona, él ha defendido férreamente a estos sectores de la ciudanía.

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Jaime Huenchullán desde niño fue testigo de los atropellos a la comunidad y las movilizaciones para recuperar su derecho territorial ancestral. No conoce otra forma de vida. Uno de los recuerdos más marcados que tiene es la lucha contra la forestal Mininco a fines de los años 80’, movimiento que fue reprimido por militares.

-En ese tiempo se llevaron detenida a la mayoría de la gente adulta, desde ahí ya veía como nuestro pueblo luchaba y reclamaba el territorio. Pero la historia de Temucuicui no comenzó en ese momento, viene desde hace siglos, desde la ocupación militar. Acá hay relatos de gente antigua, de mapuches que lucharon contra el Estado chileno, que no aceptaron la invasión y preferían guerrear, luchar y morir por el territorio que ser dominados y sometidos por la sociedad huinca.

Foto: Nicole Kramm 

-¿Participó activamente de algún proceso de recuperación territorial?

-He participado en dos procesos de recuperación en Temucuicui. Primero, contra la forestal Mininco desde fines de los años 90’ hasta 2005. Cuando ese proceso se concretó, la comunidad de Temucuicui nuevamente se amplió territorialmente y esas tierras fueron ocupadas por familias de acá, entre ellas la familia Catrillanca, Millanao, Marillán, Queipul, y mi familia Huenchullán. En ese tiempo yo era un joven no más.

-¿Y el segundo proceso?

-Cuando terminamos ese proceso de recuperación contra una parte de la forestal Mininco, nuevamente iniciamos otro, que fue recuperar las tierras ocupadas por los colonos. Entre ellos la familia Urban. Ese proceso duró catorce años y fue más largo y más complejo. Ahí se vivió mucha represión, es decir, allanamientos, procesos judiciales, cárcel. A muchos nos indicaban como autores de diferentes hechos que les habían afectado a los colonos, por lo que tuvimos que estar en clandestinidad.

-¿Cómo enfrentan la resistencia y la clandestinidad?

-Como conocemos todo el territorio, cuando las policías allanaban no podían encontrarnos. Era difícil que nos detuvieran. Entre las familias de las comunidades nos protegíamos, porque sabíamos que lo que estábamos haciendo era ejercer un derecho territorial y que por eso se nos perseguía. Si algún hermano mapuche es requerido por la justicia por participar de movilizaciones, siempre va a tener una acogida en la comunidad.

En 2007 la comunidad de Temucuicui denunció que carabineros le reventó dos dedos del pie a Mankilef, (su hijo mayor) mientras defendía a su tío Cristian Calhueque durante un allanamiento. El año pasado su hijo fue perseguido por una patrulla de Carabineros, situación que desembocó en que el auto –en el que iba junto a dos amigos- perdiera el control. Mankilef, que es un adolescente de catorce años, quedó con múltiples fracturas y perdió varias piezas dentales.

-¿Cómo conviven esa violencia los niños y niñas mapuche?

-Cuando venían a allanar, mis hijos eran niños todavía y recibían toda la prepotencia y violencia por parte de las policías, quienes incluso los apuntaban con armas. Muchas veces sacaban a los niños para afuera y destruían al interior de las casas, robaban las herramientas de trabajo. Los niños y niñas han sido agredidos por esta policía desquiciada que ha venido operando en el territorio.

-¿Qué significó para usted, como padre, tener que enfrentar la violencia hacia sus hijos durante los procesos de recuperación territorial?

 -Estábamos convencidos de lo que estábamos llevando adelante. En ese sentido, estábamos dispuestos a enfrentar lo que se viniera, que siempre iba a ser los peor. Y así también nos fortalecíamos, nunca nos vieron quebrarnos o debilitarnos, siempre estábamos con harta fuerza

“Toda esa violencia la van sintiendo los niños y niñas”

El werkén al igual que muchos niños y niñas mapuche, creció bajo la violencia policial. En medio de ese ambiente, se formó e involucró con los valores mapuche. Mientras conversa llega Mankilef, quien probablemente ha caminado un largo trecho entre pinos y hualles para llegar a su casa. Jaime lo saluda y luego mira por largo rato la cabaña que está construyendo. Cuando baje el sol seguirá contando tablas y martillando.

A Jaime Huenchullán no le gustan los personalismos, habla siempre en plural. Cuenta que él se siente parte de un todo, habla por sus hermanos y sufre como suyo cada uno de los dolores del Wallmapu.

-Con la represión de la policía militarizada en el Wallmapu, se ha vulnerado la infancia mapuche. Hay muchos casos de niñas y niños de la zona que han sido violentados, maltratados, agredidos, baleados por parte de la policía. Hay casos en que la policía detiene a los furgones escolares con niños y niñas que vienen retornando a su casa en la comunidad y son apuntados con armas. Carabineros ha venido con vehículos blindados disparando a mansalva en la Escuela de Temucuicui. Lo que se está haciendo contra la niñez mapuche es terrorismo de Estado.

 -¿Qué consecuencias trae esa violencia sistemática?

-Toda esa violencia la van sintiendo los niños y niñas. Pero en algún momento eso se va a revertir, porque son ellos los que un día van a contribuir, van a luchar por su pueblo y van a estar en todo su derecho si determinan alguna forma de defenderse. De eso no cabe duda.

Huenchullán cuenta cómo el Liceo intercultural de Pailahueque, establecimiento educacional que ofrecía cuatro carreras técnicas y que albergó a 182 alumnos, fue cerrado en 2013 debido a la quiebra de su sostenedor. En 2016 se convirtió en una mega comisaría que alberga a funcionarios de Fuerzas Especiales.

-En el Liceo de Pailahueque habían muchos estudiantes de comunidades mapuche que iban a aprender, principalmente, todo lo relacionado con el área de la agricultura. Ahí estudiaron muchos hermanos mapuche, como Álex Lemún, Melinao, Marileo, el mismo Camilo Catrillanca. Actualmente, en la parte que ocupaba el Liceo de Pailahueque, hay alrededor de dos mil policías, con mandato específico de someter a sangre y fuego a nuestra gente-, comenta.

Huenchullán argumenta que los niños, niñas y jóvenes mapuche no sólo se les maltrata y vulnera en sus derechos fundamentales, sino que también son objeto de persecución.

-Camilo Catrillanca, por ejemplo, era un objetivo de los servicios de inteligencia-, enfatiza.

-Pero este último tiempo las comunidades han demostrado más cohesión, ¿en qué se refleja ese fortalecimiento?

Después del asesinato de nuestro hermano Camilo Catrillanca hemos tenido varios Trawün (asamblea mapuche). Han sido históricos, hace años no veía tantos loncos, dirigentes, hermanas y hermanos mapuche reunidos. El llamado fue a la unidad. Estamos disponiendo de nuestras voluntades tanto individuales como colectivas para avanzar hacia un autogobierno enmarcado en el derecho a la autonomía y la autodeterminación que le asiste al pueblo mapuche. Derechos a los que nuestro pueblo nunca renunció, son derechos que han prevalecido dentro de la memoria del colectivo pese a la opresión.

-¿Hay un antes y un después tras la muerte de Camilo Catrillanca?

-Antes de la muerte de Camilo, cada territorio estaba en un proceso de resistencia, pero no existía una instancia en la que se encontraran casi todos los dirigentes históricos del pueblo mapuche.

-¿Hay transversalidad?

-Luego de la lamentable muerte de nuestro hermano, hay transversalidad en el pueblo mapuche. Todos estamos apuntando a un mismo objetivo y transitando a un mismo camino, que es la autonomía, la recuperación del territorio y su desmilitarización.

-¿Qué rol deben asumir las nuevas generaciones mapuche?

Las nuevas generaciones tiene que asumir con orgullo y valentía esta cultura e identidad milenaria. No se pueden dejar manipular, ni vender al opresor, porque ellos en algún momento sí o sí los van a traicionar, los van a utilizar y los van a apuñalar por la espalda. Así dijeron todos los toqui antiguos como Quilapán o Leftraru, todos ellos manifestaban ese legado, que no se podían dejar dominar por el invasor. Ese legado tiene que llevar los jóvenes en su memoria, no dejarse dominar.

-¿Y la sociedad no mapuche?

La sociedad no mapuche que vive en los pueblos también se ve vulnerada y amenazada por la policía. Aquí andan tanquetas, policías con fusiles y helicópteros sobrevolando a baja altura, por lo tanto, eso también es imponerles el terror. Así que a ellos también le transmito ese espíritu de lucha, de rebelión, de liberarse de toda esta dictadura camuflada que hoy atenta contra la vida de esta sociedad.