Los días han pasado, Jefa DAEM, y las muestras de apoyo se han multiplicado quedando en evidencia el accionar municipal. Sin duda, seguirán declarando que mi desvinculación se refiere a términos profesionales y que no existen denuncias por educación sexista. Aunque, no me sorprende, puesto que hoy estoy más convencido que ayer de la falsedad del discurso municipal. El alcalde posa en la vitrina neoliberal de los valores del mercado y usted debe cuadrarse ante la injusticia, aunque, quizás, nunca le ha interesado la injusticia, puesto que es la encargada del departamento de educación y jamás intervino el establecimiento en cuestión. Quizás, al igual que su alcalde socialista, se va a desdecir de toda responsabilidad y seguirán discurseando de la diversidad mientras juntos son parte de un silencio cómplice de una institución que ha fallado y que hoy no renuevan mi contrato, ni el de mi colega del proyecto de integración por tratar temas de diversidad. Trabajé, personalmente, con ella por lo que me consta su profesionalismo y su discurso incómodo para el poder. Ese discurso que habla de respeto, educación no sexista y denuncia el machismo imperante.

Sin duda, ustedes seguirán resguardándose en los resquicios legales y la inestabilidad laboral que nos aqueja a tantas y tantos docentes en nuestro país. Hablará de evaluaciones y rechazará denuncias de educación sexista, no obstante, en primer lugar, la invito al liceo San Francisco de Quito y entrar a esas oficinas las cuales han sido testigo del acoso laboral para todo ser que tenga una mirada reflexiva y crítica. Buscar entre el polvo mis evaluaciones durante estos tres años. Cada evaluación de las clases observadas transitará entre competente y destacado. Entonces pregunto ¿Es posible que de un momento a otro fuese mal evaluado? No, sin duda el motivo es otro. Uno que castiga a las y los docentes que deciden levantar la voz, porque, al parecer, le gusta el silencio impávido de sus trabajadores y trabajadoras.

Hoy hablan de mal desempeño, sin embargo pregunto: ¿Por qué me renovaron el 2016? ¿Por qué me renovaron el 2017? Hoy hablan de mal desempeño, pero a un docente con mal desempeño se le puede solicitar que exponga una clase frente a sus colegas para instar a la reflexión sobre sus prácticas pedagógicas. Insto a la jefa a DAEM a solicitar una amonestación en tres años de trabajo al director del liceo, no podrán pasarle una, porque no existe. Jamás fui amonestado, jamás llegué un segundo tarde, pero si me fui mucho tiempo después de mi jornada laboral, porque el tiempo otorgado como horas no lectivas es escaso. Le pregunto, jefa DAEM, se puede guardar silencio ante la prohibición de un vídeo de un estudiante por parte del director porque decía “Soy Gay, respétame”. Se puede guardar silencio ante las palabras de la jefa de unidad técnico pedagógica de básica al decir que los estudiantes no tienen por qué saber que existen Gay. No, jefa DAEM, como dice Pedro “Me apesta la injusticia” y seguiré levantando mi voz docente ante cada acto discriminatorio, mientras usted administra una escuela que censura, discrimina y acosa.

En segundo lugar, Jefa DAEM, la invito a leer la carta que entregué en mayo del 2018 a la municipalidad, esa misma carta que admitió no haber leído cuando nos reunimos en su oficina en el mes de octubre. La invito a leer una vez más una carta firmada por seis docentes sobre mi desempeño laboral en el liceo. La invito a leer una vez más las ocho cartas elaboradas por docentes y ex docentes que me respaldan. Luego de que realice esa larga y exhaustiva lectura, la invito a reflexionar si soy un docente con mal desempeño y que en dicho establecimiento no existe un proyecto educativo sexista. La invito jefa DAEM a que desmienta que en su oficina recibió denuncias de acoso laboral el 2016 por una valiente funcionaria. Sin duda, quizás, lo negará, porque usted también es parte del juego electoral, ese de votos y carente de consecuencia.

Ese día de la reunión usted me contó con una mirada orgullosa de que había asistido al funeral de Pedro. Sin embargo, estoy seguro que el mismo Pedro la hubiese expulsado de su propio funeral con un gesto de irreverencia y dignidad. Pedro hoy no estaría en la foto con el alcalde, ni con usted, debido a que él estaría con las y los docentes acosados, despedidos y por una educación no sexista. Estaría con los docentes del 2014 que dieron testimonio en el desconcierto, estaría con la funcionaria del 2016 que acusó acoso laboral en su oficina y la del alcalde, estaría con tantos y tantas que guardan silencio por el miedo a perder su puesto laboral. Pedro, sin duda, estaría con nosotros, los que demandamos un cielo para que los niños que nazcan con una alita rota puedan volar.

Estaría con nosotros, ya que en la crónica Ronald Wood describe la misma injusticia que hoy nos toca vivir: “Poco tiempo me duró esa estrategia de concientizar por medio de la historia del arte. Por ahí algo se supo, alguien escuchó, y sin mediar explicación tuve que abandonar las clases en esa comuna”. Usted seguirá en su puesto, mientras seguiré buscando trabajo para aportar en mi rol docente a una sociedad más respetuosa, empática y democrática. Quizás nos volvamos a encontrar, sin embargo mi camino será de consecuencia y dignidad. Ese camino necio que se rehúsa a tener un rinconcito en sus altares, ese que no quiere un lugar en su parnaso, ese que no se arrepiente de alzar la voz ante la injusticia, mientras usted, quizás, continuará como jefa DAEM preparándose para la próxima elección y seguir aportando al juego del poder.