“A quien le gusten los indios, que vaya a Bolivia, que sigue presidida por un indio”, fueron las palabras del diputado del partido del presidente Jair Bolsonaro, Fernando Amorim, que encendieron la polémica entre el país altiplanico y Brasil. Con estas palabras el parlamentarios criticaba un asentamiento en Río de Janeiro donde habitan 25 comunidades indígenas.

Ante estos dichos, el gobierno boliviano anunció este martes, mediante el viceministro boliviano de Descolonización y líder del Comité Nacional de Lucha contra el Racismo, Félix Cárdenas, que denunciará a Brasil ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) por “racismo de Estado” por las palabras del diputado del Partido Social Liberal.

La polémica se originó luego de Amorim calificara de “basura humana” a la comunidad  de Aldea Maracaná en Río de Janeiro, indicando que necesitaba una limpieza. “Como carioca, me causa indignación ver aquello de la manera que está hoy. A quien le guste el indio, que vaya a Bolivia, que, además de ser comunista, sigue presidida por un indio“, declaró el congresista.

En esta denuncia, Brasil deberá responder a la interpelación sobre por qué en su territorio tienen lugar tantas actitudes racistas en contra de los pueblos indígenas, migrantes y la población LGBTI. “El racismo es una política de Estado”, sostuvo el viceministro.

Por su parte, el presidente de Bolivia Evo Morales condenó el “resurgimiento de la ideología de supremacía racista como réplica de la xenofobia del gobierno de Estados Unidos”.