Durante la mañana de este jueves, el presidente Sebastián Piñera firmó el proyecto de ley “Admisión Justa”, que realiza algunas modificaciones a la Ley de Inclusión impulsada por Michelle Bachelet como parte de la reforma educacional.

Entre los principales cambios se encuentra la reposición de las pruebas de selección desde 7º básico para establecimientos de alta exigencia y que así puedan seleccionar hasta el 100% de su matrícula. Dentro de este grupo se encuentran los establecimientos educacionales que cumplan ciertos requisitos de calidad predefinidos, y también de nuevos proyectos de Liceos Bicentenario, que deberán ser autorizados por el ministerio de Educación.

Además, la iniciativa propone que los establecimientos con proyectos educacionales especiales, que hoy pueden seleccionar el 15%, puedan llegar a un 30%., y elimina la prohibición de realizar entrevistas entre los establecimientos educacionales y los padres y apoderados.

De este modo, en la ceremonia, el mandatario señaló que el propósito es “reponer el derecho de los padres a aportar a la educación de sus hijos”.

Sin embargo, desde la oposición han surgido una serie de críticas al proyecto. Entre ellos, la diputada Camila Vallejo (PC), líder del movimiento estudiantil que empujó la reforma, escribió en su cuenta de Twitter: “Cuando un niño o niña obtiene malos resultados, somos los adultos los que hemos fallado. Piñera quiere responsabilizar a l@s niñ reponiendo la selección en educación”.

También los parlamentarios frenteamplistas Giorgio Jackson (RD), Juan Ignacio Latorre (RD), Camila Rojas (IA) y Gonzalo Winter (MA), se manifestaron al respecto a través de una carta en El Mercurio.

“Proponer la selección académica la selección académica como uno de los pilares de la educación pública para cumplir este objetivo no es sincero, pues detrás de esta demanda está la intención de defender lógicas de mercado y la segregación que ellas producen”, afirma el texto.

“El nivel académico en la educación escolar no ha sido resultado de del mérito de sus estudiantes; aquí lo que ha primado como elemento diferenciador son las condiciones socieconómicas heredadas. Y la evidencia académica al respecto es muy consistente. Se intenta defender un sistema segregado recurriendo a una lógica meritocrática, del talento y del esfuerzo, que no se practica, menos aún desde las élites”, agrega.

También desde organizaciones de la sociedad civil se manifestaron, entre ellos, Educación 2020, que a través de su cuenta de Twitter escribió: “Selección por mérito es un mito: tenemos evidencia de sobra de que en un país profundamente desigual como Chile, el nivel socioeconómico afecta el desempeño escolar. No hay niñ que merezcan más y niñ que merezcan menos”.

La organización recibió una respuesta de la propia ministra de Educación, Marcela Cubillos, que insistió en que los jóvenes vulnerables o de clase media con buenas notas deben poder acceder a los colegios de su preferencia, a lo que la organización respondió: “También es mérito que alguien que tuvo dificultades, venza obstáculos y, aunque no tenga buenas notas, pueda elegir la escuela de su preferencia. Necesitamos que todos y todas aprendan. Colaboración, no competencia”.