El Gobierno sigue con errores no forzados en materia de VIH, a los conflictos internos en el Minsal y la incapacidad de avanzar en el Plan Nacional de VIH prometido en mayo del 2018 ahora se suma la desacertada etapa final de la Campaña masiva.

Fue una sorpresa general la aparición de la Campaña de VIH el último día del año, sin ceremonia ni presentación previa el Gobierno entrega un spot para cumplir con la Campaña de VIH licitada por 400 millones de pesos y que está catalogada como de alto impacto en Mercado Publico.

Más allá de la anécdota, la campaña no cumple con los mínimos requeridos para una campaña de salud pública ante una epidemia que crece fuertemente. Entregaré algunas razones básicas para el análisis.

 1.- Una Campaña por cumplir, eso se deduce de una Campaña de VIH semi clandestina, presentada a final de año, sin ceremonia y sin publicidad, así se lanzó la etapa final de Campaña de VIH 2018. Meses antes se había iniciado la Campaña con una etapa que tuvo muy poco impacto, la cual convocaba a un casting masivo sin indicar el objeto del mismo y luego solicitaba a los jóvenes realizarse el test. Ahora su segunda etapa se lanza en las postrimerías del año, sin avisar, todo indica que es para cumplir con la ejecución presupuestaria comprometida en la licitación, dando muestras de un trabajo mal planificado y poco prolijo.

2.- La campaña no es de prevención, sólo promueve el examen de detección del VIH, lo cual no es una acción para evitar la transmisión del VIH o para promover conductas de autocuidado, se aleja de esta forma del objetivo sanitario que propone reducir la transmisión de las enfermedades transmisibles. Ya en el primer Gobierno de Piñera se había levantado una iniciativa similar, sin vinculación a los procesos de autocuidado de salud sexual como lo es el uso de preservativo, lo cual también sirve para otras enfermedades de transmisión sexual que de igual forma han crecido como la sífilis y la gonorrea según informa el propio Ministerio de salud.

3.- Esta campaña tiene por objeto la búsqueda de los miles de personas que viven con VIH y no lo saben debido a lo dificultoso del proceso del examen y el estigma que existe por vivir con VIH. Situaciones que este Gobierno se había comprometido en enfrentar en Plan Nacional de VIH pero que no ha abordado, de esta forma tenemos una campaña a medias, sin sustento o marco general que la haga viable.

4.- La Campaña centrada en la promoción del examen de detección del VIH se basaba en la idea de disponer del test rápido de diagnóstico en los centros de Salud pública, en especial en la atención primaria, lo cual no ocurrió. A mediados de año se prometió que en 30 días el test estaría implementado, pero la realidad muestra que a finales del año re3cien estaban llegando los test a los Servicios de salud y algunos consultorios, hasta la fecha se desconoce en qué consultorios está disponible, no existe como medida adicional al spot un listado de lugares en los cuales tomarse el examen, además tampoco se concretó la propuesta de aumentar los servicios de testeo de organizaciones comunitarias que estaban disponibles para ello en varios lugares del país.

5.- Es una Campaña realizada a espaldas de la sociedad civil, la cual fue solo incluida desde los formal para evitar demanda legal que obliga Ley de Sida (19.774), incluso no tiene participación del personal de salud en su desarrollo ya que no tiene despliegue territorial o regional como se hacía en las campañas anteriores para ampliar su efectividad e impacto. Se repite el error de los tiempos de Mañalich, una campaña autoritaria, sin trabajo con sociedad civil, sin trabajo con las SEREMIS, sin involucrar al personal de salud, todo desde los iluminados cerebros de los asesores del MINSAL y el segundo piso de La Moneda.

6.- Un punto repetido que es bastante grave de esta Campaña 2018 es su enfoque basado en la homofobia y transfobia, estas poblaciones son las más afectadas por el VIH, así lo muestra la epidemiología por lejos, estos grupos concentran más del 70% de los casos y son las poblaciones las que tienen las grandes cifras de mortalidad. Esta campaña no se hace cargo del problema, ningún esfuerzo especial por llegar a estas poblaciones, el spot sigue entregando un mensaje general y dando por descontado que gay y trans femeninas están incluidas. Una política pública que no es debidamente focalizada se entiende como una forma de exclusión y marginación. Lo que no se nombra no existe.

Soy testigo y protagonista de múltiples intentos de colaboración de distintos sectores por aportar a la mejora de la respuesta a la epidemia del VIH, pero también soy testigo de la incapacidad gubernamental para implementar políticas públicas adecuadas que enfrenten realmente la epidemia como corresponde. Esperamos que el 2019 se hagan las correcciones necesarias y por el bien de la salud pública de los chilenos las cosas mejoren.