El recientemente electo presidente de Brasil Jair Bolsonaro firmó un decreto que entrega responsabilidades al Ministerio de Agricultura sobre las decisiones vinculadas a tierras reclamadas por pueblos indígenas, significando esto mayores ventajas para la industria de la agricultura y la minería.

Desde ahora “identificar, delimitar, demarcar y registrar las tierras tradicionalmente ocupadas por los pueblos indígenas” pasa a manos de la ministra Tereza Cristina Dias, quien era la diputada que lidera a la bancada que representa los intereses de la agroindustria. 

Durante la campaña presidencial que lo llevó al triunfo, Bolsonaro comunicó que evaluaría la posibilidad de referir los asuntos de territorios indígenas al Ministerio de Agricultura, puesto que las tierras deberían ser abiertas a actividades comerciales. En la actualidad este uso está prohibido.

Desde la oposición han reclamado que esta medida de abrir las tierras indígenas a la explotación comercial provocará la destrucción de culturas e idiomas nativos. Algunos activistas ambientalistas han indicado que los pueblos nativos son los últimos “guardianes” de la gigantesca selva de Amazonia y han calificado de preocupantes estos anuncios.

Al respecto, el mandatario propuso otras modificaciones como trasladar la Fundación Nacional de Indigenas (Funai) al Ministerio de Familia, Mujeres y Derechos Humanos. Cabe recordar que esta cartera está comandada por la pastora evangélica Damares Alves conocida por declarar que los niños debían vestir de azul y las niñas de rosa, e indicar que la homosexualidad es una aberración.