Desde la mañana del pasado jueves, los trabajadores en huelga de CGS siguieron con su recorrido por Clínica Las Condes y Clínica Alemana, con el objetivo de visitar a la veintena de empresas que reciben servicios de la compañía de call center para informarlos sobre el proceso.

Chile express, Copesa, Junaeb, Cencosud, Transantiago, Megasalud, Transbank, Banco de Chile, Banco Ripley y Toshiba, entre otras, son parte de la poderosa plataforma que funciona en torno a la subcontratación y es considerada una de las empresas de call center más poderosas del país. 

En los registros oficiales, Computer Generated Solutions Chile S.A. (CGS) aparece como propiedad de Pablo Rossel Estay, esposo de Magdalena Piñera Morel, hija del Presidente. Durante el pasado miércoles, mientras los trabajadores eran reprimidos por Fuerzas Especiales de Carabineros al interior del edificio -ubicado en Santiago Centro, a pasos del Mall Chino- Rossel fue grabado saliendo del lugar escoltado por los uniformados.

Ese día, varios delegados sindicales -incluida la propia presidenta, Isolina Acosta- fueron golpeados y detenidos por carabineros, pese a que ellos acusan que se manifestaban pacíficamente. El punto de ebullición, que provocó la intervención rápida de los policías, se produjo cuando los trabajadores llegaron hasta el piso de Rossel para pedirle un pronunciamiento. El operativo de represión se activó en pocos minutos.

Bajos sueldos, estrés y descuentos por ir al baño

Además de mejoras básicas en sus condiciones laborales, el sindicato pide la incorporación de bonos de locomoción, colación, bono marzo y escolaridad (por cada hijo, pero también para los trabajadores que estudian y trabajan). También buscan conseguir el pago horas extras de domingo y festivos al 150%, dado los largos turnos y la exigente rotación del sector.

Actualmente, el sueldo bruto promedio de los trabajadores por una jornada completa bordea los 380 mil o 400 mil pesos, sin considerar descuentos por salud y previsión. Además, las horas extra en la compañía son pagadas a un precio irrisorio de $1400 pesos por hora. 

Sin embargo, la postura de CGS se ha mantenido en el mismo punto desde el comienzo: ofrecen sólo un 1% de reajuste, descartando bonos por colación y locomoción. A la vez, respecto al bono marzo y de escolaridad les ofrecen optar por uno de ellos.

Francisco Santibáñez, uno de los delegados del sindicato, explicó que a los trabajadores que hayan obtenido beneficios en la huelga anterior se mantienen y en esta negociación no se les otorgará nada: “Ellos no están en la huelga porque la misma empresa lo objetó”, señaló.

Sobre las condiciones de trabajo en la empresa de call center, el delegado señala que los sueldos son muy bajos y que “la pega es estresante, estamos todo el día hablando con gente, soportando la presión de los supervisores”. Además, cuenta que la gente está molesta por las malas condiciones en que se desempeñan: sillas y puestos de trabajo incómodos -donde deben pasar largas horas-, y baños que no alcanzan para todos los trabajadores: “En nuestra empresa las que mas trabajan son mujeres y a veces los baños no dan abasto y ellas tienen que ir al Mall Chino al baño”, acota.

“Prácticamente nos tienen ahí sentados toda la jornada y con suerte nos dejan ir al baño. Tenemos una compañera que está embarazada a la que le descuentan el tiempo que está en baño. A mí el año pasado me descontaron 19 horas de abandono, casi 58 mil pesos, sin tomar colación, los breaks y me descontaron hasta por salir a fumar un cigarro”, agregó el delegado del sindicato.

Foto: Izquierda Diario.

La respuesta de CGS: Guardias privados y reemplazo en huelga

Las y los trabajadores organizados aseguran que desde el primer día están siendo amenazados por la huelga y que se les recalca que podrían ser desvinculados posteriormente. Sin embargo, no han obtenido pronunciamiento alguno del yerno del presidente Sebastián Piñera.

“Se notó la influencia que tiene Rossel porque la policía no se demoró nada en llegar (a reprimir la huelga). Luego se lo llevaron con custodia, él nunca bajo a hablar con ningún trabajador, solo hablo con el capitán de FFEE”, recalca Santibáñez.

Desde entonces solo han negociado con la mesa negociadora, liderada por Carolina Soto y Fernando Fuentealba, gerente de recursos humanos. En la última cita, Soto les ofreció un reajuste del 1% “y dijeron que si volvíamos a llegar así a la empresa, cada vez iba a bajar más la propuesta”, asegura. En medio del debate, los trabajadores le explicaron a Fuentealba que mucha gente en la empresa no logra llegar a fin de mes y él les habría contestado que “si la gente está disconforme que mejor se busque otro trabajo donde gane mejor”.

Además, una de las delegadas del Sindicato Sintrac acudió a la Inspección del Trabajado a denunciar que hay personas en capacitación en el call center que están siendo utilizadas como reemplazo de quienes están en huelga.

Francisco Santibáñez recalca que la huelga no va a terminar hasta conseguir una propuesta que los deje satisfechos: “Espero que Pablo Rossel se de cuenta que la gente está descontenta, el 1% de reajuste salarial es nada, pero la empresa dice que si nos da lo que pedimos van a quedar en bancarrota”, añade.

“Este rubro siempre ha sido mal mirado porque hay mucha rotación de gente, pero hay gente que se mantiene de hace años, aprecia la empresa y aún así los maltratan”, recalca el delegado sindical.

Pablo Rossel, yerno de Sebastián Piñera y dueño de CGS.

Durante esta mañana, el Sindicato denunció que a uno de los trabajadores de la empresa se le impidió su acceso a marcar su día de trabajo, pese a que no es parte de la negociación colectiva. En tanto, en Valparaíso, 85 trabajadores completaron dos días de paralización.

Pedro Morales, dirigente del sindicato porteño, aseguró que han intentado negociar, aunque la empresa ha rechazado todas sus demandas: “Hemos estado negociando tener asignaciones por locomoción y colación además de bono de escolaridad y bono para quienes se enfermen, pero la empresa nos negó casi todo, y si ha cedido en algo, ha sido en la oferta miserable de un bono de aguinaldo de 16 mil pesos, versus lo que pedían, que eran 100 mil pesos”.

A la vez, el trabajador Ricardo Araya aseguró que CGS contrató guardias privados para bloquear la entrada, quienes violentaron a dos miembros del sindicato.