¿Somos prejuiciosos los y las chilenas? ¿Desde dónde nos relacionamos con quienes migran a Chile? El abogado de la Universidad Diego Portales y Presidente Ejecutivo de Espacio Público, Mauricio Duce, junto a Patricia Politzer y Eduardo Engel, entre otros, es autor de “Chilenas y chilenos hoy: desafiando los prejuicios, complejizando la discusión” una encuesta de opinión pública que Espacio Público e Ipsos realiza por segundo año consecutivo y que en su última edición publicada en enero consideró por primera vez la medición de percepciones sobre migración, fenómeno que se ha instalado fuertemente en la opinión y debate públicos.

Las preocupaciones de los chilenos respecto de la llegada de inmigrantes, las creencias vinculadas a este proceso y la integración social de ellos, además de información relevante respecto a la disposición de los chilenos hacia la integración social en barrios y educación, son algunos de los aspectos más relevantes -y reveladores- que Duce ahondó con El Desconcierto.

-¿Cuáles son las principales revelaciones de la encuesta?

Lo primero es que esta entrega tiene 2 grandes componentes: por una parte, los temas que llamamos de integración social, sobre todo con foco en la disposición de integración social en el ámbito barrial, es decir en el ámbito de la convivencia de la gente y en el contexto educacional; y por otro lado los temas de migración.

Al menos discursivamente descubrimos que en un alto porcentaje de la población -bordeando un 80 por ciento- existe una muy buena disposición hacia una integración tanto en barrios como escuelas. Esto, hay que decirlo, al menos en lo discursivo, pues no necesariamente significa que no perciban que lograr esa integración es difícil o que en lo concreto se logre aquella integración. Es una señal positiva de todos modos, de que se instale en este nivel de que la integración social a nivel barrial es positiva, sin perjuicio -insisto- de que esto tiene más bemoles y más dificultades en términos prácticos.

En cambio, en tema migración, si miras lo discursivo, frente a la pregunta base de si la migración había sido beneficiosa o dañina, un 43 por ciento señaló que era dañina, lo cual da cuenta de que hay un debate más profundo, una discrepancia más importante respecto de la valoración de un tema – la migración- que se puede decir que es como un primo hermano de la integración social.

-¿Por qué se trabajó con las percepciones sobre migración? ¿qué los llevó a hacer esa distinción?

Justamente porque hoy se está hablando mucho en el debate público sobre lo que la gente piensa, que es lo que espera y opina, por lo tanto estamos tratando de hacer una construcción que entregue evidencia porque todo el mundo gira en torno a cuáles serían las necesidades y las expectativas respecto de las políticas sociales. Entonces para este año, y porque el año pasado no se incluyó como tema en la encuesta, se integró la migración pues percibimos que aumentó exponencialmente la preocupación sobre este fenómeno: ha habido un aumento del ingreso de migrantes y a su vez hay muchas etiquetas o mitos dando vueltas y lo que queríamos era justamente tener información más dura respecto de cuales son efectivamente las expectativas de la población en este tema.

Esta es la información o dato de base, pero quisimos además ir más allá y dar cuenta de si hay una distribución homogénea o si hay diferencias significativas en esta opinión de beneficio o daño, y ver quiénes tenían esta percepción más negativa como grupo en comparación con otro. Y los resultados dan cuenta que los grupos de población mientras más jóvenes son, más valoración positiva tienen de la migración. Por lo tanto, mientras más viejos más imagen negativa es la que hay, y esto con una diferencia significativa de casi 20 y tanto por ciento. La encuesta arrojó también una diferencia significativa entre grupos socioeconómicos más acomodados -con una mejor percepción, más positiva- mientras que grupos económicos menos acomodados tienen una percepción más negativa de la migración.

Y con estos resultados te puedes preguntar por qué, por ejemplo, grupos menos acomodados económicamente tal vez tienen una mirada más negativa, y posiblemente tiene que ver con que ellos tienen en lo cotidiano la competencia que han significado los migrantes para ciertas prestaciones sociales, versus otros grupos que son usuarios de Isapre y no se atienden en la salud pública. Esto implica, por ejemplo, pensar en tipos de políticas de salud pública para por cierto hacer que el fenómeno de la migración no genere esta percepción social negativa que efectivamente puede sentir ciertos grupos por esta competencia.

Pero hay otros puntos que descubrimos que son preocupantes, porque preguntamos cuáles son las preocupaciones que les genera la migración y ahí surgieron los mitos que dan vuelta, problemas de inseguridad como algo muy importante, la pérdida de puestos de trabajo, cupos o acceso a la salud pública y la posibilidad de que vengan enfermedades nuevas.

La encuesta te da ese dato, y más allá de ella hicimos el ejercicio -que no está reflejado en el estudio- de contrastar esos resultados con toda la evidencia empírica existente en Chile. Y nos dimos cuenta que toda la evidencia indica que la inmigración no está correlacionada ni implica impacto en la seguridad, ni tiene un impacto negativo en la escala de sueldos ni en el mercado laboral, no se relaciona con aumento efectivo de la delincuencia, no se ha producido para nada un copamiento en el acceso a la educación, al contrario, ha tenido efectos positivos en el aumento el rendimiento escolar de algunos colegios vulnerables y mejoras de indicadores positivos de convivencia.

Entonces esto te lleva a otras preguntas: ¿Por qué la gente está haciendo estos juicios en estas áreas cuando los datos empíricos no apuntan a eso? Ahí surge una hipótesis que es preocupante y es que el debate público que estamos teniendo en Chile en torno a la migración esta extremadamente marcado por estas etiquetas que se ocupan para ganancias políticas de corto plazo: ¿cuánto ha calado en la sociedad la vinculación permanente de migración con delincuencia? Esta frase (Nota de la redacción: frase emitida por el presidente Sebastián Piñera) de cerrar con machete las fronteras para que no entren los delincuentes… si la autoridad está permanentemente asociando sus políticas de migración a estos temas de esta manera, es natural que la gente vaya generando esta percepción que tiene muy poco sustento empírico en la realidad. Lo mismo pasa con la transmisión de enfermedades.

Cuando uno va al discurso en Chile lamentablemente la política pública en materias de migración está plagada de estas etiquetas de parte de la autoridad que están calando muy profundo y probablemente lo vamos a pagar en muchos años más en términos de dificultar un proceso que está dado, que existe, y que vamos a tener que vivir con él y que puede tener muchos efectos positivos.

-¿Somos prejuiciosos los chilenos, o bien el discurso público de las autoridades ayudan o empujan a esa crear esa percepción?

-Creo sin lugar a dudas en que el discurso público de las autoridades, la manera en que se comunica el fenómeno, genera imágenes que posteriormente son muy difíciles de sacar de la cabeza. En general, y esto es una hipótesis por verificar, pese a que hay evidencia en otros ámbitos, no  en éste, que muestra que cuando las personas tienen contacto con personas distintas, ya sean migrantes o personas de otro color u origen, su evaluación tiende a ser mucho mas positiva que la de la gente que no ha tendido contacto, entonces cuando hay experiencia directa la gente va dejando atrás los prejuicios, pero cuando no la tiene o tiene una experiencia directa pero muy lateral y además la autoridad transmite esta preocupación es lógico que la gente se empiece  a su vez a preocupar por este tipo de cuestiones.

-¿Se pudieron  verificar estas diferencias en las ciudades en las que se aplicó la encuesta?

-No aparecieron muchas diferencias estadísticamente relevantes, no es que no existan, pero para que aparezcan en los resultados deben ser relevantes, como sí las hay en términos de edad, distribución socioeconómica y en menor medida género, pues las mujeres tienen más mala percepción y opinión, también por ubicación política: la gente de derecha tiene una percepción menos positiva de la migración que la gente que se identifica con la izquierda. Estas diferencias son más tenues a las encontradas en materias de edad y distribución socioeconómica.

Respecto de las políticas de este gobierno en el ámbito migratorio, por ejemplo, salió un nuevo avión con 170 haitianos rumbo a Puerto Príncipe, con la presencia del Subsecretario Ubilla, ¿Cuál es la evaluación que se puede hacer, si quieres a título personal, al hacer dialogar la encuesta con este tipo de anuncios?

-A título personal, pues esto no surge de la encuesta, pero es la reflexión que aparece al revisarla, creo que es legítimo tener un debate sobre qué tipo de política migratoria -abierta o cerrada, hay diferentes tipos de aproximaciones en el mundo- sólo que debe haber un debate democrático en el parlamento y creo que los países deben de todos modos ciertos márgenes para moverse siempre que se respeten los Derechos Humanos. Es legítimo que este gobierno quiera llevar adelante esta política más cerrada, creo es legítimo que la propongan, que pretendan que se discuta y en el parlamento se verá si es que tiene soporte o no. Lo que me parece totalmente ilegítimo es que para poder llevar adelante esta política se estén tratando de instalar estas imágenes falsas o se refuercen imágenes muy prejuiciosas sobre los migrantes.

Está la idea de que en Chile siempre hemos expulsado a migrantes que son delincuentes, pero de ahí a hacerlo con publicidad creo es un problema, que el presidente hable con un lenguaje que señala que cerrarán las fronteras con machete me parece que no corresponde, ese es el punto donde la encuesta si da cuenta de que esto está calando, y creo que eso es pan para hoy y hambre para mañana. Es logro político de corto plazo puede tener un impacto a largo plazo en un fenómeno que existe y que no va a dejar de existir, el mundo contemporáneo es un lugar de flujos migratorios y la buena situación de Chile y su prestigio hace que seamos un foco atractivo de migración en el contexto latinoamericano. Tenemos por tanto que proyectarnos en cómo lidiar con este fenómeno, como aprovechar las oportunidades y aspectos positivos que nos entrega y no en cambio sentar las bases para la división y la fractura social que pueden tener impacto a futuro en lo interno, provocando polarización o fracturas internas.

-Una de las preguntas aborda la integración en el ámbito educacional, el proyecto Admisión Justa apunta justamente a esto, el proyecto de ley Machuca también. ¿Qué revelan estos resultados, entre los que encontramos, por ejemplo, que frente a la pregunta “Si se decidiera que en el colegio de su hijo/a se va a implementar un programa piloto para integrar a niños de distintos niveles sociales ¿Bajo cuál de las siguientes condiciones cambiaría de opinión y estaría a favor con esta iniciativa? Un 31 por ciento de los encuestados señala que estaría de acuerdo con esta iniciativa si es que se aumentara el número de profesores de modo de asegurar la calidad de la educación de los hijos/as?

-Creo que te da cuenta de que obviamente por una parte hay un factor que apunta a la calidad, y en marzo va una segunda parte sobre temas de educación. Pero lo segundo es que se empieza a ver como una preocupación importante -justamente porque ha estado en el debate público- el tema de la convivencia y de la disciplina al interior del colegio, y que son preocupaciones generales que se traspasan en todos los ámbitos, y como se señaló, fomentados por el debate público en asuntos como el proyecto de Aula Segura. Esto quiere decir que, habiendo una buena disposición para la integración, hay que adoptar algunas políticas públicas para fortalecer ese proceso, no es llegar y hacerlo, y en ese sentido es interesante el aporte sobre las pistas que la gente nos va dando para ver cómo impulsar estas políticas de integración de manera que cuenten con niveles de consenso y legitimidad importantes y mientras nos hacemos cargo de lo que a la gente percibe más le aproblemaría. No es un dato absoluto pero si interesante o importante a la hora de cómo guiar las políticas públicas y mostrar también que estos procesos de integración no van a hacer decaer los estándares de prestación de servicios.  Ese capítulo sobre educación y salud que se presentará en marzo integra datos muy interesantes en esa línea.

 Para ver los resultados del estudio ingrese aquí.