Durante ayer miércoles, las autoridades tailandesas de la ciudad de Bangkok ordenaron el cierre de 437 escuelas luego que la nube de contaminación que invadió la ciudad se volviera una real amenaza para la salud de sus habitantes.

Esta medida fue anunciada por el gobernador de Bangkok, Asawin Kwanmuang, con el propósito de reducir la contaminación producida por los vehículos que transportaban niños y niñas a los establecimientos educacionales. Al respecto, el gobernador comunicó en una conferencia de prensa que “quizás no es una manera efectiva al 100% pero permite disminuir los efectos en los niños. Lo mejor es cerrar las escuelas y así los padres no tienen que llevarlos a la escuela en auto”, afirmó.

La concentración de partículas finas (PM2,5) en algunos distritos de la capital tailandesa superó los 100 microgramos por metro cúbico, al respecto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que se mantengan por debajo de los 50 mg/m3 y de todas formas desaconseja la exposición por más de 24 horas a concentraciones superiores a  25 µg/m3 de este tipo de partículas finas ante el riesgo de enfermedades respiratorias, cardiovasculares y cáncer.

Bangkok es la octava ciudad más contaminada del mundo con un nivel medio de 171 puntos en el índice de calidad del aire (ICA), según Air Visual, empresa que mide la polución del aire en todo el mundo. Con base en estas mediciones, el departamento de Control de la Contaminación del gobierno tailandés calificaba como “insalubre” la calidad del aire en diez estaciones de la ciudad y como “muy insalubre” en otras estaciones.

Cualquier valor por encima de 150 puntos es considerado peligroso y 50 es aceptable, es por esto que desde que apareció la nube, las autoridades han implementado un plan de cañones de agua que rocían aire y suelo para dispersar la nube de contaminación, además de entregar cerca de 10.000 mascarillas a los habitantes de la ciudad en diversos puntos.

Pero las medidas no parecen suficiente luego de que ayer, el ICA alcanzó una medida de 207 puntos al mediodía, teniendo en consideración que esta nube tóxica estará presente al menos hasta el 4 de febrero. 

El período seco y caluroso (entre octubre y abril) intensifica la severidad de la nube tóxica que las autoridades atribuyen a los edificios en construcción, la actividad industrial, el tráfico y los incendios generados por el sector agrícola.

A partir del 1 de febrero comenzarán las fiscalizaciones a las fábricas que utilicen carbón, madera y combustible.