El reciente fallo del juez Eduardo Madrid, que condenó a 6 personas por el asesinato ex presidente Eduardo Frei Montalva, volvió a poner en la mesa los crímenes de la dictadura cívico-militar encabezada por Augusto Pinochet que se caracterizó por eliminar a destacados dirigentes sociales que se opusieron el régimen.

A pesar de que apoyó el golpe militar en 1973, el ex mandatario comenzó a ser una piedra en el zapato para la Junta Militar que estimó que era necesario sacar del camino al líder de la DC.

Según consigna CIPER, los primeros quiebres entre Frei y la dictadura se dieron en 1975 después de que el ex mandatario concediera una entrevista al semanario colombiano Nueva Frontera donde criticó a la Junta Militar. Sus palabras eran significativas debido a los lazos que tenía el militante de la DC con autoridades internacionales. En ese mismo año la DINA comenzó a vigilar todos sus movimientos.

De hecho, en 1977, Frei comenzó a ser vigilado de manera más intensa por los organismos de inteligencia de la dictadura debido a que se integró al foro político mundial más importante de aquel periodo en occidente: la Comisión Norte-Sur encabezada por el ex canciller alemán y presidente del Partido Social Demócrata de ese país, Willy Brandt e integrada por 17 personalidades políticas y económicas.

Sin embargo, un punto de inflexión se dio el 10 de agosto de 1980, fecha en que Pinochet anunció que realizaría un plebiscito para refrendar la nueva constitución. Este proceso electoral completamente viciado, sin registros electorales, sin libertad de prensa y con organismos represivos desplegados por todo el país, fue duramente criticado por Frei, quien declaró públicamente que “el plebiscito no es mas que un artificio para perpetuarse nueve años más en el poder”.

Tras esto se realizó uno de los episodios más recordados de la resistencia a la dictadura: el Caupolicanazo. Éste fue un acto que fue encabezado por Frei Montalva, que se convirtió en el líder del NO a Pinochet ante un teatro lleno. Su intervención fue transmitida por la radio y todo Chile conoció su propuesta de formar un gobierno de transición cívico militar que se encargara de recuperar la democracia en un plazo de tres años.

De ahí en adelante Frei se convirtió en uno de los rostros de la oposición a la dictadura y comenzó a establecer lazos con el mundo sindical, que en 1981 a través de la Coordinadora Nacional Sindical (CNS) lanzó un “Pliego Nacional” de peticiones. Esto motivó la detención de los dirigentes Manuel Bustos y Alamiro Guzmán tras la querella interpuesta por el entonces ministro del Interior, Sergio Fernández.

A raíz de esto, el 10 de julio, Frei visitó la Vicaría de la Pastoral Obrera. Al lugar también llegó Tucapel Jiménez, presidente de la Asociación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), otro de los dirigentes que también fue asesinado por la DINA en 1982. Aquel día se constituyó el comité de defensa de los sindicalistas arrestados. A pesar de que Frei no firmó la declaración de apoyo, fue la primera vez que el ex mandatario participaba en una actividad en conjunto con dirigentes comunistas y socialistas.

La constitución del comité tuvo consecuencias debido a que 4 de sus integrantes fueron expulsados del país. Este hecho fue criticado por Frei, quien señaló en una conferencia de prensa que esto constituía “un acto inconcebible en todo país civilizado que forma parte de una escalada que tiende a crear un clima de temor y amenaza”.

Para la dictadura esto significaba que Frei estaba en estrecha colaboración con el “marxismo”, cuestión que no podía ser perdonada tal como declaró por aquellos días Augusto Pinochet, quien sostuvo que “esa lacra del terrorismo cuenta con la complicidad de algunos chilenos”.

A pesar de esto, Frei continuó con su oposición a la dictadura y comenzó a ser parte de los primeros acuerdos que decantarían en la creación de la Concertación. Su participación en la Comisión Norte – Sur también seguía siendo influyente, sin embargo antes de una reunión de esta organización en 1982, el ex mandatario decidió operarse con el fin de extirpar una hernia de hiato que le estaba generando complicaciones.

La intervención fue realizada el 22 de enero de aquel año en la Clínica Santa María, lugar dónde Frei murió días después debido a que fue envenenado.