Los dichos populares sobre el veganismo suman y siguen. La supuesta falta de proteínas es uno de los principales mitos que alejan a las personas de corroborar en sus propios cuerpos los beneficios de no consumir ningún tipo de productos de origen animal, siendo que en realidad, no son necesarios para mantenernos sanos.

El ser humano es el único animal que sigue consumiendo leche de otro animal después del destete natural, entonces, ¿por qué se mantiene el consumo de lácteos si podemos encontrar esos nutrientes en otros alimentos como lo hace el resto de los animales?

Hablar de veganismo en el 2019 no es algo tan fuera de lugar, de hecho, cada vez se posiciona más como una de las tantas formas de reducir nuestra huella de CO2. En enero recién pasado cerca de 300 mil personas en el mundo se volvieron veganas con motivo del “Veganuary”, una iniciativa que comenzó el 2014 y que entrega información, asesoramiento y recetas para que el veganismo pueda ser implementado de manera sencilla y económica. Esta iniciativa apunta directamente a reducir la contaminación y a mejorar la calidad de vida de las personas que deseen sumarse.

En Chile, la organización encargada de levantar esta iniciativa fue Vegetarianos Hoy, siendo los primeros en traducir los programas, información y recetas en español para Latinoamérica.

El veganismo, además de ser una dieta libre de productos de origen animal, es una causa que resulta transversal a muchos factores que buscan un bienestar colectivo: por el medio ambiente, por los animales y por nuestro cuerpo.

Actualmente, el consumo de carne es uno de los principales actores en la contaminación del medio ambiente, siendo la ganadería industrial la emisora de un 14% del total de las emisiones de gases de efecto invernadero. Informes de  las Naciones Unidas señalan que las industrias de la carne, de los huevos y de los productos lácteos son responsables del 65% de las emisiones de óxido nitroso del mundo.

También la industria de la carne es una de las principales industria contaminante del agua, ya que para generar solo 1 kilo de carne se necesitan cerca de 2.400 galones de agua, una cifra para nada menor, ya que a diferencia de la carne, procesar 1 kilo de trigo requiere 25 galones de agua. Además de las miles de hectáreas de selva virgen que son destruidas para ser utilizadas en terrenos de ganadería.

No es una locura

En 2016  un estudio de la Universidad de Oxford publicado en la revista PNAS, resalta el enorme potencial que tendría un cambio de dieta “desde la perspectiva de la salud, el medio ambiente y la economía”, según Marco Springmann, investigador de la universidad británica.

Según el estudio, la dieta vegana podría ayudar a salvar cerca de 8 millones de vidas hasta el año 2050. El ahorro en dinero (entre costes médicos y productividad) se evalúa en un billón de dolares anuales. 

Además, corrobora que si el consumo de carne sigue aumentando, en el año 2050 la industria de la carne sería la responsable de un 50% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Lo cual podría combatirse con un cambio hacia una dieta vegana que reduciría en un 70% las emisiones de gases contaminantes de la ganadería y en un 63% la del conjunto de la industria alimentaria.

Por otro lado, Un estudio de la ONG española Igualdad Animal explica que la alimentación vegetariana reduciría hasta un  63% las emisiones de gases de efecto invernadero, mientras que una alimentación vegana disminuiría la contaminación hasta un 70% 

Al respecto, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO en inglés) afirmó que con sólo una reducción del 30% del consumo de animales, en el año 2050 toda la agricultura del mundo podría ser ecológica.

¿Y qué ocurre en Chile? 

En 2017, el Ministerio de Salud reconoció la legitimidad de dietas vegetarianas y veganas luego de que la ONG internacional Animal Libre solicitó al Minsal, al Colegio de Nutricionistas y al Instituto de Nutrición y Tecnonología de los Alimentos (INTA) de la U. de Chile dar a conocer sus posiciones frente a las dietas veganas.

El Minsal mediante una carta reconoció “los beneficios del consumo de alimentos de origen vegetal (frutas, verduras, cereales y legumbres)” además de no oponerse como institución a las dietas vegetarianas y veganas. De todas formas, recomendó la supervisión de un profesional de la salud

El primero en responder fue el Minsal, que en una carta reconoció “los beneficios del consumo de alimentos de origen vegetal (frutas, verduras, cereales y legumbres)” y agregó que “no se opone a la dieta vegetariana o vegana”, pero recomendó que sea supervisada por un profesional de la salud especialista en nutrición”.

En aquel entonces, Mauricio Serrano, director de la ONG en Chile valoró la carta del Minsal y lo consideró un avance porque “hace unos cinco años no se hubiese ni reconocido que esta dieta es viable”.

Alimentación

Implementar una alimentación vegana no es difícil, pero debe estar acompañada de las recomendaciones de un especialista. La nutricionista vegana Valentina Torres explica que “lo principal es asesorarte con un nutricionista porque independiente de que haya mucha información por internet, todos tenemos requerimientos distintos que se basan de acuerdo a distintos factores: peso, masa muscular, estatura, enfermedades, etc”.

Entre sus recomendaciones, destaca complementar la dieta vegana con alguna actividad física tres veces por semana, comer legumbres todos los días (o algún tipo de proteína) y siempre consumir algún suplemento de vitamina B12.

La vitamina B12 es un nutriente producido por bacterias que ayuda a mantener sanas las neuronas y los glóbulos sanguíneos, además de prevenir la anemia megaloblástica, que produce cansancio y debilidad en las personas.

Se requieren dos pasos para que el cuerpo absorba la vitamina B12 de los alimentos: Primero, el ácido clorhídrico del estómago separa la vitamina B12 de la proteína en la que la vitamina B12 está presente en el alimento. Luego, la vitamina B12 se combina con una proteína producida por el estómago llamada “factor intrínseco” que ayuda a que la vitamina pueda absorberse.

Algunas personas tienen un tipo de anemia (anemia perniciosa) en el que no pueden producir factor intrínseco. Como consecuencia, tienen dificultades para absorber la vitamina B12 de todos los alimentos y suplementos dietéticos.

Si deseas comprar B12 puedes encontrarlo en almacenes veganos/vegetarianos. Su valor está cerca de los $2.500 y solo necesitas una pequeña cucharadita todos los días, la cual puedes agregar a tus comidas o jugos.

Cantidades recomendadas de B12 por National Institutes of Health

Las dietas veganas traen beneficios por donde sea que se les aborde, pero sí o sí es necesario tener en cuenta ciertas recomendaciones (además de consultar con un especialista por una dieta adecuada a tu cuerpo):

  1. Es necesario alimentarse de la forma más variada posible.

  2. Consumir un suplemento de vitamina B12.

  3. Acompañar tus comidas con una bebida o alimentos con alto contenido de vitamina C para optimizar la asimilación de hierro.

  4. La mejor fuente de omega-3 proviene de las semillas de lino recién molido, pero que para consumirlas necesitan ser activadas. Para eso, hay que dejarlas remojando en agua unas horas y luego triturarlas.

  5. Dar preferencia a frutas, verduras, legumbres y nueces antes que a productos altos en azúcares o grasas adicionales.