Un caso que demuestra la precariedad a la que se ven sometidas las personas de la tercera edad en nuestro país por las bajas pensiones es el de Manuel Parra.

El hombre, que tiene 100 años de vida, fue captado por una persona trabajando con un azadón en la plaza de Santa Rosa de Chena, en la comuna de Padre Hurtado. Según el vecino, a Parra “le gusta trabajar, porque en la casa, sin hacer nada, se moriría”.

Sin embargo, más allá de su gusto por mantener la plaza, su pensión es bajísima. Según consignó Chilevisión, Parra es pensionado del IPS (Instituto de Previsión Social, ex INP) y recibe un monto de $122 mil al mes, lo cual no le alcanza para vivir. Además de esto, por las labores que cumple para la municipalidad de Padre Hurtado recibe $248 mil, ingreso menor al sueldo mínimo que asciende a $288 mil.

Desde la municipalidad indicaron que existen otros adultos mayores que están trabajando en un programa especial para la limpieza y riego de las áreas verdes de la comuna. Esta iniciativa fue creada después de que se dieron cuenta de que las personas de la tercera edad “se entretenían” limpiando las plazas que quedaban cerca de sus casas.

“A través de este programa se mantienen vigentes, se entretienen y podemos ayudarlos a mejorar sus ingresos, ya que la mayoría percibe pensiones mínimas”, sostiene el director de Aseo y Operaciones, Luis Palma, quien agregó que le entregan facilidades a los acianos “evitando que se sacrifiquen en invierno y verano”.

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