Las declaraciones la hizo María Zajárova, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, y fueron difundidas este jueves (7/2) por el canal estatal RT. Para Moscú, “Washington sigue enviando señales sobre la posibilidad de usar el escenario de la fuerza para derrocar a las autoridades legítimas, incluso a través de la intervención militar directa”.

La vocera argumenta que la insistencia del gobierno estadounidense en un discurso y acciones visando llevar ayuda humanitaria al país son una especie de cortina de humo para encubrir movimientos militares hacía el país caribeño: “Uno involuntariamente llega a una conclusión, obvia en esta situación, de que la decisión de usar la fuerza ya ha sido tomada en Washington, y que todo lo demás no es más que una operación de encubrimiento”, comentó la funcionaria.

Cabe recordar que las declaraciones de Zajárova llegan cuatro días después de que el mismísimo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, admitiera que la intervención militar está “entre las opciones” para solucionar la crisis en Venezuela.

El gobierno ruso enfatizó que la posibilidad de una invasión militar directa en el país sudamericano violaría la Carta de las Naciones Unidas. “Me gustaría recordar que este tipo de declaraciones (en favor del uso de la fuerza en Venezuela) provenientes de los funcionarios estadounidenses son una violación directa del artículo de la Carta de la ONU que requiere que todos los miembros de la organización se abstengan en sus relaciones internacionales de la amenaza de la fuerza o de su uso”, expresó Zajárova.

La actual crisis política en Venezuela, una más entre tantas vividas en los últimos años, surgió cuando el presidente de la Asamblea Nacional (en desacato), Juan Guaidó, se autoproclamó presidente interino de la nación, lo que ha sido reconocido por los gobiernos de Estados Unidos, Chile y muchos otros países de América Latina y la Unión Europea. Sin embargo, esa iniciativa también ha provocado rechazo de países como Rusia, China y Turquía, mientras que Uruguay, México y otros han tratado de conformar una vía alternativa para fomentar el diálogo entre las partes, a partir del Grupo de Contacto Internacional, recién creado en Montevideo.