El ex frentista Ricardo Palma Salamanca concedió por primera vez una entrevista al medio The Clinic desde París, su país de residencia desde que obtuvo el asilo político por la condena que recae sobre él acá en Chile por el asesinato del Senador e ideólogo de la Dictadura, Jaime Guzmán.

En enero pasado, el ex frentista otorgó una entrevista a El Desconcierto en donde habló en extenso sobre el relanzamiento de su libro.

Aunque no pudo referirse a los hechos concretos que competen a las causas del ajusticiamiento a Jaime Guzmán, Palma Salamanca si relató lo que fue el proceso para él de enfrentarse a la justicia de la época, recién recuperada la democracia y cómo el juez que llevaba su causa, y que lo condenó a cadena perpetua, lo escupía y torturaba.

“El juez Alfredo Pfeiffer me escupió dos veces. Me amarraba con cadenas de pies y manos a la silla mientras me interrogaba. Era un nazi”, fueron las primeras palabras del “Negro” para referirse a lo que el considera fue un ensañamiento en contra de él. “Me pasé cuatro años y 10 meses en diferentes cárceles, donde se ensañaron conmigo. Pienso que pretendían dar un mensaje, como cuando ahorcaban a un hijo de puta en la plaza pública para ejemplo y escarmiento”, explica Palma Salamanca.

“Cuando llegué a la Penitenciaría me tuvo 28 días incomunicado y luego me ingresaron al sector de los enfermos mentales, con quienes estuve tres meses”, cuenta el ex miembro del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. También afirma que, antes de moverlo a la Cárcel de Alta Seguridad (CAS), el juez Pfeiffer “ordenó trasladarme a la cárcel de San Miguel. Ahí dio instrucciones de aislarme en la Torre uno, en el último piso, como Rapunzel, por seis meses. Solo me dejaban salir una hora al día. Gendarmería tuvo que pedirle al ministro que levantara el castigo, porque nunca habían prolongado por tanto tiempo algo así”, agrega Palma Salamanca para explicar el actuar de verdugo de quien fuera presidente de la Corte de Apelaciones de Santiago.

Las críticas al actuar de la Justicia de esa época, que aún repetía conductas y acciones de la dictadura recién terminada, se logran apreciar en las palabras de denuncia de Palma Salamanca cuando señala cómo Gendarmería realizaba tratos inhumanos en contra de quienes permanecían en la Cárcel de Alta Seguridad .

En la CAS había dos tipos de allanamiento: los normales, que hacían los gendarmes de todos los días, donde les revisaban la ropa, los libros, la celda en general, y otros en que llegaban las fuerzas antimotines que lo destrozaban todo: “Generalmente llegaban tipo tres de la mañana, cuando te encuentras en el sueño más profundo. Te despertaban con los cañones de las ametralladoras en la cabeza. Esa imagen de un tipo armado hasta los dientes apareciendo en mitad de la noche la conservo hasta hoy. En una oportunidad me castigaron un mes, porque no me dejé revisar el ano”, recuerda Palma Salamanca en su entrevista.

El juez Alfredo Pfeiffer asumió en 1993 como ministro en visita del Caso Guzmán y acumuló el proceso con el secuestro de Cristián Edwards, hijo del entonces director del diario El Mercurio, Agustín Edwards. Fue el responsable de la condena y encarcelamiento de Ricardo Palma Salamanca.