Los datos no son nuevos, pero se repiten una y otra vez en Chile. Según un estudio dado a conocer por el Ministerio de Salud, los porcentajes de cesáreas en Chile están muy por sobre las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que plantea que ningún país debería superar el 15%.

El Minsal, que quiere reducir costes para el sistema de salud público, concluye que los embarazos de las mujeres afiliadas al Fondo Nacional de Salud (Fonasa) que se atienden en el sector privado –mediante la modalidad de Libre Elección– terminan en cesárea en el 73% de los casos. En concreto, en 2016 se registraron 34.660 operaciones. No obstante, al menos, el 45% de esos procedimientos podría no tener justificaciones médicas precisas. La cifra es incluso más alta que la de los propios afiliados al sistema privado, donde el 62% de los partos son cesáreas.

Como el costo de la cirugía para el Estado es mayor que el de un parto natural, el desembolso adicional por estas intervenciones injustificadas significa un gasto evitable para la red pública de $6.068 millones.

De acuerdo con otro estudio de la University College London realizado en Chile, es cada vez más común que los médicos tengan trabajos en distintas clínicas y consultas y, por eso, la programación de partos mediante cesáreas –aunque innecesarias– es una práctica para organizar su trabajo. Esto, a la vez, les permitiría aumentar los ingresos, porque en el sector privado se les paga por prestación y no por jornada, como en el sistema público.

Según la OMS, la cesárea sólo debe ser practicada de manera excepcional, sólo si hay motivos médicos que impidan el trabajo de parto o el alumbramiento vaginal.

Pese a que desde el Colegio Médico se plantea que muchas mujeres prefieren la cesárea para dar a luz a sus hijos e hijas, diversas encuestas a mujeres del país, más del 75% prefiere un parto natural.