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Paloma Norambuena, la mujer clave de Colo-Colo: “No era responsable asumir la presidencia del club” Paloma Norambuena, la mujer clave de Colo-Colo: “No era responsable asumir la presidencia del club”

Paloma Norambuena, la mujer clave de Colo-Colo: “No era responsable asumir la presidencia del club”

Por / 17.04.2017 Investigación y datos: Vanessa Vargas Rojas Fotografía: Vanessa Vargas Rojas

Una complicada junta de accionistas en abril pasado la dejó a un paso de convertirse en la primera mujer presidenta de Colo-Colo. Paloma y sus compañeros del Club Social y Deportivo decidieron esperar y cerrar un acuerdo que compromete a Aníbal Mosa a venderles el total de sus acciones. En los próximos cinco años, aseguran, se jugarán la posibilidad real de recuperar al equipo de sus amores.

El 20 de abril los pechos se inflaron en las calles de Estación Central. Todos quienes están asociados al movimiento de pobladores en la comuna, especialmente al Ukamau -que reúne a cientos de familias- reconocieron en el bloque deportivo de las noticias a una de las suyas: Paloma Norambuena Contreras (33), quien estuvo a punto de ser la primera mujer presidenta de Colo-Colo.

“Fui abogada de la Federación Nacional de Pobladores y participé de la toma de Mapocho en 2014, que fue una experiencia muy bonita”, explica, resaltando que aprendió más en su vínculo con dirigentes y dirigentas que en la universidad. “Sobre todo de ellas, que están en un ambiente súper hostil, muy criticado en su rol. Después me vinculé con el Ukamau”, precisa.

Paloma creció en las calles de la Villa Robert Kennedy y sus primeros acercamientos al fútbol los vivió de la mano de su papá, arquero del equipo de la comunidad. Junto a él y su hermano menor, en una cancha de tierra apodada “La Bombonera”, experimentaron la sensación de pertenencia a un club de barrio. Luego vinieron los años de intensa campaña de Colo-Colo para la Libertadores del 91, que acompañó frente al televisor junto a su abuelo, y la posterior celebración de un inolvidable triunfo colectivo que selló su camino en la pasión por El Popular.

“No recuerdo los partidos en sí, excepto el de Boca, por el perro que mordió al arquero. Sí me acuerdo de cómo la gente festejaba, la efervescencia de cada partido. Cuando ganaron la copa en mi barrio fue una celebración intensa, la gente gritaba, tiraban fuegos artificiales”, describe. A sus siete años, nunca antes había visto algo así. Y aunque en su familia son todos albos, y quizás no había otro camino posible, la alegría y transversalidad de aquellos festejos tiñeron de blanco y negro su corazón para siempre. “Eso se me quedó grabado y desde ahí me empezó a gustar Colo-Colo“, reconoce.

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Pero ese amor iría más lejos. A fines de 2016, se convirtió en una de las representantes del Club Social y Deportivo ante la concesionaria Blanco y Negro y enfrentó un momento clave en las reciente elecciones de la directiva. Norambuena obtuvo el voto de Aníbal Mosa en la primera de las votaciones y fue parte de la negociación que selló el compromiso de venta de las acciones del empresario en un plazo de cinco años al CSD. Un hecho que ella destaca como la posibilidad real de avanzar en la recuperación del club.

“Hasta nosotros nos ilusionamos”

Adentrándonos en lo ocurrido hace unas semanas, ¿cuál es tu evaluación de las elecciones de directiva en Colo-Colo? Y, ¿qué piensas de la desconfianza que se ha suscitado producto del apoyo de Aníbal Mosa al Club Social y Deportivo? 

Yo diría que no se podía descartar un ambiente de desconfianza. La negociación fue complicada y se generó -inteligentemente- mucha expectativa en torno a esta. Además, porque había la posibilidad, realista o no, de que una mujer asumiera la conducción de la Sociedad Anónima, que era muy potente comunicacionalmente, siendo una hincha más y funcionaria pública.

La expectativa era, además, que el Club Social iba a presidir la concesionaria. Desde un principio intentamos dejar claro que en un Sociedad Anónima las decisiones que se toman son en base a la cantidad de acciones de los accionistas. Políticamente, la decisión de ser dirigente era muy potente, pero la capacidad real de administrar la sociedad anónima en esas condiciones -sin generar alianzas o coordinación con los grupos más importantes- no era tan viable.

Justamente eso se pregunta mucha gente: ¿por qué no asumieron si tuvieron la posibilidad?

El problema es que hay que tener la posibilidad, que la teníamos, pero también la capacidad real de ejecutarlo. Teníamos que ser responsables con hinchas y socios: yo soy representante del club ante la Sociedad Anónima y más bien acogí la decisión del club. Creo que no era responsable asumir una presidencia sin tener capacidad real de administración.

¿Lo dices en el sentido económico o por la inexistencia de alianzas con grupos al interior de Colo-Colo?

Alianzas, porque las decisiones que van tomando las Sociedades Anónimas son en términos de acciones. Cada accionista tiene un cierto porcentaje de decisión, con Mosa y Vial encabezando las decisiones por la cantidad de acciones que tienen. Nosotros no. Entonces era difícil ejecutarlo, aunque tuviéramos un muy buen proyecto, porque no teníamos los votos suficientes para poder inclinarnos por una decisión u otra. Hubiese sido bonito, políticamente muy potente. Hasta nosotros nos ilusionamos.

¿También se llevaron una sorpresa ese día?

Sí, es que las reuniones de directorio son así. Cualquiera que integre la mesa puede ser votado, entonces era una posibilidad, pero no era ni cercanamente lo que esperaba, entonces sí fue sorpresivo.

Por eso también se toman el tiempo para seguir negociando, porque si hubieras votado por ti ese día habrías sido electa.

Inmediatamente, claro. Pero como yo me debo a las decisiones de mi club y como fue tan sorpresivo, era mejor negociar o decidir de forma realista con las opciones que teníamos. Yo sé que se generó expectativa, pero también había que ser realistas, conscientes y responsables de la decisión.

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“La compra de acciones es la herramienta más certera para recuperar el club”

Luego de las votaciones, que sellaron la ruptura entre los dos máximos controladores de la sociedad anónima, Aníbal Mosa fue reelecto como presidente de Colo-Colo por dos años más. Contó con los votos del club social, aunque para cerrar el acuerdo, el empresario comprometió la venta de sus acciones y abrió un desafío concreto para las y los socios.

¿Es factible que se reúna, en los próximos cinco años, un monto cercano a los 14 millones de dólares, que es el precio actual de las acciones de Mosa, considerando además las deudas importantes que maneja el club?

Es totalmente factible reunir esa cantidad de dinero. Tenemos cinco años, es un plazo razonable, y las acciones se van a vender al mismo precio que al que las compró Aníbal Mosa. Como esperamos que Colo-Colo salga campeón de la Libertadores pronto, ojalá las acciones crezcan mucho en valor. Ahora se están formando comisiones de trabajo, viene una asamblea para ver cómo vamos a empezar a juntar la plata, pero van a ser diferentes vías. Con toda esta efervescencia por Colo-Colo, se ha despertado más interés todavía en los socios e hinchas, de participar en el proceso. Creo que eso nos va a ayudar mucho con los hinchas, con los futbolistas e incluso hinchas que no son colocolinos.

¿Qué beneficios les trae a los hinchas el reciente acuerdo que se firmó con Mosa?

Tiene muchas cosas buenas. Lo mejor es la compra de las acciones, que posibilita que los socios pasen a representar una parte importante del total de acciones de la Sociedad Anónima de la concesionaria, logrando la misma incidencia que hoy tiene Aníbal Mosa. El club, al hacerse de todas esas acciones, pasa a representar su poder de decisión y eso se llamaría la recuperación del club, que podría dirigir la SA de la forma en que hoy lo hace Mosa, se sentaría en su misma posición. La compra de las acciones implica en este contexto la herramienta más certera para recuperar el club.

También se potenciarán las otras ramas deportivas de Colo-Colo, que han estado bien abandonadas, y las filiales, que no había sido política de las Sociedades Anónimas hasta el momento. También la adopción de precios populares y mejorar la experiencia dentro del estadio, que la mujer no sufra violencia física o acoso. Aunque me da pena por regiones, el Monumental es como la iglesia de nosotros, y nos interesa que de alguna forma se posibilite que los hinchas puedan acercarse familiarmente y vivan el espectáculo de una forma más amena y accesible. Eso te hace sentir al club más cerca.

Está detrás la visión de dejar de ver al hincha como cliente, recuperar esa experiencia de club social…

Exactamente, acercar a los hinchas. El hincha es miembro y no solamente tiene esa pasión irracional por un club, que en este caso es Colo-Colo, sino que también el derecho y la obligación de pensar ese club, decidiendo y participando activamente en las decisiones. Por eso, la compra de las acciones resulta tan importante y un desafío tan bonito, porque implicaría que hinchas y socios pudieran pensar su club.

En una entrevista en Los Tenores, Juan Cristóbal Guarello le recordó a Monsalve que pasaron de 34 mil socios a 2 mil activos. ¿Cómo se resuelve esta situación y logran reencantar a los hinchas, que son necesarios para lograr los objetivos de este proceso?

Yo creo que el hecho de que las personas nos estemos cuestionando el rol de las Sociedades Anónimas y nuestro rol como consumidores es importante. ¿Somos consumidores o sujetos activos de cambio? Existe un cuestionamiento general, que partió con la educación, las Isapres, y el caso de Colo Colo abrió esa brecha respecto de las S.A: ¿son las más indicadas para administrar nuestros derechos de organización y deporte comunitario? Está en cuestión. Eso te llama a actuar, más si hay una instancia cierta, que es la compra de acciones y toda las actividades e iniciativas que tendrá el club para otras ramas deportivas y filiales. Se van a abrir flancos donde el hincha y el socio van a poder participar de forma activa. Creo que eso va a ir convocando.

¿Cómo ves los procesos de organización política que se está gestando en otros clubes? Participan de las marchas y del movimiento social y eso es algo que rompe con esta idea de que el fútbol es solo el opio del pueblo.

En el fútbol, lo bonito de todo, es que al ser tan popular, sirve para expresar posiciones políticas que no se pueden expresar de otra forma. Tenemos a lo largo de la historia un montón de ejemplos de cómo el fútbol ha sido una fisura por donde se cuela nuestra posición política o nuestra disconformidad o apoyo a algo. En tanto el fútbol convoca, permite que la hinchada vaya a la marcha, donde uno ve a la U, a la Católica y a otros clubes deportivos.

En este hito que se formó ahora respecto al club social, converge lo colectivo de dos maneras: que los hinchas tienen que tomar consciencia que hay que aunar fuerzas para que dentro de Colo-Colo se produzca, y lo otro es que los clubes tenemos que tomar consciencia de que también debemos luchar unidos. No va a ser la lucha individual de cada club, sino que vamos a tener que sentarnos a ver las diferentes líneas que podemos tirar y salir de esto juntos.

Dejando las rivalidades en la cancha.

Exacto. Dejarlo como parte del fútbol, porque es bonito ahí, pero para poder recuperar la identidad que cada club tiene, tenemos que hacer una pelea conjunta.

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“Nuestra posición siempre será terminar con la Sociedad Anónima”

¿Por qué crees que Aníbal Mosa los apoyó a ustedes? ¿Hay algún plan para anteponerse a alguna intención oscura del empresario?

Yo creo que las intenciones son más o menos claras. Él quiere posicionarse como una persona importante dentro de la historia de Colo-Colo, quizás posicionarse como la persona que permitió que se recuperara el club y la participación de este en la concesionaria. Porque incluso él dijo, en la conferencia cuando asumió como presidente, que compró las acciones porque es colocolino y vio que era la única forma de participar. Yo creo que él quiere trascender a través de sus medios, que desde la posición nuestra son criticables, pero probablemente desde su lado del río son los que vio más a mano para participar.

Colo Colo además es una plataforma política, una plataforma para la creación de redes, para tener cierta visibilidad social. Yo no sé cuáles sean sus intenciones económicas, porque yo no creo que Colo-Colo y una sociedad anónima deportiva sea rentable. Los negocios son otros ahí, pero sí tener una connotación social y política, una forma de trascender en la historia, criticable o no. No es la que compartimos, claramente.

¿Y hay algún plan si los traiciona? Barticciotto dijo que había que llamar a la insurrección popular en ese caso. Lo hicieron firmar un papel, ¿es un resguardo?

El documento se lo hicimos firmar, más que nada, como hito comunicacional. Y justamente para seguir lo que dice Barticciotto, en el sentido de no ir a buscar a Mosa para lincharlo, pero sí de dejar una constancia pública de que esos son los acuerdos y transparentarlos. En realidad, el rol que tenemos los directores de la concesionaria, es justamente ese, transparentar todo lo que vaya ocurriendo en la sociedad anónima, hacerlo público, denunciar en caso de que se vayan incumpliendo los acuerdos.

Nosotros apostamos a que se cumpla, pero esto ya se abrió y él firmó un acuerdo, así que quedará al escrutinio público si se sabe si lo está cumpliendo o no. Ahí veremos cuáles son las consecuencias, insospechadas todavía. Yo espero que hayamos convocado y percibido todo lo que provoca esta opción real de cambio. Si se traiciona ese futuro, se involucra la esperanza de muchas personas que empezaron a involucrarse. No me gustaría verlo, pero yo creo que molestaría bastante.

¿Cuál es el exactamente el compromiso que pueden hacer ustedes con los hinchas? Algunos dicen que se vendieron, desde afuera parece compleja esta idea de utilizar a la Sociedad Anónima para terminar con ella. 

Cuando empecé a ejercer hace poco dentro de la Sociedad Anónima como representante del club, no estaba muy cómoda, porque en realidad no es un sistema económico que me represente por mis posiciones políticas. Pero lo empecé a ver de otra forma, y es como lo ven los grupos de pobladores, donde están los que se manifiestan en contra de la vía electoral y los que sí están por ella. A unos les llaman reformistas y a otros revolucionarios. Y los reformistas, entre comillas, piensan en dos vías: una es la revolución, acabar de una vez por toda con las instituciones que estorban en el desarrollo de sus propuestas, pero otra es la electoral. Es parte del juego institucional. Si ya estamos dentro de una disputa institucional, hay que jugar ese juego. Yo creo que esto se aplica al caso.

Es como la política.

Exacto. Colo-Colo y el fútbol son políticos. La institucionalidad, que es la única que existe, es la sociedad anónima, entonces el club social tiene que hacerse cargo de esa realidad y tratar de hacer lo mejor posible mientras exista. Ahora, lo ideal, por supuesto, es que no exista. Pero mientras esté la posibilidad real que se nos dio ahora de concretar una serie de propuestas que mis compañeros han solicitado, hay que tomarla. Aunque no sea la vía más cómoda para todos, porque nos permite justamente estar más encima de la administración de la sociedad anónima.

Podríamos desentendernos y que la SA haga lo que quiera con el nombre e identidad del equipo, lo otro es tener la posibilidad de ir fiscalizando y transparentar. Pero nuestra posición siempre será recuperar el club y terminar con la sociedad anónima.

“Es machista que a una mujer le pregunten tanto si le gusta el fútbol y cuánto sabe”

Hasta ahora, ninguna otra mujer ha ostentado públicamente un rol directivo dentro de una Sociedad Anónima. Paloma lo reconoce como un hito importante, ya que “las directivas en sí son ambientes masculinos, con roles patriarcales súper definidos”. Aunque lleva poco tiempo en ejercicio, dice que en su oficio de abogada, donde se evidencian una serie de dinámicas machistas de la sociedad, ha aprendido a desenvolverse en este tipo de espacios hegemonizados por los hombres. La experiencia de la pasión por el fútbol claramente no escapa de dichas lógicas.

Como hincha, ¿crees que estamos más empoderadas las mujeres en este espacio? A algunas aún se les manda a la cocina por opinar de fútbol y ha habido una reflexión sobre eso, sobre no utilizar los apodos machistas, por ejemplo. Hubo una inquietud en la hinchada del Colo de no repetir cánticos en ese tono. ¿Cómo ves la reflexión que surge sobre el feminismo en el espacio futbolero?

Yo creo que afortunadamente estamos en una época de cambios y de cuestionamiento de posiciones políticas que considerábamos súper naturales. El feminismo y la reivindicación de los derechos que tenemos las mujeres ha calado en todas las áreas y ahora también se ha visto en entredicho en el fútbol. El fútbol es un deporte y actividad de hombres, entre comillas. Yo creo que Colo-Colo tiene una rama de fútbol femenina muy exitosa y que cada vez que tengamos más capacidad de recursos y visibilidad va a ser más conocida. Como las comunicaciones las manejan los hombres, se ignora que ha hecho mucho fútbol femenino.

La experiencia para nosotras de ir al estadio no es la más amena, tanto por el actuar de los guardias y Carabineros como de los mismos hinchas. No es tan cómodo ir y no van muchas mujeres. Ahí la pelea es no solo que vayan las mujeres, sino la familia, recuperar al fútbol como un espectáculo que es agradable de ver. Esa es una pelea que vamos a dar ahora.

 

"Yo sí me siento identificada con la identidad de Colo-Colo, que es una identidad popular, de pueblo. Entonces, si estoy ahora apoyando al club social y lo represento en una instancia tan cuestionable como la sociedad anónima, es porque siento una gran identidad con el club, con lo que significa, con su historia".

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He visto entrevistas donde te cuestionan con mucha insistencia que estés en un rol dirigencial en club de fútbol, que seas hincha y hasta cuánto sabes de Colo-Colo. ¿Compartes ese sentir sobre que las mujeres tenemos que validarnos constantemente en este espacio? 

Yo creo que eso es parte del machismo y de las conductas patriarcales. Se ve en otras cosas aparte del fútbol: para que te validen como experta en algo tienes que demostrar mucho, cuando un hombre es validado inmediatamente porque es hombre. A mí me han hecho muchas, pero muchas preguntas de Colo-Colo. Probablemente yo no me sé el almanaque de Colo-Colo, si el 2 de enero de 1945 tal jugador comió tallarines con salsa. Pero sí voy al estadio, me gusta Colo-Colo y veo todos los partidos. Creo que es una conducta patriarcal y sumamente machista que a una mujer le pregunten tanto si le gusta el fútbol, cuánto sabe de fútbol o si le gusta el equipo.

Yo sí me siento identificada con la identidad de Colo-Colo, que es una identidad popular, de pueblo. Entonces, si estoy ahora apoyando al club social y lo represento en una instancia tan cuestionable como la sociedad anónima, es porque siento una gran identidad con el club, con lo que significa, con su historia. Me siento muy identificada con esa identidad que es tan representativa, porque de verdad la marraqueta es más crujiente cuando gana Colo-Colo y para sentir esa identidad no es necesario que te pregunten tanto y de forma tan reiterativa si te gusta el fútbol o no. Creo que trasciende el fútbol.

¿Cómo es el Colo-Colo que tú sueñas, lo que quisieras para el club y sus jugadores, tanto profesionalmente, como en lo que aspiras para su rol social?

A mí me gustaría que el club volviera a su identidad de club social y deportivo, lo que uno conoció desde chico en su barrio. Y que los socios y los hinchas tengamos de verdad incidencia y capacidad de decisión desde la consciencia de que es una construcción colectiva, no individual. Y también me gustaría que los jugadores de fútbol, que son las estrellas de los equipos, se involucraran más en estos procesos. Por lo general ellos vienen de familias que están más vinculadas a lo popular, entonces sería muy bueno que lo pudieran retribuir. Me gustaría que recuperáramos la identidad propia de la organización colectiva y que los jugadores participaran. Y por supuesto, ganar la Copa Libertadores muchas veces más.