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Carlos Ruiz: “La izquierda chilena tiene que ser refundada radicalmente”

Por: admingrs / Publicado: 06.11.2014
Carlos Ruiz: “La izquierda chilena tiene que ser refundada radicalmente” /
Carlos Ruiz, sociólogo, es autor junto a su colega Giorgio Boccardo del libro “Los Chilenos bajo el Neoliberalismo”. En este trabajo se analiza la profundidad de la transformación impulsada por la dictadura y el modo en que rompió con la construcción societaria que se había labrado en el país durante el siglo XX. Ese libro […]

CarlCarlos Ruizos Ruiz, sociólogo, es autor junto a su colega Giorgio Boccardo del libro “Los Chilenos bajo el Neoliberalismo”. En este trabajo se analiza la profundidad de la transformación impulsada por la dictadura y el modo en que rompió con la construcción societaria que se había labrado en el país durante el siglo XX. Ese libro y esta entrevista analizan también las posibilidades de salir de ese ciclo histórico, a partir de las movilizaciones de 2011 y de lo que se ha dado por llamar “el malestar”.

¿Cuál es tu análisis de la instalación de este gobierno, particularmente a través de su promesa de cambios estructurales?

Separándola en dos cosas, creo primero que la promesa de inaugurar un nuevo ciclo político es una cuestión netamente retórica, pero no hay pasos reales que apunten en esa dirección. Más aún, no creo que sea muy temprano para hacer el juicio, al revés, a los que digan eso les reclamaría qué me pueden mostrar para decir que ésta no es la Concertación. Yo creo que sigue siendo lo mismo, aquí no hay una modificación sustantiva en la forma de ver el modelo de desarrollo, de concebir el Estado subsidiario o de la noción de derechos sociales. Entonces pensar que la historia vaya a dar un giro me parece un error.

Ahora, evaluando las instalaciones del Gobierno, ahí lo que se proyecta es el agotamiento de la política que se venía dando. La figura de Bachelet, en su enraizamiento popular, tapa de alguna manera el descrédito de la política, la desidentificación que hay y, por lo tanto, crea un espejismo de que eso está resuelto, pero en realidad las razones del malestar no están superadas en Chile. Están latentes todavía y la forma en que eso se manifiesta es con el agotamiento más rápido de un gobierno de toda la era post-Pinochet. Tienen que reparar nombramientos de subsecretarías porque se caen antes de asumir, en los primeros seis meses de gobierno ya tienen lanzadas todas las carreras presidenciales con el famoso síndrome del pato cojo que, se supone, ocurre durante el último año. Entonces, vamos a tener una situación absolutamente anómala durante todo el periodo.

Esta prolongación de la Concertación a la que te refieres ¿se expresa ahora en el Gobierno, o antes en el programa? Porque para algunos sectores la garantía de que las cosas se harían de manera distinta está en el programa.

Yo creo que no hay mejor programa que con el que se eligió a Patricio Aylwin, entonces esos sectores, me imagino que te refieres al Partido Comunista, tendrían que haber estado dentro de la Concertación en 1989. Además, en ese momento se podría haber dicho que era un programa excesivo porque la regresión autoritaria estaba latente. Entonces ¿te parece que inaugura un nuevo ciclo? Algo no encaja en ese argumento.

Al revés, lo tomo como un argumento de oportunidad para legitimar una operación política que no tiene sustento, independientemente de que se pueda vender mejor.

En ese escenario ¿Juegan un rol significativo los ex dirigentes sociales que ingresaron al Parlamento?

Ese ingreso es parte de la erosión de la política de la transición, ésa que Lechner denominó ensimismada, cuando hablaba de ella como una cascara vacía en los patios interiores de la democracia. Ese encierro, esa política autonomizada de la sociedad, se viene desgastando y fue perforado. Por ejemplo, en los Noventa, los jefes de los partidos tenían una capacidad enorme de sentarse a negociar porque movían realmente a sus bancadas. Ahora ya no lo puede hacer nadie, porque la descomposición interna es total y eso abrió márgenes.  Y, por otro lado, tienes la calle, entonces el ingreso de los dirigentes estudiantiles, pero también pienso en el caso de Iván Fuentes, era una situación que en los Noventa podría haber sido perfectamente rechazada por la DC, pero ahora vemos que no.

¿Ellos entran para cambiar la política formal o terminan naufragando  en el intento?

Tenemos que hacer todos los esfuerzos porque no se descomponga la compulsión de cambio. Porque la vieja política tiene una capacidad enorme de embadurnar el asunto y de ahogar cualquier nacimiento. Eso es histórico, ocurre en todas las situaciones, y en este rato ya se empieza a jugar en la posibilidad que terminemos aceptando que la forma mejor de discutir las propuestas en educación es dentro de los marcos presupuestarios y no con un cambio de dirección política sustantiva.

Hay de todo. Tenemos que hacer todos los esfuerzos porque no se descomponga la compulsión de cambio. Porque la vieja política tiene una capacidad enorme de embadurnar el asunto y de ahogar cualquier nacimiento. Eso es histórico, ocurre en todas las situaciones, y en este rato ya se empieza a jugar en las situaciones de mal menor, por ejemplo en la posibilidad que terminemos aceptando que la forma mejor de discutir las propuestas en educación es dentro de los marcos presupuestarios y no con un cambio de dirección política sustantiva, haciendo que estas fuerzas terminen agachándose.

Esto es un campo abierto en este momento. Creo que nosotros, que estamos involucrados en política, no tenemos derecho a sentarnos a reclamar, sino que debemos estar activos, tratar con toda la amplitud posible de bregar por ese ímpetu que asoma el último tiempo. Ahora, yo insistiría en que es insuficiente, a una trasformación sustantiva en la política chilena todavía le queda mucho por andar y no solo en sus conflictos electorales, sino también en su proyección para poder alterar los temas. Como sea, nosotros pensábamos que la instalación inicial del gobierno de Bachelet iba a aplastar el ruido del malestar, algo ha habido de eso y es lógico, pero es mucho menos de lo esperado.

 

Boric y el Parlamento

Te quería preguntar por Gabriel Boric, como presidente de una fundación vinculada con la Izquierda Autónoma ¿Qué sentido tiene entrar a un parlamento como el que hemos descrito, si además se está solo entre 120? ¿No es política testimonial?

Si el movimiento del 2011 no insistía en proyectarse hacia la política y después de llegar a acosarla retrocedía, iba a repetir la historia de otros empates anteriores sin tener capacidad de resolver su proyección. Como me lo planteas, si lo pones en términos de un cambio sustantivo, la única forma de proyectarte hacia la política de una manera consecuente con tus demandas de transformación es desestructurándola desde los términos en que está hecha. Eso no está en un horizonte plausible por el momento, pero sí lo está el asedio a sus reglas y exclusiones. Tiene que hacerse por todas las vías. En esa lógica, yo creo que Gabriel lo ha hecho fantástico en una institución en la cual cuesta muchísimo moverse con autonomía. Ha demostrado que no está sentado con sus juegos de intereses ni con las coacciones que existen, incluso frente a muchos de sus compañeros de generación, lo cual ha sido una cosa difícil de hacer. Gabriel sale a decir cosas que no sale a decir nadie, y no por una cosa personal, sino que está en el ethos de una fuerza política que se ha ido proyectando. Ahora, si lo aíslas como fenómeno creo que se pierde, si no mantiene ese vinculo orgánico que ha tenido con el movimiento estudiantil o marchando en la calle con los movimientos sociales. Eso es algo que no conocía esta república desde el 90 en adelante y que hoy la política está obligada a aceptar.

En ese análisis el rol de Boric trasciende a la Izquierda Autónoma ¿qué es lo que representa?

Gabriel tuvo una posición de avanzada de asedio a la política –en términos gramscianos- sobre todo respecto a los patrones conservadores y eso es de un valor ideológico, identitario hacia afuera y para los propios movimientos que a mí me parece fundamental. Otra cosa es que no logre transformar la institucionalidad, pero volvemos al punto anterior: el parlamento no es el espacio para transformar esta política, si de hecho hay modificaciones que ni siquiera pueden introducir los gobiernos. La lucha por cambiar las cosas va a implicar niveles de desborde de lo político mucho más grandes, pero estos jóvenes estimulan condiciones culturales para que la gente no delegue más la voluntad de transformaciones y la asuma en manos propias. Gabriel esta todo el día desnudando lo que pasa ahí y, en respuesta, cada vez que hay que buscar una justificación se trata de volver al pasado. La Concertación usa mucho la ética anti pinochetista como una manipulación ideológica, ya no les queda otro punto de identidad que los aglutine, y desde ahí empiezan con el chantaje a los movimientos sociales, pero ya no opera, porque esta generación no está parada en el eje dictadura-democracia, incluso en algún sentido tampoco en el eje izquierda-derecha.

 

Las nuevas articulaciones políticas y el futuro de la izquierda

los chilenos bajo el neoliberalismo¿Cómo caracterizarías la construcción de referentes políticos salidos del movimiento estudiantil?

Eso está en un proceso de constitución donde no solamente está la vertiente estudiantil, sino también, por ejemplo, las organizaciones de salud y territoriales. Además hay toda una comunidad intelectual y académica que es muy desafecta a la Concertación, que también quiere encontrar vías de participación política y que actuó mucho en el movimiento del 2011. No tenemos, por lo tanto, el perdón de dejar pasar una oportunidad como ésa. De hecho, solamente desde ese arco cobra sentido y se puede valorar el ejemplo de una persona más, que es Gabriel, que no es un Robin Hood en el parlamento, porque incluso es posible que con todo el esfuerzo que estamos haciendo, en el horizonte de este gobierno, no se produzca ninguna transformación importante.

Mirando el cuadro político, los aumentos presupuestarios que se están generando, además de su dimensión reactivadora, pueden terminar yendo a más manos de clínicas, de colegios subvencionados, de universidades privadas, de concesionarias. Eso a lo único que puede llevar es a situaciones de polarización, frente a las cuales está el empeño de estas fuerzas que son heterogéneas. Pero además, en el proceso de construcción política no hay atajos, no puedes saltar las identidades de los distintos espacios para articularlos por la vía de algún pillo que se avive más rápido. Tú no le puedes hacer trampa a los tiempos históricos y ésa es mi diferencia con Marcel Claude, por ejemplo. Lo que pasará es muy difícil de escribir a priori, pero me atrevería a decir algo: si no hay un agotamiento mas profundo de la Concertación y una crisis mayor del bloque que ha sostenido este modelo de desarrollo en los últimos 25 años, es improbable que este esfuerzo germine.

¿Qué rol juega en ese proceso Nodo XXI?

Nodo XXI juega un rol y tiene un prestigio, pero no tiene la capacidad de reemplazar a los actores sociales ni está en su horizonte. Eso sí, va a haber que plantear diálogos con mucha confluencia, hay un allendismo que se deprende de la Concertación, hay distintas corrientes y el diálogo entre ellas, que también conlleva tensiones generacionales, tiene que ser procesado. No hay que tenerle miedo a ese proceso, si puede confluir en construcciones políticas más sustantivas. Más aún si puede oponerse al intento de vuelta hacia atrás en la política, lo que nosotros llamamos refundación espuria, un nuevo ciclo que no es un nuevo ciclo, Si ese intento queda frenado, es porque hubo una fuerza capaz de poner la pata en la puerta cuando la quisieron cerrar.

Lo de la confluencia suena bien, pero en Chile hay 50 izquierdistas y 51 referentes… ¿Cómo se supera esa dispersión?

La izquierda chilena tiene que ser refundada. Y radicalmente. La vieja izquierda, la que nace el siglo pasado en los años 20 y en los años 60, que son las dos grandes oleadas, tuvo su anclaje en una sociedad chilena con ciertas características, con ciertos grupos que desarrollaron sus vías de representación en el conflicto político y que, después, tuvo el desenlace que conocemos. La transformación capitalista de los últimos 20 o 25 años alteró de manera profunda el panorama social chileno, hoy hay sectores medios muy distintos a los de antaño, pero también tiene un tipo de asalariado que es diferente y, por lo tanto, exige nuevos relatos políticos para condiciones sociales redefinidas. El nivel de refundación capitalista que ocurre en la transformación autoritaria chilena es sin par en la región y, por lo tanto, tiene que dialogar con una izquierda muy refundada. No les vas a volver a cantar a Quilapayún o a Inti Illimani. Ni a este asalariado, ni a estos sectores medios ni a estos estudiantes. Eso implica plantarse con una dosis de apertura para redefinir banderas, lo que va a suponer luchar con un conservadurismo de izquierda muy fuerte. Lo que antaño se podía  entender como socialdemócrata hoy parece una bandera absolutamente radical, como la de los derechos sociales universales. No es llegar y decir “socialismo”, si los estudiantes no funcionan con el eje izquierda-derecha. Por eso es tan ridículo cuando un dirigente estudiantil va a Tolerancia Cero y le preguntan ¿usted es marxista? ¿Le están preguntando por el Marx de Moscú o por cuál? ¡Qué lo responda Ottone, porque ése lo inventaron ellos, aunque se hayan desecho después de él! ¿Pero por qué le van a preguntar a un chico que se para hoy en política?

¿Eso quiere decir que, en tu opinión, la disputa con ese conservadurismo de izquierda es una condición necesaria para el nacimiento de una izquierda unitaria?

Para una izquierda capaz de abrir un nuevo ciclo histórico, y no para hacer un remedo de ciclos históricos anteriores. Una izquierda que va a elaborar nuevos códigos estéticos y culturales.

El pragmatismo lo orienta todo allá adentro y no hay valores políticos en términos de utopías o de realización de proyectos. Es muy poca la gente que juega a eso y no tiene posibilidades de concretarlo ¿O Andrade es el líder de la izquierda dentro de la Nueva Mayoría?

¿Existe la izquierda en la Nueva Mayoría?

Existe gente de izquierda en la Nueva Mayoría, pero la izquierda como posición política articulada, no.

Se te podría responder que la síntesis entre una coalición con referentes de centro y de izquierda da lugar a una coalición de centroizquierda. Pero eso no quiere decir que no haya referentes de izquierda…


Hay gente que tiene valores de izquierda, pero lo que no me parece que describa bien a la Nueva Mayoría, o déjame seguir diciéndole Concertación, es que la DC es la derecha y el PS es la izquierda. Eso no es cierto porque el corte es absolutamente transversal, hay socialistas que plantean cosas más de derechas y hay demócrata cristianos que son mucho más decentes que muchos socialistas, entonces la transversalidad está dada por la descomposición que tienen las estructuras partidarias, ya dentro del nivel de clientelización del conglomerado. El pragmatismo lo orienta todo allá adentro y no hay valores políticos en términos de utopías o de realización de proyectos. Es muy poca la gente que juega a eso y no tiene posibilidades de concretarlo ¿O Andrade es el líder de la izquierda dentro de la Nueva Mayoría?

La idea de constituir un referente que convoque a sectores de la Nueva Mayoría no suena, al menos en el titular, tan distinto a lo que ha venido planteando ME-O ¿Cuáles son las diferencias?

Es distinto. Hasta donde yo me he aproximado -y he estado en reuniones y he tenido posibilidades de contacto- no veo un proceso de construcción política más allá de un proyecto personalizado. Que pueda tener una raigambre que, en un momento, pueda ser mirada por la Concertación con interés para buscar un relevo puede ser, pero una cosa muy distinta es que me digas que es la construcción de un proyecto colectivo, genuino, que tiene anclaje en los procesos sociales que se han venido suscitando en el último tiempo. Yo el anclaje entre Marco y los procesos sociales del malestar no lo veo, me lo tendrían que mostrar.

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