En un comienzo, la violencia contra la mujer puede entenderse como todo acto de agresión física o verbal, pero cada vez más, el entramado de razones y circunstancias permiten entender que la violencia de género no sólo se practica como una agresión tradicional, sino en diversos ámbitos de la vida cotidiana.

Así lo plantea Olga Segovia, investigadora de Sur Corporación y coordinadora del Proyecto “Mujeres más Seguras”, quien señaló que “la violencia contra las mujeres —física, psicológica y económica— entre otras, está asociada a las relaciones de poder desiguales entre los géneros. Es transversal a otras violencias”. Asimismo, Segovia explicó que “la violencia de género es un fenómeno mundial, sin embargo, los indices de violencia en América Latina son los más altos. Uno de los principales factores son las múltiples desigualdades que agudizan las cadenas de violencias que afectan a las mujeres. Violencias asociadas a la pobreza, a la falta de oportunidades, a la legitimación de las discriminaciones asociadas a ser mujer”.

Angie Mendoza, vocera de la Coordinadora Feministas en Lucha define la violencia de género como “un ejercicio de poder que se ejerce sobre los cuerpos más débiles, no solamente hacia las mujeres sino hacia las niñas por ejemplo, y se entiende comúnmente como violencia sexual pero existe también violencia económica o patrimonial”. La feminista aclara que en la vida cotidiana “hay violencias más invisibles que no siempre se dan a conocer”.

INFOGRAFIA VIOLENCIA FINAL

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Violencia Física y Psicológica

La violencia contra la mujer más reconocida pero por eso no menos importante es la denominada violencia sexual, física o psicológica. En este ámbitos las cifras son reveladoras: en Chile una de cada tres mujeres ha vivido violencia física o sexual y según el Servicio Nacional de la Mujer, a la fecha se han registrado 38 femicidios.

A nivel latinoamericano y el Caribe, Chile es el quinto país con mayores índices de casos de femicidio. Sin embargo, destaca más aún la tendencia al femicidio frustrado, donde el agresor por razones externas no logra cumplir con el asesinato. Un ejemplo de esto se da el año 2013 donde se produjeron 78 femicidios frustrados, en que el 21% de aquellas mujeres contaban con denuncias previas por Violencia Intrafamiliar y el 15% con medidas cautelares o de protección.

En el año 2014 ya se registran 92 femicidios frustrados. De estos 53,3% de las mujeres habían realizado denuncia previamente, y un 9,8% contaba con medidas de protección o cautelar vigente al momento de la agresión.

Violencia Económica Laboral

El sociólogo investigador de la Fundación Sol, Benjamín Sáez, explicó que la discriminación laboral contra las mujeres es una consecuencia de la división sexual del trabajo, que determina -en función del sexo- qué labores han de realizar las personas.

77,3% de las mujeres realizan tareas domésticas, contra un 36,6% de los hombres

Esta división es histórica y no sólo aborda el trabajo remunerado, sino que también recae en el trabajo doméstico y de cuidado. “Tanto es así -asegura Sáez- que a pesar de vivir un momento histórico de creciente incorporación de las mujeres al mundo del trabajo, en la actualidad se mantiene parte importante de esta división”.

En esta materia, las cifras nacionales nuevamente dan que hablar. Según los estudios de Fundación Sol, la tasa de participación (mujeres que buscan o tienen trabajo, en relación al total de mujeres en edad de trabajar) promedio en América Latina era de aproximadamente un 52,6% en 2010, mientras que para Chile era de 44,3% aproximadamente (datos trimestre enero-marzo de 2010).

“Actualmente esta tasa es de un 48,49% (trimestre julio-septiembre de 2014), lo que indica una baja participación de las mujeres en las actividades económicas deViolencia_a_la_mujer mercado”, explicó el investigador. Asimismo, en comparación con el género masculino en cuanto a la incorporación de las mujeres al mercado del trabajo, en el trimestre julio-septiembre de 2014, las mujeres chilenas presentan una tasa de ocupación del 46,6%, mientras que los hombres tienen un 66,3%.

Para Benjamin Sáez, la brecha de salarios es solamente una parte de la discriminación laboral por género. La doble carga laboral, (trabajo remunerado y vida privada) revela una fuerte discriminación. Sáez comenta que pese a que “no existen datos apropiados para evaluar este aspecto (pues Chile, es uno de los dos países de la región que no cuentan con una Encuesta sobre Uso del Tiempo), la Encuesta Piloto sobre Uso del Tiempo realizada en la Región Metropolitana hace más de 6 años muestra que un 77,3% de las mujeres realizan tareas domésticas, contra un 36,6% de los hombres”.

Otro elemento es que en Chile, si bien las mujeres han incrementado su mujer trabajopresencia en el mundo laboral, las cifras develan una brecha en términos de calidad del trabajo. Durante los últimos 4 años, la creación de empleo femenino ha estado caracterizada por la mala calidad de los puestos de trabajo, según los estudios de Fundación Sol. Un 61,6% de los empleos femeninos creados son empleos de “inserción endeble”, es decir, puestos de trabajo situados en lo que la OIT ha definido como economía informal. Para los hombres, la proporción de inserción endeble sobre el total de empleos creados asciende a un 46,8%, aseguró el sociólogo.

Destaca en este contexto, la categoría del subcontrato, donde un 37,9% del total de empleos creados para las mujeres en los últimos 54 meses corresponde a empleos mediante subcontrato.

Seguridad Social: Salud y AFP

La eliminación del embarazo como preexistencia en las Isapres es símbolo de la discriminación de género que existe en nuestro sistema de salud. Esta discriminación comienza desde un contexto social y cultural que denomina a la mujer como “enferma” en cuanto a su capacidad fértil y maternidad. Por eso, se entiende a la mujer como “riesgosa” en los términos de las aseguradoras por el solo hecho de ser mujer. Así, las Isapres penalizan a las mujeres en edad fértil subiendo el precio.

“hay que considerar que en los empleos de inserción endeble no existe garantía para la protección de derechos como el pre y post natal o acceso a sala cuna, pues en algunos casos -como el de las trabajadoras subordinadas independientes- ni siquiera se reconoce la condición de trabajadora”

La Fundación Creando Salud explicó que al género femenino se valora como más propenso a enfermedades psiquiátricas, principalmente estrés y depresión “A ello responde este sistema de salud bonificando menos según el informe anual de Prestaciones médicas 2013, elaborado por la Superintendencia de Salud, luego de analizar las atenciones médicas, frecuencia, costo y bonificación por sexo y edad”, aseguraron Cecilia Moreno y Matías Goyenechea.

Por otro lado en el sistema de AFP, se calcula el monto de las pensiones con tablas de mortalidad más “exigentes” para las mujeres. Benjamín Saéz aseguró que “la proporción de pensiones (de retiro programado por vejez) menores a $145.008 es mayor en el caso de las mujeres (93%) que en el de los hombres (86%)”.

Saéz recalcó que “hay que considerar que en los empleos de inserción endeble no existe garantía para la protección de derechos como el pre y post natal o acceso a sala cuna, pues en algunos casos -como el de las trabajadoras subordinadas independientes- ni siquiera se reconoce la condición de trabajadora, camuflando una situación de subordinación como una actividad independiente (consultar Informe Mensual de Calidad del Empleo, IMCE-Fundación Sol)”.

Agenda de Género

pascualEn el marco del discurso del 21 de mayo, la presidenta Michelle Bachelet, anunció su compromiso por liderar una agenda de género centrada en el combate a la violencia contra la mujer en todas sus formas. Además, a modo de proyecto emblemático, la mandataria aseguró que en el segundo semestre del año enviaría un proyecto de ley que despenalizaría el aborto bajo tres causales.

Hasta el momento el Sernam se ha enfocado en avanzar hacia una nueva institucionalidad pero no ha presentado el proyecto de ley, lo que ha generado roces al interior de la coalición de gobierno, puesto que los parlamentarios Rossi y Girardi propusieron levantar una propuesta propia.  Esto provocó la molestia del ministro Peñailillo quién señaló que “nosotros definiremos el momento en que vamos a impulsar el proyecto de ley en esta materia y por tanto la Presidenta en su momento lo anunciará”.

Angie Mendoza de la Coordinadora Feministas en Lucha considera que “abrir este tema es abrir un debate tremendo que el gobierno hoy día no tiene la capacidad para enfrentar. Yo creo que la agenda de género son solo proyectos en agenda, pero que finalmente no se han podido concretar porque hay otras prioridades…como siempre”, sentenció.