Opinión

Fiscalía Nacional Económica recibe antecedentes sobre colusión pesquera

Por: Pablo Fernando González / Publicado: 26.04.2016
FNE /
En mi opinión la Fiscalía Nacional Económica (FNE) en lo que dice relación al mercado de los productos del mar ha olvidado - hasta ahora y por años- su misión de proteger “el bienestar del consumidor " y "el funcionamiento eficiente de los mercados ". Por ello me pareció relevante colaborar con mi declaración a visualizar este par de aspectos.

En el caso que involucra a ALIMAR, la División de Abusos Unilaterales de la Fiscalía Nacional Económica (FNE)  me invitó a prestar declaración por estar en estudio su admisibilidad. Accedí ya que reparé que en el sitio web de la Fiscalía se destaca que es misión de ésta la defensa de la libre competencia “… contra prácticas de colusión entre empresas y abusos de posición monopólica, y al análisis de concentraciones empresariales que afecten o puedan afectar el funcionamiento eficiente de los mercados y el bienestar del consumidor”.

En mi opinión la FNE en lo que dice relación al mercado de los productos del mar ha olvidado – hasta ahora y por años- su misión de proteger “el bienestar del consumidor ” y “el funcionamiento eficiente de los mercados “. Por ello me pareció relevante colaborar con mi declaración a visualizar este par de aspectos.

Consulté a esa FNE si no les parecía extraño que, si el fin de la libre competencia es proteger “el funcionamiento eficiente de los mercados”, los chilenos no dispusieran de oferta para comprar para su alimentación diaria peces como la anchoveta, jurel y sardinas que corresponden a la principal pesquería de nuestro país, aunque igual cosa no ocurre en el mercado de la leche o las frutas y verduras. Si no les parecía extraño que siendo Chile dueño de una riqueza pesquera enorme “el bienestar del consumidor ” no estuviera protegido por esa Fiscalía teniendo conocimiento que las proteínas marinas contenidas en nuestras anchovetas, jurel y sardinas tienen como agregado Omega 3 marino que los convierte en mucho más saludable que la proteína del pollo que es la de más consumo por los chilenos. Si a esa FNE no le hacía ruido que nuestro consumo de pescado no alcance los 7 kilos per cápita y que el mismo sea un tercio del de Perú, un país con igual riqueza pesquera que el nuestro.

“No existe peor ciego que él que no quiere ver”. Es un proverbio que se podría aplicar al análisis del mercado de nuestros recursos pesqueros.  Nuestra principal riqueza de proteína y Omega 3 marino contenida en los pequeños pelágicos – anchovetas, jurel y sardinas – ha terminado concentrada en su totalidad en un puñado de grupos económicos a ojos vista de todos, incluyendo la FNE; estos grupos  han decidido que el destino de ella sea su negocio de conversión de proteínas para la alimentación animal, que lo materializan a través de sus inversiones en fábricas para la elaboración de harina y aceite de pescado. La pregunta que cabe hacerse es cómo los anteriores han logrado monopolizar en sus manos el total de las anchovetas, jurel y sardinas para ese propósito.

La explicación la dio el famoso Ministro Longueira quien reconoció el 2012 que por ley “hoy en Chile el 45% de los recursos pesqueros son extraídos por el sector industrial, con 384 barcos y el 55% por los grandes artesanales, con 1.268 naves “. Vale precisar que la cuota industrial del 45% la capturan los grupos económicos con flota propia y  el 55% de la “cuota artesanal” la capturan los semi industriales, llamados por Longueira como grandes artesanales,  que con el beneplácito de estos últimos se la quedan los grupos económicos a través de contratos y financiamientos , de allí que estos los consideran sus “cuasi socios” como los define uno de ellos y que ha dejado registros ante el Tribunal de la Libre Competencia dando detalles del cómo operan estos financiamientos y compras de cuotas de pesca por anticipado.

 La disposición de Alimar que ha planteado públicamente “qué hagan toda la investigación que quieran, es imposible que haya colusión”, es una invitación a que la FNE  investigue este mercado, los modos de colusión presentes en él, las disputas de intereses  y otras actuaciones reñidas con la ley, ya que el caso de Alimar es muy ilustrativo para ello. Una síntesis de todas las anteriores es lo que sigue:

1) Disputa entre grupos económicos entre ellos Alimar por la cuota industrial, que llegó hasta el Tribunal de la Libre Competencia, y que los puso en bandos contrarios durante la discusión de la Ley Longueira por los porcentajes a licitar, aunque sus desencuentros no son del todo profundos ya que salvo uno o dos, el resto felicitó que las cuotas le fueran regaladas a perpetuidad por el Congreso a través de la ley Longueira.

2) Disputa entre los grupos económicos, entre ellos Alimar por el control de la cuota artesanal en manos de los armadores semi industriales que transforman a los propietarios de la “cuota artesanal” en meros depositarios de lo capturado, ya que la pesca está comprada de antemano; se la quedan por la vía de contratos a largo plazo y compra a través de palos blanco –Longueira incorporó en la ley que el 50% de las cuotas artesanales puedan ser comercializadas a un tercero -.

3) Conflicto entre armadores y grupos económicos, entre ellos Alimar, por el tipo de contratos y condiciones establecidas en éstos y que terminó en la denuncia ante la FNE de un armador semi industrial en contra de dicha empresa. La FNE se ha quedado con copia de esos contratos que además dejan constancia de varios ilícitos que esa Fiscalía debería colocar a disposición del Ministerio Público.

4) Impedimento a Nuevos emprendimientos , Pymes y proyectos de innovación para un uso distinto que la alimentación animal, entre ellos la alimentación humana saludable, los que al no disponer de poderosas espaldas financieras no tienen acceso a los modos que se le impone en la compra y abastecimiento de los pequeños pelágicos por los grupos económicos, entre ellos Alimar, y sus cuasi socios los armadores semi industriales, quienes actúan de conjunto para que el total de las capturas pasen de las bodegas de las embarcaciones a las fábricas de los primeros y terminen en su totalidad en el negocio de conversión de proteínas para la alimentación animal, ya que en Chile no existe en los puertos de desembarque la compra venta de la captura de pequeños pelágicos.

5) “Bienestar de los Consumidores ” aunque parezca increíble fue olvidado por la FNE quien lo ha desestimado como parte de la exigencia de ” el funcionamiento eficiente de los mercados “, es decir, el derecho que deberían tener los chilenos al acceso a la compra de anchovetas, jurel y sardinas, en presentaciones en fresco y/o refrigerados, en calidad y con precios competitivos en los puertos de desembarque.  Teniendo en cuenta que corresponden a la proteína más barata a la que tenemos acceso y que nuestro país posee en cientos de miles de toneladas. Vale hacer presente que las anchovetas y sardinas tienen un precio de transacción entre grupos económicos y armadores semi industriales de cien pesos el kilo y en el caso del jurel menos de 300 pesos.

6) La empresa Alimar con operaciones en la VIII Región independiente de la actual acusación realizada por un armador semi industrial, ha sido acusada ante la FNE por ser co-autora junto al grupo económico Fiordo Austral  de un enriquecimiento multimillonario conseguido a través de la pesca al margen de la ley de la sardina austral y de la pesca que terminó con la extinción de la anchoveta en las aguas interiores de la Patagonia. En la que actuaron de la mano con los armadores semi industriales, consiguiendo agregar a ex Subsecretarios de Pesca  para que los ampararan con resoluciones sin valor legal, haciéndola parecer como pesca de investigación científica para proteger la sardina austral mientras, en la práctica, esta era  sometida a sobrepesca y sobreexplotación como lo reconoció más tarde Subpesca en el Informe Estado de las Pesquerías 2013-4-5. Cabe señalar que también se involucró a autoridades de Sernapesca que se encargaron de impedir la denuncia de estos hechos al Ministerio Público, para que éste aplicara las multas de beneficio fiscal establecidas en la ley, ya que la sardina austral al no estar en los registros pesqueros no podía ser capturada.

Colusión gravísima que la FNE hasta ahora ha desechado investigar y sancionar. Nuestra empresa PYME, fue víctima de la anterior ya que se le impidió el  acceso a la compra y abastecimiento de anchoveta para la elaboración de productos para el consumo humano y que luego -al ser devastada hasta su extinción-,  terminó por hacernos perder  la inversión realizada, lo mismo sucedió a otros emprendimientos que deseaban participar de un negocio dentro de la ley. Es relevante, denunciar que lo anterior también afectó al Fisco de Chile por multas que se dejaron de aplicar en abierto desacato de la ley.

7) He hecho ver a la FNE que un modelo similar al aplicado por Alimar en las Aguas Interiores habría sido utilizado en la devastación del Jurel y otras pesquerías por los industriales de la VIII Región, donde esta empresa es un agente destacado. Así lo confesó Francisco Mujica – actualmente procesado por caso CORPESCA – en ese entonces gerente de la anterior ante la Comisión de Pesca de la Cámara de Diputados y revelado por CIPER , y que según este medio también habría sido utilizado por la empresa del grupo Angelini en la devastación del jurel del norte. “El 23 de marzo de 2011, el gerente general de Corpesca S.A., Francisco Mujica, se presentó ante la Comisión de Pesca de la Cámara de Diputados. Según consignó Diario 21, donde ” señaló que entre 1997 y 2000 se pescaron más de 3.000.000 de toneladas de jurel bajo talla en la Región del Bío Bío, amparado en el concepto de “pesca de investigación ”. Sigue CIPER, lo que no dijo Mujica es que esa misma artimaña fue utilizada en la pesca de jurel en el norte del país, que favoreció al Grupo Angellini, donde él era su gerente. El mismo informe que elaboró en diciembre la Subpesca indica que desde 1998, en la zona norte “destaca la presencia de un alto número de ejemplares juveniles, que supera en promedio el 70% de la captura total, llegando algunos años a superar el 90% (2011)”. Entonces, la talla mínima del jurel era de 26 centímetros, pero el año pasado el 95% de las capturas estuvo bajo esa medida.” CIPER le preguntó al Sernapesca por qué si la ley sólo permite un 35% de captura bajo talla, no existen sanciones a las empresas que operan en la macrozona norte. Su respuesta fue:  “Todas las operaciones de pesca de jurel en la zona norte del país hasta el 2011 se han efectuado bajo la modalidad de pesca de investigación ” http://ciperchile.cl/2012/01/27/el-saqueo-del-mar-chileno/

Esta fórmula utilizada por los grupos económicos, entre ellos Alimar, en muchas ocasiones se hizo de la mano de sus cuasi socios los armadores semi industriales y sería la principal responsable del estado crítico y colapso de casi todas las pesquerías de nuestro país (http://www.lemondediplomatique.cl/IMG/pdf/Ley_Longueira_la_corrupcion_ha_llegado_Consejo_Anticorrupcion_1_.pdf)

La Fiscalía Nacional Económica ha quedado con suficientes antecedentes para comprender que la  colusión en la que está involucrada Alimar no es distinta de la de otros grupos económicos que dominan el mercado de los pequeños pelágicos y que es extensivo a otros cuantos recursos pesqueros y que tiene como principal víctima “el bienestar de los consumidores ” y la libre competencia. Esta colusión arrastra otros tantos delitos que amerita que habiéndose puesto en conocimiento de funcionarios públicos de esa FNE  los mismos la deriven al Ministerio Público para que no queden en la impunidad.

 

 

 

Pablo Fernando González
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