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Opinión

#JusticiaParaMacarenaValdes: No tenemos miedo, tenemos rabia

Por: Victoria Aldunate Morales / Publicado: 06.03.2017
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Comenzaron las llamadas amenazantes a más de una lamngen: “Si seguís weveando te va a pasar lo mismo de la mujer del Collío”. En la institución de la legalidad winka, el fiscal subrayó: “Yo investigo un suicidio”. “No”, le respondió Rubén: “a Macarena la mataron”. El fiscal entonces lo invitó a retirarse del edificio chileno y concluyó: “No tengo tiempo. Tu mujer se suicidó”.

Aún después de muerta Macarena Valdés Muñoz fue citada el 23 de febrero de 2017 al Juzgado de Garantía de Panguipulli por desórdenes públicos.

Mientras, cuatro niños viven el dolor de la desaparición de su madre. Cuatro hijos que habían llegado al mundo para ser felices, y a Walmapu para reencontrar las raíces de su origen. Un origen que su padre y su madre recuperaban en el Sur construyéndose una vida mejor.

El crimen contra Macarena está impune y el Estado chileno no da señales de justicia. Según reza la citación del Poder Judicial winka: “se comunica a todos los intervinientes la resolución de No Perseverar en la investigación”. Y eso no es todo, la misma Macarena asesinada el 22 de agosto de 2016 fue citada para ser formalizada por desórdenes públicos el 23 de febrero al mismo Juzgado. O sea a seis meses de  que la encontraran colgando de una viga de su casa, luego de que el día anterior hubiese amenazas de parte de funcionarios de la empresa trasnacional austro chilena RP Global S.A., contra su familia, ella es culpada por luchar contra la transnacional.

Las trasnacionales y el Estado  -nada casualmente- confluyen en el insulto coordinado a las defensoras de la tierra y a sus comunidades. El racismo florece en el chile que jura que los inmigrantes llegan “porque chile está muy bien” (y no dicen que las monedas de sus países están extremadamente bajas a raíz de la guerra sucia que les da el capital trasnacional).

Entre tanto, los hijos de Macarena descubren que ella no volverá… “Yo vivo en un paraíso”, solía decir Macarena cuando miraba su tierra y el riachuelo que cruzaba su territorio. Era feliz, fuerte y sencilla. También “la revolvía y hacía chistes en el taller de mapuzungun”, nos cuenta la amiga cercana de Macarena que hoy llora de principio a fin nuestra conversación. La ausencia cala su corazón: “Gracias a Macarena descubrí mi ser mapuche”- nos confía su amiga- “era ella también la que me acogía cuando me sentía triste o tenía pelea con mi marido. Ella me decía: no le aguante machismos a lamngen”. Porque Macarena era un activista, una defensora de las mujeres, de la niñez, de la naturaleza, de la tierra  mapuche -su tierra- y también una mujer de la tierra; madre que eligió parir a sus hijos, mujer enamorada, amiga y hermana de sus lamngen.

Alguien le dijo a Rubén, su marido, un día luego de haberse conocido notas de prensa sobre la historia del crimen contra Macarena, que ella no era activista realmente. Nosotras decimos que si hubiese sido un hombre, nadie la habría puesto en duda jamás.

“Su historia, parece la de una hippie”, opinó algún machista de izquierda en este mismo medio luego de la primera denuncia que hablaba de su asesinato. Y nosotras creemos que no le perdonan la búsqueda de la felicidad saltando de la ciudad de los empobrecidos al Walmapu de las rebeldes. Prefieren historias violentas y varoniles, masculinas y “heroicas”, de guerras… La de Macarena fue la lucha por ser feliz, aprender enseñando, recuperar el territorio haciendo amigas y hermanas, sembrando la tierra, autoabasteciéndose para no depender del Capital. Y eso no es “heroico”, es digno, rebelde y político.

Los días que vinieron luego de su asesinato, sus hijos y marido se encerraron en una pieza de la casa a buscarla en los sueños. Después salieron al mundo a denunciar todos juntos y alguien les dijo: “No puede ser verdad que esto es un asesinato. ¡Dígame dónde salió publicado!”. No había palabra impresa de algún monopolio, entonces no había pasado. Tal vez el marido la había engañado, tal vez él tenía amante. Comenzaron los murmullos, las correrías anónimas para desprestigiar a los vivos y enterrar las denuncias. Cuando salió publicado por fin -no en un monopolio derechista si no en este medio certer0- que había sido un crimen, hubo una parte de la gente de este territorio que dijo: “Entonces era cierto”.  Se le había doblado –en parte- la mano al pacto de silencio de los poderosos. Ahí comenzaron las llamadas amenazantes a más de una lamngen: “Si seguís weveando te va a pasar lo mismo de la mujer del Collío”. En la institución de la legalidad winka, el fiscal subrayó: “Yo investigo un suicidio”. “No”, le respondió Rubén: “a Macarena la mataron”. El fiscal entonces lo invitó a retirarse del edificio chileno y concluyó: “No tengo tiempo. Tu mujer se suicidó”.   

Así la cosa, para este martes 7 de marzo se ha fijado una audiencia en la que se presume se cerrará la investigación contra quienes resulten responsables y que lleva la abogada Manuela Royo por el asesinato de Macarena.

El Estado winka es truculento: investiga a una  defensora de la tierra asesinada como si su muerte no fuese suficiente y aquí no ha pasado nada. La acusación contra ella y 12 personas más, la hizo el Teniente Francisco Sánchez Jefe de la Tenencia de Liquiñe, el mismo que instó a los vehículos a pasar por encima de Macarena y otras lamngen en el corte de camino del 1 de Agosto de 2016, y también el primero que encontró el cadáver de la defensora de la tierra el 22 de agosto. Entre los formalizados están también Rubén Collío, su marido y werken de la Comunidad Newen Tranguil y Julia Quillempán, otra werken de la comunidad y amenazada junto a su hermana Raquel, por funcionarios de la empresa RP Arroyo S. A. –una variante de la misma Global-. La Fiscalía está persiguiendo responsabilidades por un corte limpio y pacífico de camino, al que la gobernadora incluso envío un representante y que fue depuesta justamente gracias al dialogo logrado. Las y los formalizados arriesgan desde 60 a 541 días de cárcel. Y Macarena, quien ya no está entre nosotras, aunque siga presente en su comunidad y la lucha por defender la tierra, nuevamente ha caído en esta “redada” del Estado contra el pueblo mapuche y contra todas las defensoras de la tierra.

Victoria Aldunate Morales
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