Política

Habla la estudiante que volvió viral su denuncia sobre los abusos del Colegio Inglés Isaac Newton de San Bernardo

Por: Sebastián Flores / Publicado: 07.03.2017
Con más de 10 mil visitas al testimonio que publicó en su blog, Catalina García expuso en un relato el martirio que vivió cuando fue alumna de uno de los establecimientos mejor reputados de San Bernardo. El Desconcierto conversó con la joven de 17 años para ahondar en su historia, una donde lo humano pasa a segundo plano cuando la educación de mercado y el lucro son los que mandan.

Es lunes 16 de enero de 2017. Está de vacaciones y tiene tiempo libre, así que lo hará, alentada por sus amigos y amigas que le celebran cada uno de las reflexiones que hace en su Facebook. También porque cree que así puede archivar y documentar de mejor manera sus textos. Entra a WordPress, comprueba si el dominio está disponible y simplemente lo crea: http://unacabritalesa.wordpress.com. Ese mismo día subió la primera entrada.

Catalina García tiene 17 años, acaba de pasar a IV° medio en el Liceo Carmela Carvajal y a su corta edad ya tiene varias cosas claras: es feminista, es de izquierda, le encanta escribir y ya sabe que quiere ser periodista cuando grande. Por eso el blog es un espacio que le servirá para desahogar sus penas y alegrías, pero también para soltar la pluma, la cual complementa con su colaboración en sitios como el tumblr Quiltro (fanzine de cultura pop creado en un taller con la periodista Andrea Ocampo) y en LaRata.cl (uno de los portales de música más populares de Chile).

Luego de casi una decena de artículos sobre género, música y cine que escribió durante las vacaciones, el miércoles 1 de marzo Catalina encontró en su pieza la insignia del Colegio Inglés Isaac Newton (CIIN), el establecimiento en el que estudió durante una década. Apenas vio el escudo, a Catalina se le vino a la cabeza todo el martirio vivido en esos años y decidió soltarlo en un relato. Eso sí, nunca espero el nivel de impacto que tendría su verdad.

Un colegio singular

“Aprovecho de dedicar un pequeño espacio de la melancolía para la denuncia, porque lo que yo viví ahí no es más que un testimonio crítico que nunca pudieron callar. Si alguno de ustedes piensa estudiar allí no lo hagan, merecen respeto. Conocí de frentón lo que le llamo la educación como bien de consumo. Me echaron, así de simple. Me arrebataton la posibilidad de beca y en un sutil mensaje incitaron a que me fuera. ¿Saben por qué? Porque un rumor absurdo los alarmó”.

Con más de 10 mil visitas únicas y cerca de 1.500 compartidos en redes sociales, la entrada titulada “Nostalgia de jumper y corbata #1: Un colegio singular” lanzó una bomba de la cual aún quedan secuelas. En el texto, García narra su experiencia durante los 10 años que estuvo en el CIIN, donde fue víctima de tratos discriminatorios e inhumanos tanto de parte de la dirección del colegio como de sus compañeros. En esa línea, acusa a la subdirectora del establecimiento, Cecilia Toro, de haber instalado una lógica competitiva y autoritaria donde amedentra a alumnos, profesores y empleados según sus designios.

Catalina García estuvo en el “Inglés” -así le llaman al colegio en San Bernardo- hasta el 2015, época en que cursaba II° medio. Ese año fue acusada de sabotear la prueba Simce para desprestigiar la institución. Al estilo del FBI, la sentaron sola frente a todo el equipo directivo humillándola, intentando infructuosamente que admitiera todo. La amenazaron con que llegarían los resultados individuales, le refregaron que fuese alumna becada y le exigieron que confesara que todo lo que ella era se lo debía al colegio. No les importó que fuera una de las mejores estudiantes, simplemente le hicieron vivir un infierno que la hizo caer en una profunda depresión y la obligó a irse del colegio.

Tras la publicación, Catalina recibió cientos de “DMs” (mensajes directos) en sus redes sociales. Mientras algunos apoyaban la valentía de desahogarse y develar las malas prácticas del recinto, otros entregaban nuevas denuncias que reafirmaban el trato vejatorio de la institución, como un caso donde la subdirectora trataba de “prostituta” a una adolescente de 14 años o el acoso sexual de parte de profesores a algunas alumnas que fueron encubiertas por la administración del establecimiento.

Pero lo que más le sorprendió de todo esto fue que la misma Cecilia Toro le respondió a su testimonio. Utilizando su cuenta personal de Facebook -y con faltas de ortografía-, la subdirectora trata de “niñita” a la joven escritora, la acusa de hablar desde la herida, de ser “una resentida de mierda” que ahora está en un “colegio reguleque” (en referencia al Carmela Carvajal) y que todo lo que ella es en la vida se lo debe al “Inglés”.

Toro hace referencia al paso del CIIN de ser un particular subvencionado a un particular pagado, trámite que se llevó a cabo durante el 2016. Según Catalina, esto lo hicieron con el fin de que no pasara a ser parte de una fundación y continuara siendo uno de los colegios con mejores resultados de la comuna. Sin embargo, el costo para alcanzar buenos puntajes en el Simce y la PSU responde a una descarnada lógica de mercado que ve a sus alumnos y apoderados como meros clientes.

A una semana del revuelo ocasionado por su post, Catalina García conversó con El Desconcierto sobre las consecuencias que le ha traído visibilizar su experiencia en el colegio. Asegura que ha sido liberador, que juntó fuerzas y denunció los abusos a la Superintendencia de Educación y que su relato ha logrado que otras personas se atrevan a develar los abusos de los que han sido víctima producto de una educación neoliberal donde los resultados y la competencia son puestos por encima de la dignidad de las personas.

-¿Por qué decidiste contar ahora este relato?
-En un principio la idea era simplemente utilizar mi blog como herramienta de desahogo. Yo salí de ese colegio el 2015, luego de que me echaran. Pasé la mitad de III° medio con depresión, pero al entrar al Carmela logré mejorarme. Ya con esa etapa superada, decidí compartir la publicación en mi Facebook ya que tengo muchos ex compañeros ahí y mi misión era que en cierta forma lo leyeran y reflexionaran.

-Tu nota fue sumamente viralizada, siendo compartida en Noesnalaferia y en Yo vivo en San Bernardo, donde muchos comentarios reafirmaron tus dichos e incluso dieron sus propios relatos sobre el colegio. 
-Sí, fue una sensación colectiva de empatía que hizo que muchas personas lo compartieran, llegando a tener 10 mil visitas en el post. Gracias a eso una cantidad enorme de ex alumnos y alumnos actuales se atrevieron a dar su propio testimonio en relación a lo que se vive dentro del “Inglés”: denuncias de acoso sexual, maltrato psicológico y malas prácticas pedagógicas aparecieron en los comentarios de mi nota. La gran mayoría de las personas que pisaron ese establecimiento prefiere callar, ya que una de las amenazas comunes que utiliza dirección es poner en desprestigio tu imagen para que así no puedas ingresar a ningún otro establecimiento que ellos consideren de calidad. Por esa razón también mi inbox comenzó a repletarse de testimonios cuya autoría prefieren mantener en anonimato.

-A ti te expulsaron por supuestamente haber saboteado el Simce. ¿Cuáles fueron los fundamentos que te dio el colegio para afirmar eso?
-Un rumor.

-¿Tú no saboteaste el Simce?
-No. Mi hipótesis después de que me fui es que en la prueba de Historia, en la parte de desarrollo, conté cuáles era los mecanismos para que el colegio tuviera buenos resultados, los mismos que conté en mi relato. Esa prueba además no la respondí, porque me parecía mal la presión que tenían los profesores por los resultados. Yo salí de la sala como a los 20 minutos y, por lo que me contaron mis compañeros que estaban adentro, la encargada del Mineduc sacó una foto, pero ellos tienen el deber de ser confidenciales y no contarle a los directivos. Así que no creo que haya sido ella.

-¿Entonces cómo el colegio se enteró de dicho rumor?
-Por lo que me contaron después de que me fui, una de mis compañeras era hija del profesor. Luego la hija le contó al profesor y luego éste hizo una hipérbole de lo que sucedió y así me imagino que se enteraron.

-O sea, en buen chileno, te sapearon.
-Sí, po’. Pero en realidad fue una acusación falsa, porque a ellos les llegó la información de que yo hice que todo el curso no respondiera, que hice propaganda y que era una alumna subversiva. El tema de la competencia es súper marcado, y a mí por estar arriba en el ránking me tenían fichada mis compañeros, si era terrible. Intuyo entonces que fue eso, que convenía que me fuera. Y boicotear el Simce es una falta grave, para ellos es digno del mayor basureo posible.

-Igual lo saboteaste un poco.
-Yo cuando fui interrogada les admití que hice mal esa prueba, pero era sólo una de las tres pruebas y en ningún momento incité a mis compañeros que hicieran lo mismo. Ellos me amenazaron con que llegarían los resultados de las pruebas individuales y ahí me descubrirían. Entonces yo hablé con la organización Alto al Simce y les pregunté que podía hacer, y me dijeron que eso era mentira, que sólo llega un promedio de los resultados al colegio. Pero ellos me amederentaron con eso y me acusaron de desleal y que, a pesar de ser becada, no supe respetar al colegio.

La única justicia que se puede conseguir

Luego del impacto de su testimonio, Catalina publicó el domingo 5 un nuevo post titulado “Por ti, por mí y por todos mis compañeros”. Ahí habla sobre el impacto que tuvo su publicación y se refiere a la replica que la subdirectora Cecilia Toro hizo en su Facebook.

“En el mensaje ella afirma que yo fui expulsada de muchos colegios, aseveración que está lejos de ser cierta. No me duele que me haya calificado como una ‘resentida de mierda’ porque señora, sí lo soy. Llámeme como quiera, está en la libertad de hacerlo. Yo soy una resentida porque no comparto su modelo particular de educación, en donde humillar a sus alumnos, docentes y trabajadores del aseo hasta las lágrimas es una práctica pedagógica válida. Soy una resentida porque como estudiante no puedo tolerar que el dinero se involucre de manera directa a la educación”, contó en su narración.

-¿Qué sentiste al ver la respuesta de Cecilia Toro?
-Yo me consterné caleta. Ella le respondió a una persona que le había escrito en el muro con su post y dice esas calamidades con una redacción y ortografía muy pobre. ¿Cómo puede una persona que califica a una ex alumna como “resentida de mierda” ser parte del cuerpo administrativo de un colegio? Eso sólo pone en evidencia la precariedad y decadencia de un sistema educativo corrompido por el mercado y el lucro.

-¿Cuál es tu opinión del Isaac Newton hoy en día?
-El “Inglés” se desenvuelve casi de la misma forma en que lo hace cualquier otra empresa. Los apoderados son considerados como clientes y nosotros como un producto. La cosificación del alumnado es lo que probablemente da pie a esta serie de tácticas poco pedagógicas para entregar educación. Yo como alumna becada lo viví de cerca, siempre sentí que me miraron como una figura de caridad. Por esa misma razón yo no podía opinar y de hacerlo, debía atenerme a las consecuencias. Pero no sólo se amedrentaba a sus estudiantes, sino que también a sus empleados.

-¿De qué forma los amedrentaban?
-Durante mi estadía en ese colegio vi una cantidad absurda de profesores que desaparecían de un momento a otro. Una de las cosas que me marcó fue cuando una auxiliar (prefiero omitir su nombre) se me acercó durante mis últimos días. Con miedo, y en la mayor discreción posible, me comentó que era mejor que me fuera, que sabía cual era mi condición y lo mejor para mi era abandonar ese recinto. Las y los auxiliares reciben la peor parte, los tratan casi como nanas (sin ofender a ese oficio, mi abuela fue nana y tengo un respeto enorme a ese trabajo). Además de preocuparse por los quehaceres de su trabajo (como limpiar los baños, las salas y los demás espacios del colegio) debían preocuparse de atender tanto a la directora como a la subdirectora. La dirección de ese colegio viene abusando de su poder casi desde sus inicios. Me han llegado experiencias de generaciones pasadas y ponen en evidencia que con el pasar de los años la cosa sigue igual.

-Me contabas que te llegaron muchos mensajes con otros testimonios de ese colegio.
-Uno de los relatos que más me impactó fue el de una niña que fue expulsada por denunciar a un profe por acoso sexual (curiosamente el profesor al cual alude me hizo clases también y continuaba utilizando sus clases para contar historias grotescas, que bajo ningún motivo pueden pasarse como una lección de educación sexual). También otra que la tildaron de prostituta y la amenazaron de que la harían repetir para que no la aceptaran en ningún otro colegio. Y como dejar de lado la influencia monetaria, uno de los relatos más crudos es el de Ámbar, en donde ella comenta que luego de que su padre quedara sin trabajo y no pudiese pagar la mensualidad respectiva, la respuesta por parte de dirección fue “el colegio no es caridad” negándole la posibilidad de continuar educándose ahí.

-¿Qué te parece que gracias a tu post se develaran todas esas prácticas de tu ex colegio?
-Yo estoy súper contenta de que se sepa. Creo que es la única justicia que se puede conseguir. Yo hablé con una persona del ministerio, envié una denuncia vía online a la Superintendencia de Educación y me deberían dar una respuesta de 10 a 15 días, pero lo más que se puede hacer es una fiscalización, revisarle los libros y ver que esté todo bien. Pero más allá de eso no se puede hacer nada.

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