“Si Brasil dominó el panorama de viajes sudamericanos el año pasado, Chile se toma el 2017. Lenta y metódicamente, el país de las maravillas más pasado por alto del continente se ha vuelto su más deseable aventura como destino de turismo”, aseguraba el diario británico The Telegraph en su ranking de los 20 mejores destinos para viajar en este 2017, listado que posicionó a Chile en el primer lugar.

El crecimiento del turismo en el país ha sido tal que, además de que en 2016 hubo un 26% de visitantes extranjeros más que en 2015, este año solo en enero hubo un alza de turistas de un 32% con respecto al mismo mes en 2016.

Entre las atracciones que destacaba el artículo de The Telegraph estaban los hoteles y restaurantes de lujo de Santiago, la Carretera Austral y San Pedro de Atacama, localidad de la que destaca los nuevos vuelos de globos aerostáticos sobre los salares.

Precisamente estos vuelos y el crecimiento masivo de agencias de turismo ha provocado una serie de encontrones con la comunidad local, que asegura sentirse cada vez más invisibilizada y pasada a llevar.

“El turismo antiguo valoraba más nuestra cultura, veía un pueblo vivo. en la actualidad la gente va a ver los paisajes, las maravillas de la naturaleza, pero sin mirar a la comunidad. Nos están anulando como cultura”, asegura Ana Ramos, presidenta del Consejo de Pueblos Atacameños.

El lujo instalado en San Pedro

Página web Hotel Explora Atacama

El Valle de la Luna, el de la Muerte, los géisers del Tatio, los Ojos del Salar y la Laguna Cejar son solo algunas de las maravillas que han hecho que las más lujosas agencias de viajes y empresas de hoteles se instalen en Atacama.

Al menos siete hoteles de lujo están instalados actualmente en San Pedro, y sus precios llegan a niveles inalcanzables para el común de la gente. A modo de ejemplo, tres noches en el Hotel Explora Atacama -cuyo dueño es Pedro Ibáñez, controlador de la Universidad Adolfo Ibáñez- pueden llegar a costar 4.773 dólares, valor que supera los tres millones de pesos chilenos.

“Hoy en día hay turistas que ni los ves porque casi no salen de sus hoteles”, asegura Graciela Rodríguez, vecina de San Pedro que además vivió durante más de una década en la periferia de la comuna. Durante años ha visto el cómo, mientras los hoteles de lujo ofrecen servicios de spa y grandes piscinas, las comunidades periféricas como la suya se quedan sin agua en temporadas altas. “En el invierno incluso o fines de semana largos éramos los primeros en quedarnos sin agua, uno tenía que juntarla en baldes. Esto ha ido en crecimiento, antes no eran tan frecuentes los cortes ni había tanto turismo”, agrega.

La vecina del Ayllu -comunidad indígena- de Poconche, Claudia Cabezas, dice que en lo personal le han afectado mucho los transportes de las agencias de viaje a la Laguna Cejar. “El turismo acá está al lote. Pasan los vehículos a toda velocidad, el otro día atropellaron a mi perrita”, dice, y agrega que esos mismos móviles levantan mucho polvo en la zona que, de hecho, también ha sido sede para rallys de autos de lujo.

“Sin lugar a dudas cuando tú tienes a 15 años algo muy incipiente y ahora tienes esto hay un impacto”, asegura el presidente de la Asociación Gremial Sustentables San Pedro de Atacama, Artidoro Aguilar, quien además agrega que en ese tramo de tiempo han aumentado la cantidad de agencias desde alrededor de 10 ó 15 en un inicio a más de 120 actualmente.

Además, Aguilar defiende que ha sido la iniciativa privada la que ha logrado promover el turismo en San Pedro ante la ausencia de un plan comunal, y asegura que la relación de las empresas con las comunidades es estrecha. Sin embargo, admite que a veces se produce una saturación, como ocurrió cuando vio cómo un bus de dos pisos entró en los estrechos caminos del Valle de la Luna. “Eso no tiene parandón. Nosotros hicimos una queja con esa empresa extranjera. Ahí hay que decirle ‘stop'”, señala.

La antropóloga Cristina Garrido asegura que en Atacama el turismo se ha centrado en la demanda y no en la oferta, por lo que cada vez se ha descuidado más a las comunidades: “Los atacameños han participado del modelo económico en su mayoría desde el margen, sin potestad ni soberanía. Con la actual situación de libre mercado, este paisaje natural mundialmente reconocido ha habido una avanzada de colonizadores del territorio, que vienen a trabajar, lucrar y que se encuentran con una comunidad que funciona bajo otras lógicas”.

Además, Garrido agrega que muchos chilenos llegan a Atacama reclamando “esto es Chile, esto es mi territorio”, pero que hace falta una educación estatal para que sepan efectivamente en qué territorio están parados. “La cartografía del Estado habla de montañas, cerros, valles. Pero la atacameña habla de dioses, entidades y drones. Cuando llegan y ofrecen tours en una montaña, lo hacen en una topografía. Pero cuando el atacameño observa la montaña ve a un dios al cual respeta. Muchos ni siquiera la suben”, dice.

Sobre este punto coincide la presidenta del Consejo de Pueblos Atacameños, Ana Ramos: “Se está vulnerando uno los principios y valores que nos rige como cultura, que es la responsabilidad. Hay que tener un proceso de educación, ya que hay gente comprometida con la naturaleza y los pueblos originarios”.

Conflicto por los globos aerostáticos

Facebook Eleanore Merrill

Ofreciendo la experiencia única de ver los paisajes a cientos de metros de altura y con precios que superan los $200 mil pesos por viaje, San Pedro de Atacama ya tiene tres empresas de globos aerostáticos.

Para operar, necesitan un permiso de la Dirección General Aeronáutica Civil (DGAC) que establece una serie de restricciones en términos de licencias, exámenes médicos, manuales de operación y mantenimiento. Pero en cuanto a aterrizaje la normativa es más ambigua.

Justamente el pasado 10 de marzo hubo un polémico episodio por el aterrizaje de una de las empresas de globos en el terreno de una vecina, quien terminó denunciando malos tratos y amenazas de parte de la empresa, provocando una fuerte discusión en Facebook.

El conflicto enfrentó a Karen Luza, dirigenta de la Asociación Indígena de Regantes que se dedica a la hipoterapia -la conocen como Karen Caballo-, al turismo y es masajista; con Javier Chame, representante legal y fundador de Phaway Atacama Ballooning Experience, quien luego de un viaje a Turquía tomó la idea de los globos aerostáticos turísticos y se asoció con una pareja de pilotos profesionales australianos para instalarlos en Chile.

El Desconcierto se comunicó con los dos protagonistas para obtener sus respectivas versiones de los hechos, diametralmente diferentes:

“Los dueños gringos me decían ‘bitch’ y me sacaban la lengua” (Relato de Karen Luza):

Ellos no saben dónde están metidos. Hace un mes Balloon Over -competencia de Phaway-, tuvo un problema con un globo y desperté con el olor a combustible en mi cama, y con el ruidito del soplido. Salí con lo puesto de mi pieza y vi un globo encima de mi pieza. No quise denunciar y les dije que no volviera a pasar.

Ese mismo día le espantaron las ovejas a una vecina pastora y estuvo toda la mañana buscándolas. En mi caso, tengo caballos para hacer hipoterapia.

El viernes 10 de marzo eran las 8:30 cuando salí y habían tres globos. Estaban unos metros más allá pero pasaron arriba de mi techo. Me empecé a acercar pensando que eran Balloon Over, con quienes ya habíamos hablado, pero eran de Phaway, que estaban con una mesita, brindis y todo.

Tuve que llamar a mis pacientes para que no fueran, porque mis caballos estaban dando vueltas en círculos como locos.

Estaba chata, y les dije: ‘¡Qué están haciendo acá, si ya hablamos de esto!’.

Ahí el representante legal, Javier, me dice: ‘¡Fuera de aquí!’.

Yo me piqué y le dije en inglés a los turistas que no escogieran esas empresas, porque eran invasivas e irrespetuosas. El tipo se picó y me llevó para un lado. Seguimos discutiendo y me dijo: ‘Sabes lo que pasa, es que tú eres una india ignorante’.

Yo le dije que esto era territorio indígena y que no era llegar y aterrizar. Además le dije: ‘Te pido que salgas de mi cielo y mi tierra. Mi comunidad ya dijo que no quería que estuvieran ustedes acá’.

Entonces el tipo me decía mientras le pegaba a la tierra: ‘¡Esto es Chile, arriba es Chile! ¡Chi-le!’.

En eso apareció otro tipo grande que no recuerdo el nombre y me dijo: ‘Voh sacái los globos de acá y yo te voy a hacer una visita que nunca se te va a olvidar’. Javier Chame me pasó una tarjeta y me dio la mano, pero yo le dije: ‘Cuidado con tu trabajador, voy a ir a Carabineros’.

En Carabineros este señor Chame me trató como loca, como que había hecho el tremendo escándalo, que les quería quemar el globo. Los dueños gringos me decían ‘bitch’ (perra, en inglés) y me sacaban la lengua. Los pacos los terminaron echando.

Yo fui por la amenaza que me habían hecho y porque no me dejaban trabajar. Yo para la hipoterapia tengo que tener una continuidad y a mis caballos tranquilos, porque es un tratamiento. Pero a ellos les importa su globo, su pasajero y su brindis”.

“Nunca había visto una agresividad así” (Relato de Javier Chame):

“En mi inocencia pensé que íbamos a ser un aporte. Tampoco una cosa que íbamos a ser recibidos por alfombra roja, pero decía que mi sueño es que la gente vaya a San Pedro de Atacama por los globos. Con los paisajes maravillosos y condiciones climáticas que tiene, se dan las condiciones para que esta sea la capital de Latinoamérica en el tema.

Pero, cuando nos instalamos a fines de 2016 con todo, empezaron los problemas con las comunidades.

Se nos reclama que lucramos mucho dinero, pero ellos están confundidos porque el costo de volar es de tres pasajeros y normalmente volamos con cuatro, entonces tampoco nos estamos abanicando con dinero. No sé por qué sienten que uno al lucrar o hacer una actividad económica en su tierra uno quizás les debe algo.

Desde el principio aterrizábamos en un lugar que veía que estaba lleno de huellas de vehículos y llegaba algún dirigente furioso a reclamarnos que no teníamos permiso de aterrizar ahí, que éramos unos ignorantes y que era terreno ancestral. El peor de esos encuentros fue con Karen Luza el viernes 10 de marzo.

Aterrizamos en el lado del bypass que nos había recomendado un guía del Valle de la Luna en 2014 y llegó esta señora Karen. Nunca había visto una agresividad así. Le gritó a los pasajeros que eran unos ignorantes. Nos trató de estúpidos, lo que a mí me asustó mucho es que increpaba a los clientes mientras tomábamos un desayuno. Decía: ‘Yo los voy a sacar de aquí cagando’.

Le pregunté a Paul, el piloto con más de 20 años de experiencia, si había alguna chance de que hubiésemos asustado a los caballos. Me dijo que ninguna.

Ella me decía que estaba sobre un cementerio indígena, pero estaba lleno de huellas por todos lados en el supuesto cementerio. Fue a hacer una denuncia y llegamos nosotros. La señora inventó que la amenazamos de muerte y que la agredimos.

Justo volamos ese día con gente de un hotel que es muy exclusivo y lo reportaron a su guía. Ya no nos mandan más gente.

Después se publicaron estas infamias en Facebook y nos puso en peligro, porque mucha gente que con poca educación ve esta gran compañía que supuestamente viene a vulnerar los derechos indígenas y dice: ‘Vamos a ir a quemar los globos’.

Tengo el permiso de la DGAC y para aterrizar estamos en conversaciones con las comunidades de Quitor, con la que administra el Valle de Marte. Te aseguro que el sandboard en ese valle tiene mucho más impacto ecológico.

Al principio respetaba esta protección por las tierras y todo, pero me di cuenta de que hay muchas veces que la Pachamama se acaba cuando se acaban las lucas. Hay una minera en el salar contaminando y tomando un montón de recursos de agua y es a nosotros a los que no se nos permite sobrevolar el salar.

Una señora me increpó con que el cielo era indígena bajo su cosmovisión, y ahí yo salí para atrás comentando que respeto sus creencias, pero que puedo ser musulmán y creer que Mahoma subió en un caballo al cielo. Todavía estamos en Chile y la DGAC cuando me otorgó el permiso nunca dijo ‘exceptuando los cielos de San Pedro de Atacama que son propiedad del pueblo atacameño’.

Pedimos racionalidad en las quejas. Si la señora me hubiese enviado una carta diciendo que estábamos asustando a sus caballos la hubiese escuchado. El turismo para mí no tiene sentido si se viene a imponer.

No venimos a imponer nada. Si realmente les molesta mucho, bueno, nos iremos a otra parte.