Educación

Doctorado en Filosofía Mención Estética y Teoría del Arte: “Nuestro ímpetu como doctorado es eminentemente investigativo”

Por: El Desconcierto / Publicado: 27.07.2017
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Conversamos con Miguel Ruiz, coordinador del programa de Doctorado en Filosofía Mención Estética y Teoría del Arte, sobre los lineamientos y desafíos de este programa que busca desarrollar capacidades de reflexión teórica y de investigación en las artes.

¿Por qué un doctorado en la Facultad de Artes en la Universidad de Chile?
Desde el año 2002, el Doctorado en Filosofía Mención Estética y Teoría del Arte de la Universidad de Chile se ha configurado como un espacio de estudio en profundidad de problemas y doctrinas relevantes en estética y teoría del arte, a partir de un núcleo filosófico y con orientación interdisciplinaria. Se estimula la aproximación teórica a los problemas de la historia de las artes y la atención a las cuestiones concernientes al arte chileno y latinoamericano. La labor de este programa ha sido relevante a la hora de la generación de nuevo conocimiento en torno al desarrollo de las artes no sólo en Chile, sino que a nivel continental. Hoy el pensar las artes se ha vuelto un ejercicio crítico fundamental en el devenir académico y profesional.

¿Cuál es el sello de la Universidad de Chile en este programa de estudios?
El sello Universidad de Chile, tiene que ver, en el fondo, con el constante apoyo institucional. Y eso va más allá del factor económico. Si bien la facultad en algunos casos presenta posibilidades de exención en el pago de aranceles, acá hay una política en los procesos de desarrollo de investigadores. Eso es súper importante para las facultades: desarrollar investigadores que presenten los mejores estándares. Un buen dato para reflejar eso corresponde al número de tesis doctorales que terminan convertidas en libros. Muchos de los graduados de este doctorado dirigen otros programas de estudios en otras instituciones, o bien, son destacados académicos con investigaciones Fondecyt. Yo diría que quizá esa es la razón también del tremendo número de postulantes al programa. Este año nuestros estudiantes obtuvieron ochos becas Conicyt.

¿Cuál es la diferencia de este programa con otros doctorados?
Los otros programas responden a otra pretensión, o sea, son otros sus objetivos, más orientados hacia el ámbito de la creación. Nuestro ímpetu es eminentemente investigativo. Esa es la gran diferencia.

¿Qué nuevas líneas de investigación se están desarrollando dentro del doctorado?
Yo diría que las nuevas líneas que han estado más presente son las que se vinculan con la performance. Hemos tenido la visita de algunos profesores que han trabajado temas más clásicos en teatro, específicamente en tragedia. La experiencia de diálogo con los estudiantes ha sido verdaderamente enriquecedora. Además de las nuevas perspectivas que ha tomado nuestro doctorado, es fundamental declarar que todas estas miradas están ancladas en un acento filosófico. Ejemplo de esto es que los estudiantes de primer año tienen como obligación tomar un “Seminario de Investigación en Filosofía y Estética”. Este seminario es muy interesante porque sumerge al estudiante inmediatamente en su trabajo de tesis. Desde el primer minuto manifestamos una especial preocupación en que las investigaciones estén orientadas a la escritura de la tesis. Es importante mencionar que ese seminario surgió por iniciativa de los estudiantes durante el movimiento estudiantil del 2011.
Me parece relevante mencionar especialmente lo que estamos realizando con la Cátedra Internacional Adolfo Couve. Esta iniciativa comenzó durante el año pasado como una idea. Idea que surge de varias conversaciones dentro de la Escuela de Postgrado donde la actual directora, en conjunto con nuestro doctorado, vimos la posibilidad de abrir un espacio de debate y puesta comunicación de resultados de tentativas de investigación en torno a las diversas concepciones existentes en torno al arte. De este modo, tomamos las líneas de investigación más importantes de nuestro programa, que son la que tiene que ver con principios y problemas de la estética moderna y contemporánea, para poder ponerlas en contacto con otras líneas de discusión en torno a cuestiones latinoamericanas y europeas relativamente actuales. Así la cátedra quiere convertirse en un espacio donde la Escuela de Postgrado, con el apoyo entusiasta del doctorado, pueda abrirse a nivel internacional, lugar donde pueda ser posible converger pero también divergir un haz de alternativas de aproximación y de perspectivas sobre el estatuto actual del arte, en múltiples dimensiones de análisis crítico.

¿Cuál es la importancia de este tipo de programas de estudio?
En lo inmediato, pienso que lo más relevante es enriquecer y profundizar sobre contenidos específicos en el dominio de las artes. Es por ello que el aporte de la disciplina filosófica abierta a múltiples cruces interdisciplinarios puede tener un rol articulado y no censor en cuestiones relativas a la producción del arte, pero también de las diferentes formas de interpretación y análisis, privilegiando un óptica crítica que anime y abra aún más los elementos centrales que articulan el debate estético en nuestra actualidad. Bajo esta premisa, el efecto práctico no podría si no reconocerse en un empujar un proceso de internacionalización de los distintos programas que habitan en nuestra Escuela, lo cual ayuda sin duda a otros sectores sensibles de la estructura de nuestra facultad tales como son las áreas de investigación y de extensión. Un buen desarrollo de esta política que encarna en gran medida el ánimo de esta cátedra no cabe duda que fortalecería la orgánica global de nuestra acultad al poder atender a otro tipo de procesos de inspección y análisis de los problemas que están sujetos a las actividades de creación y de recepción crítica de dichos procesos que desde una perspectiva internacional podrían enriquecer sus resultados.

¿Qué desafíos presenta hoy el doctorado?
Una tarea fundamental que se viene es nuevamente entrar en el proceso de acreditación. Esto parte ahora. Ya estamos trabajando en ello. El último proceso de acreditación fue tremendamente exitoso, en el cual tuve la suerte de participar. Conseguimos seis años, lo cual fue realmente notable. Realmente notable para un programa de doctorado en este ámbito. La tarea en este nuevo proceso de acreditación concluye el 2019. Mi objetivo fundamental no es solo mantener los seis años sino que tratar de acrecentarlo y pienso que la productividad académica de este programa podría ser un aporte a este proceso.

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