En la semana fuimos testigos de los pactos políticos a última hora, de las apresuradas negociaciones, de la guerra de codazos por los cupos en los pactos de los partidos políticos en las listas parlamentarias.

Y entre todo este sabroso despliegue de show político oportunista, llamó mi atención, entre otras bajadas de candidatos de la derech, y arreglos del PC, PS y DC en el norte, lo de Luis Larraín, ex presidente ejecutivo de Fundación Iguales y visible figura de la diversidad sexual, que será candidato por el distrito 10 por un cupo cedido por Chile Vamos.

Es decir, el ex rostro de campaña de Sebastián Piñera en su primer gobierno, en el intento del nuevamente candidato de agarrar el voto gay liberal de centro haciéndose el gay friendly, aclara que fue piñerista, que ahora no lo es, pero que va como candidato independiente en el cupo de Chile Vamos por Evópoli.

Entonces, ¿cómo es la cosa? ¿Va por el cupo de la coalición que levanta al candidato de la derecha, pero él no va a votar por dicho candidato? Vale decir, pretende salir como candidato a diputado de Chile Vamos, pero será oposición al candidato presidencial de la coalición.

Hay cosas de las que no te puedes hacer el desentendido, Luis Larraín, y una de ellas es tu transformismo de derecha.

Esto me lleva a pensar, en tiempos de un mundo liderados por una ultraderecha que recorre Europa, en tiempos de Donald Trump, en nuestro pueblerino país, la derecha no se escapa a esta ola de discursos de odios, con un candidato que se opone a despenalizar a la mujer que aborta, da declaraciones criminalizando la migración, se opone al matrimonio igualitario, a la adopción por parte de parejas del mismo sexo, a continuar avanzando en gratuidad en educación. Un activista gay va levantado por la agrupación de partidos de este mismo candidato al sillón presidencial, Sebastián Piñera.

Hace rato que el movimiento por los derechos de la diversidad sexual dejó de ser una lucha de la izquierda (que vaya que le hizo el asco) y pasó a ser parte de esta pseudo derecha disfrazada de liberales Starbucks, queriéndose hacer pasar por “los progres con conciencia social”, que intenta travestirse de liberales diciendo que son pro gay, pero que al final del día proclaman al ya descrito candidato.

Derecha tan liberal en lo económico, por ejemplo, que llama a votar por el especulador financiero y candidato que, hacia negocios con pesqueras peruanas, mientras que al mismo tiempo como presidente defendía nuestra soberanía marítima en La Haya.

Es más, Larraín va a por el distrito 10, donde hay un número no menor de candidatos, entre ellos Alberto Mayol, Giorgio Jackson y el ex ministro que le negó los fondos a Pedro Lemebel y a Anita Tijoux, cuando fue ministro de Cultura –pero de la cultura que no fuese de izquierda-, Luciano Cruz Coke, también por Evópoli, compañerito de Luis Larraín en los cupos de la derecha.

¿Está bien que en tiempos donde la derecha gana terreno el activismo de la diversidad sexual –no así en la disidencia sexual- se vista con ropajes de liberal? ¿Votarán el resto de candidatos al parlamento de este bloque de derecha, por qué a los hijos de parejas del mismo sexo accedan tengan Derechos a que se les reconozca la paternidad, de ambas madres o ambos padres? ¿Qué pasará con la educación, la salud, la vivienda, el resto de derechos sociales? Por los cuales nosotros, los gays santiaguinos pobres promedio, salimos a marchar.

Recuerdo al activista Larraín pronunciarse por la evasión del pasaje y su visión distaba mucho de tener una conciencia social con la compañera trans que se prostituye en 10 de julio para sobrevivir, más bien muestra criterios economicistas de un Estado que criminaliza a los cuerpos abyectos de la heterosexualidad y del capitalismo que no acceden a cargar religiosamente su tarjeta Bip!, aunque ni seguridad social tengan. ¿Se condice esto con la lucha por los derechos humanos de una población históricamente segregada por el Estado y su neoliberalismo?

Ya sabemos que no llamarás a votar por Piñera estando tú en el cupo de la derecha, que es en tus palabras “algo práctico”. Pero, ¿qué consecuencia podemos esperar de este activismo gay más “ponticato” que baja a marchar a Plaza Italia para el día del orgullo, con una candidatura que es levantada por el bloque del candidato que se opone a la adopción homoparental y al matrimonio igualitario?


Egresado de Derecho, feminista activista LGTBIQ+