El proyecto de nueva Constitución que Bachelet comprometió para el segundo semestre de este año ya presenta avances sustanciales y pretende convertirse en uno de sus últimos hitos como Presidenta de la República.

El proceso constituyente se inició en octubre de 2015, como parte de una de las promesas de campaña de la Mandataria, que buscaba terminar con la Carta Magna diseñada en dictadura y que se mantiene vigente hasta en Chile. El texto ya está siendo revisado por el ministro de Interior, Mario Fernández, quien jugará un rol fundamental en la redacción del articulado, tomando en cuenta su experiencia en derecho constitucional y su rol como integrante del TC.

Los planes de La Moneda apuntan a presentar la propuesta en los primeros días de octubre, cuando las elecciones presidenciales y parlamentarias acaparen el foco mediático. De esta manera, buscan instalar un hito y marcar la agenda de los candidatos, entendiendo que no hay posibilidades de que el proyecto pueda ser discutido en el Congreso antes de que termine el segundo mandato de Bachelet.

El nuevo diseño contempla un articulado más ordenado que la Constitución de 1980 y tendrá el sello de “garantizar derechos”. Para ello, se tomarán los aspectos propuestos por las comunidades en la etapa más participativa del proceso constituyente. Tras la sistematización de los datos, se definió que los derechos a salud, educación, vivienda digna, igualdad ante la ley y respeto a la naturaleza/medioambiente serán los ejes fundamentales.

Además, la nueva propuesta buscará actualizar la Carta Magna de acuerdo a los compromisos y tratados internacionales firmados por Chile y también va a precisar las actuales competencias del Tribunal Constitucional, entre otros aspectos.