Tras cuatro meses de duros combates, la ciudad de Raqqa, ubicada en el Kurdistan sirio, se liberó esta semana de Estado Islámico (Daesh, por sus siglas en inglés), que controlaba su territorio desde enero de 2014.

La imagen del triunfo de la población fue protagonizada por las mujeres: mujeres kurdas, las combatientes peshmergas, liberando a mujeres sirias. Las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), aliadas de Estados Unidos y enemigas de Turquía, y las milicias kurdosirianas, las Unidades de Protección del Pueblo (YPG), lograron vencer a los yihadistas del EI.

Para celebrar su victoria, las Unidades de Defensa de las Mujeres kurdas (YPJ) pronunciaron una declaración oficial sobre la liberación de la ciudad en la Plaza al-Naim de Raqqa, que en sólo meses atrás había sido escenario de ejecuciones masivas por parte del EI.

En nombre de las YPJ, la miliciana Nesrin Abdullah destacó que las mujeres “se han liberado del régimen masculino explotador en aspectos políticos, sociales, culturales y militares, y se han convertido en una solución a los problemas y en la construcción de la nueva moral”.

La combatiente agregó que la lucha del ejército de mujeres contra los yihadistas fue “una respuesta a los poderes en Siria, y un paso importante para los pueblos de Siria”, destacando el papel principal de las mujeres en la lucha. Las YPJ “han sido una esperanza para todas las mujeres de Siria durante la campaña de Raqqa”, agregó.

En su discurso, Nesrin promovió la alianza entre los pueblos : “La defensa de las mujeres kurdas, árabes y de otras naciones y de todas las religiones ha sembrado semillas de hermandad entre los pueblos”, concluyó.