El Subsecretario de Pesca Pablo Berazaluce (DC) en el programa de gobierno “Del Mar a Mi Mesa” decidió omitir los resultados que arrojó la Encuesta de Consumo Alimentario (ENCA) del año 2010 cuyo objetivo general fue precisamente ” (…) conocer los patrones de consumo, con el fin de aportar antecedentes para el diseño de políticas públicas“, el que reconoció para el caso del consumo de pescado: que en el nivel socioeconómico bajo éste no llegaba al 10% de lo esperado mientras que en el nivel socioeconómico alto era de un paupérrimo 25%, pág. 221 e impuso uno que le acomodara a sus propósitos de manipular la verdad, el que vocifera que “Chile buscará elevar en un 50% el consumo per cápita de productos del mar hacia el 2027”, para lo que echó mano a un indicador FAO que anota que nuestro consumo per cápita sería de 13,5 kilos, aprovechando de pasada de dejar sin validez el estudio encargado hace unos años atrás por la propia SUBPESCA que reconoció que nuestro consumo de pescado era de apenas 6,9 kilos per cápita, una cifra muy lejos de la media mundial de ese entonces de 17,8 kgs. per cápita. 

La actual estrategia de Berazaluce, de usar el indicador FAO para manipular la verdad, ya fue usada antes y con el mismo propósito por SONAPESCA ante el silencio cómplice de SUBPESCA, y que ocurrió hace unos años atrás: “Consumo per cápita de productos pesqueros en Chile duplica al promedio de América Latina

No debería resultarle indiferente a la Contraloría  que el programa “Del Mar a Mi Mesa” encargado a Fundación Chile tenga un despliegue multimillonario de recursos fiscales ya que al mismo asisten decenas de funcionarios públicos de distintos Ministerios y reparticiones públicas (Minsal, Junaeb, Sernapesca, etc.). En la última Mesa ampliada del pasado 16 de Octubre,  a los anteriores se les proyectó un corto publicitario de SONAPESCA donde ésta dio cuenta de su campaña de marketing  para promover el consumo de pescado y que sirvió para que las autoridades de SUBPESCA impusieran que la anterior compartiría la misma estrategia del gobierno, una descarada lavada de imagen que quizás se produzca por la cercanía política de Berazaluce con el presidente de Sonapesca, el también DC, Osciel Velásquez, invitado destacado en el lanzamiento del programa (foto portada).

Lo anterior es lamentable, ya que como dice el refrán: “dime con quién andas y te diré quién eres”. Sucede que SONAPESCA tiene a Corpesca -su principal empresa asociada-, procesada por el Ministerio Público, lo mismo ocurre con ASIPES el gremio más destacado de la federación gremial, y con el hasta hace poco vicepresidente de SONAPESCA, Francisco Mujica.

La manipulación de SUBPESCA se hace ad portas de que el Congreso ponga nuevamente en discusión la ley Longueira,  misma que habría sido aprobada en medio de financiamiento a la política y razón por la que estos hasta ahora se desentienden de su modificación, a pesar que la mayoría del país opine lo contrario. Por lo pronto, resulta incomprensible que al Subsecretario Berazaluce le resulte indiferente que la Fiscalía investigue a muchos de los asociados a SONAPESCA

En presencia de Alejandro Gertosio, Jefe División Desarrollo Pesquero de la Subsecretaria de Pesca con quien me tocó compartir la “Mesa de Innovación” de la 3ra. Mesa Ampliada del encuentro, hice ver que resulta imposible que en nuestro país surja innovación y nuevos emprendimientos destinados al consumo humano, si SUBPESCA no da cuenta de que con su complicidad las principales pesquerías del país terminan en el negocio de la alimentación animal, esto es: aproximadamente 2 millones de toneladas por año que representan cerca del 90% de los desembarques país terminan convertidas en harina o aceite de pescado de propiedad del 1% más rico de Chile.  Lo que sucede gracias a Subpesca-Ministerio de Economía cuyas autoridades por años han justificado vía Decretos que sea ese el destino para el total de las anchovetas y sardinas, para parte importante del jurel y el Machuelo, Caballa, todos pescados a los que no se nos da acceso a su compra ¿Por qué?: En Chile NO existen Terminales Pesqueros donde se venda lo que se captura a diario frente a nuestras costas, a diferencia de España que tiene 20 de ellos y Perú a lo menos 15, sin considerar además que son peces ricos en proteínas y ácidos grasos saludables Omega 3 y que los precios que paga la industria por ellos están al alcance de todos los chilenos, dado que  oscilan entre los 100 y 350 pesos el kilo.

Durante la misma cita, Gertosio dio cuenta que en el “Proyecto GEF Humboldt Chile – Perú” que se acaba de acordar con éste último, nuestro país  se hizo cargo de un punto crucial del mismo: “Contribuir a la seguridad alimentaria de la población” y que las anchovetas serían su foco de la agregación de valor, lo que resulta incomprensible, ya que la única contribución que podría aportar Subpesca sería su experiencia en manipulación de cifras de consumo de pescado y en prácticas de corrupción con las que se consiguió que todas las pymes que elaborábamos anchoas para el consumo humano y productos de alto valor agregado termináramos en la ruina.

Chile siendo poseedor de una de las riquezas pesqueras más grandes del mundo, el 85% de la población no reporta su consumo. El trasfondo de esta irracionalidad es el actual Modelo económico chileno que desde el Congreso y desde el Estado -Ministerio de Economía-Subsecretaría de Pesca- avala desde hace décadas que nuestras principales pesquerías se direccionen al multimillonario negocio de la alimentación animal en manos del 1% más rico del país , a los que les resulta indiferente que el 95% de la población de nuestro país no consuma una alimentación saludable según datos ENCA, lo que ha derivado en que millones de chilenos padezcan exceso de peso, enfermedades cardiovasculares, diabetes, cánceres, etc., las que afectan a cada familia de nuestro país y que ha arrastrado en los últimos años al colapso a nuestro sistema de Salud Pública. 

Nuestro deber en las próximas elecciones, es recuperar para nuestras familias y las futuras generaciones el derecho al acceso a nuestra riqueza pesquera país de anchovetas, sardinas y jurel, para que se destinen a lo menos en un 51% al consumo de las familias de nuestro país y a la producción de alimentos para el consumo humano. Lo anterior pasa por votar por quienes tengan el compromiso de promulgar una nueva ley de Pesca  y castigar a los que tienen vínculos con los que aprobaron la Ley Longueira.                                                                        

Ad portas de las elecciones se hace necesario romper décadas de una política irracional avalada por el Congreso y la Subsecretaría de Pesca, y que son las razones de fondo por la que los chilenos no consumimos pescados, la que se ha agudizado durante los cuatro años de vigencia de la ley Longueira, ya que la misma terminó estableciendo por ley, una inmoralidad, como es que el total de nuestra riqueza pesquera terminara concentrada en el 1% más rico del país y que sean ellos, sus mujeres e hijos que invierten sus fortunas en los negocios que genera la misma los que decidan su destino, y no la inmensa mayoría de los chilenos a los que nos resulta un derecho irrenunciable el que sea parte de nuestra dieta y de nuestra alimentación saludable.


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