“Deberían haber prestado la Sala para que sesionara la Comisión”, se decía entre la multitud que cerca de las tres de la tarde del día de ayer se aglomeró en el tercer piso del Congreso Nacional, en las afueras de donde sesionaría la Comisión de Derechos Humanos y Pueblos Originarios de la Cámara de Diputados.

El proyecto a discutir esa tarde era la Ley de Identidad de Género, el mismo que ingresó en 2013 vía moción parlamentaria -patrocinada por Lily Pérez, Ximena Rincón, Camilo Escalona, Ricardo Lagos Weber y Juan Pablo Letelier- al Senado y que ha tardado en tramitarse tantos años como páginas tiene el proyecto original.

Fue días antes de las elecciones que el gobierno finalmente determinó darle urgencia al proyecto y, tras la derrota de Alejandro Guillier en la segunda vuelta frente a Sebastián Piñera -quien durante los debates habló de las personas trans como personas con disforia de género y que muchas “se corrigen con la edad”-, le dio discusión inmediata. La moción se encuentra en su segundo trámite constitucional en la Cámara de Diputados, luego de haber sido aprobado por el Senado en junio de 2017.

—Es un avance positivo que el Ejecutivo le hubiese puesto discusión inmediata al proyecto. Lamento, eso sí, que este último empujoncito se hubiese dado terminando la agenda legislativa de Bachelet. Si esto se hubiese dado en septiembre u octubre, quizás ya tendríamos una Ley de Identidad de Género —dice Constanza Valdés, asesora jurídica de una de las principales organizaciones trans de Chile, la Asociación Organizando Trans Diversidades (OTD).

Si ayer las afueras de la Comisión de Derechos Humanos y Pueblos Originarios estaban repletas, era porque traía una sabrosa parrilla para la discusión del proyecto: expondría Zuliana Araya, concejala trans de Valparaíso; Pía Adriasola, abogada, esposa del ex candidato José Antonio Kast e impulsora del plan “Más Familia”; Edgardo Valenzuela, abogado evangélico que representa a la agrupación “Con Familia”; y Marcela Aranda, la polémica vocera del Bus de la Libertad y a la vez madre de una hija trans.

La sala estuvo en calma durante la primera exposición de la subsecretaria de Derechos Humanos, Lorena Fríes, sobre el Plan Nacional de DD.HH., pero cerca de las 16 horas llegó el momento de discutir la Ley de Identidad de Género. Desde el Movilh a Con Familia, desde el Observatorio Legislativo Cristiano a la Asociación OTD, desde Jóvenes por José Antonio Kast hasta gente de Acción Gay. Todos entraron a punta de sutiles empujones a la comisión.

“Se generaría una esquizofrenia colectiva”

Visiblemente emocionada, la concejala trans de Valparaíso, Zuliana Araya, fue la primera en tomar la palabra. En cosa de minutos, habló de la discriminación que le tocó sufrir en hogares de menores, en las comisarías donde fue detenida varias veces por ejercer el comercio sexual y vio cómo asesinaban a sus compañeras. También habló de cómo con su nombre legal perdió una elección para concejal, pero luego ganó dos veces consecutivas con su nombre social en la papeleta.

“Me siento una mujer y nunca me he operado, soy transgénero y aquí estoy dando la cara por todas mis compañeras de Chile, porque están sufriendo discriminación, humillación. En la misma municipalidad donde estoy yo ahora hasta el mismo alcalde nos insultaba antes, nos cerraban las puertas”, dijo.

“Aquí hay mucha gente de derecha que critica la homosexualidad y los transgéneros. Pero vean, los están viendo en persona, están viendo a personas reales, que lo ha vivido, que lo ha sufrido y miren dónde estoy ahora”, prosiguió la concejala, quien también dirigió palabras para Marcela Aranda: “Yo me siento incómoda de estar aquí en la mesa, porque una madre rechazando a su hija, no puede ser. A mí no me rechazaron”.

A lo largo de la discusión, a la concejala tanto otras expositoras como diputados le cambiarían por error el nombre en reiteradas ocasiones. Mientras Marcela Aranda la llamó “Yuliana”, el diputado Diego Paulsen (RN) la nombró “Zelayda”.

Zuliana Araya. Foto: Agencia UNO

Luego de la palabra de Araya -quien además dio algunos de los minutos de su palabra para que interviniera representante de acción Gay, Marco Becerra-, se dio paso a las tres posturas en contra del proyecto.

Tomó la palabra María Pía Adriasola, esposa de José Antonio Kast, y puso una presentación PowerPoint en la que daba una definición alternativa al concepto de identidad de género contemplado en la ley. Si la moción la define como “la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente profundamente, la cual podría corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento”, Pía Adriasola la definió en su presentación como “concepto creado en que la subjetividad sale del ámbito de la realidad y pasa a la búsqueda, exploración y construcción cultural, creando una idea que puede o no adecuarse a la realidad”.

La abogada también comparó la situación de una persona trans con el querer cambiar la edad en la partida de nacimiento: “La certeza jurídica respecto de quién es una persona requiere de datos objetivos, independientemente de la subjetividad de la persona, porque o si no yo podría decir: ‘Me siento una niña, entonces me quiero inscribir en el colegio’. O podría decir que me siento una persona de 60 años y quiero que me jubilen. Pero alguien me va a decir: ‘No, su partida de nacimiento dice que usted tiene 51 años y hay que atenerse a lo que está establecido ahí’. Esa certeza jurídica establece el sexo verificado a una realidad objetivada por la naturaleza y que es binario, es hombre y es mujer”.

En su presentación, Adriasola tildó el protocolo trans de la Superintendencia de Educación como una “ideologización masiva” y llamó a la responsabilidad en la educación de los hijos: “Los padres unidos a la sociedad civil tienen que preocuparse de cuidar qué es lo que ven los niños en Internet, qué peligros se juega a través de la tecnología, quién cuida de ellos, que oyen, todo lo que los va impactando. Los niños tienen derecho a que se proteja su identidad física y psíquica y también a que se cuide a que no haya confusión entre amor y sexualidad, el amor y la ternura son conceptos propios del cuidado de los niños”.

Presentación Pía Adriasola

Tras Adriasola, fue Edgardo Sepúlveda, asesor de la organización “Con Familia”, quien empezó a hacer uso de sus diez minutos de intervención. Entre otras cosas, habló de la concepción del derecho natural anterior al hombre, destacó los resultados de las últimas votaciones, aseguró que hasta el día “no ha quedado demostrada la existencia de un genoma homosexual”, que con la ley se buscará que “la sociedad toda participe de esta ficción jurídica” y que, de aprobarse, sería una de las situaciones más “extrañas e ilógicas que la legislación haya obligado al pueblo”.

—Me permite un comentario personal: se generaría una esquizofrenia colectiva.

—Jesucristo te ampare, hermano —le dijeron miembros del Movilh cuando terminó su presentación.

“Mi hijo”: La presentación de Marcela Aranda

La vocera del Bus de la Libertad ya había pedido si su presentación podía ser confidencial, argumentando que involucraría a menores de edad -siendo que, en realidad, involucraba datos de su hija trans Carla González Aranda, quien tiene 19 años-. Una solicitud que había sido rechazada pero que fue votada nuevamente por no alcanzar los nueve votos a favor que requería. También intentó hablar el tiempo de dos intervenciones, argumentando que una sería como Marcela Aranda y la otra como miembro del Observatorio Legislativo Cristiano. Solicitud que también fue rechazada.

El nombre de la presentación: “Mi hijo”.

—Esta es una presentación personal debido a la utilización del caso de mi hijo por parte de organizaciones de la diversidad sexual, en este caso el Movilh, y también por el gobierno en su vocera Paula Narváez. Se sensibilizó a la población chilena diciéndole que esta mujer y su familia no cumplíamos los estándares parentales necesarios para poder asumir la posición de mi hijo de decidir —partió diciendo Aranda.

—¡Hija! —le gritaron desde el público.

—Pido por favor el respeto necesario. Esta es la razón por la que yo quería exponer en privado. Quiero poner este caso, y lo hemos discutido como familia con mi hijo, el hermano de Camilo, Cristián, porque es un caso claro de disforia de género, algo que ha sido cuestionado a través de todo el proceso legislativo.

La vocera del Bus de la Libertad mostró en la presentación de PowerPoint distintas imágenes de cómo se bulló el caso de su hija, acusando una “utilización mediática de un ser humano frágil, que un día va a volver a nuestra casa y lo vamos a apoyar con todo el amor que siempre le hemos tenido”.

—El 8 de noviembre de 2016 dejé de ver a mi hijo, cuando él me contó que se sentía una persona transexual en una plaza de Viña del Mar. Cuando se lo llevó el Movilh a la diversidad sexual no me dejó hablar con él. Nunca antes manifestó ninguna actitud, ni afeminada ni ninguna actitud que manifestara una inclinación hacia el sexo femenino, ¡jamás! Más aún, su vida ha sido dura y responde a una de las cuatro causas de disforia de género.

Aranda criticó a Rolando Jiménez, a quien tenía en frente suyo, durante su presentación. También dijo que el tratamiento hormonal le pesaría a su “hijo” toda la vida y que en el 93% de los casos de personas trans se “revierten”:

—Yo no estoy diciendo que Zuliana no es una persona transgénero ni que ella no se identifica como se identifica, lo que estoy diciendo es que mi hijo no lo es y que el 93% revierte y no sale en las estadísticas.

Acompañada de su hijo y de su pareja, Christian Yunge -quien no es el padre de Carla-, Marcela Aranda logró tener cuatro minutos extra para su exposición. Más a modo de descargo que argumentando en torno a la Ley de Identidad de Género, señaló a los parlamentarios:

—Se nos ha juzgado como familia, yo he perdido trabajos y tengo que mantener a tres niños. Qué grave. Qué grave que personas como éstas, que han hecho esto, estén detrás de ustedes hablándoles al oído. A mí, como madre chilena y a la gente que yo represento, me parece grave.

Con al menos cuatro intentos de cortar la presentación en mérito del tiempo, Aranda finalizó su exposición y dio paso a la votación.

La incertidumbre sobre si se alcanzará a promulgar el proyecto

Llegó finalmente el momento de votar el proyecto en general. En contra se manifestaron Juan Antonio Coloma (UDI), Jaime Bellolio (UDI), Diego Paulsen (RN) y Jorge Sabag (DC), mientras que a favor estuvieron Hugo Gutiérrez (PC), Loreto Carvajal (PPD), Felipe Letelier (PPD), Roberto Poblete (indep.), René Saffirio, Raúl Saldívar (PS), el presidente de la comisión Sergio Ojeda (DC) y Felipe Kast (Evópoli).

El voto del ex precandidato presidencial -que, sin embargo, manifestó que tenía varias indicaciones para proteger “el rol de los padres”- causó polémica, sobre todo teniendo en cuenta que en Chile Vamos se había determinado no respaldar este proyecto. Algunos de los presentes seguidores de su tío, José Antonio Kast, llegaron a tildarlo de “asqueroso” en privado. Tampoco se eximió de las redes sociales:

Terminada la votación, algunas representantes de los grupos católicos empezaron a gritar que tendrían que llevarlas presas en el futuro, porque defenderían “el rol de los padres”.

La conferencia de prensa también fue un desastre. Mientras Zuliana Araya intentaba hablar y dijo que se sentía incómoda con el testimonio de Marcela Aranda, una representante de “Con Familia” se entrometió a decir: “¡Esto es heterofobia!”.

En conversación con El Desconcierto, el vocero del Movilh Rolando Jiménez comentó la palabra de Marcela Aranda en que criticó la exposición del caso de su hija:

—Ella es una persona fanáticamente irreductible que incluso es capaz de hacer una abstracción de la realidad de su hija, que solicitó de manera voluntaria a hacer público el cambio de su sexo registral, y nos achaca una responsabilidad en eso. Señaló que estaba como secuestrada, que no podía opinar. Seguramente debe estar atada en el sótano del Movilh la Carla para que no hable con su familia… son algunas de las tonteras que dijo esta señora en la comisión, por parte de ella habla el conservadurismo más básico.

¿Qué queda ahora? La próxima semana el proyecto se discutirá en particular durante tres días en la Comisión de Derechos Humanos, en búsqueda de pasar a la Sala el 16 de enero-. En caso de ser aprobado, pasaría a tercer trámite constitucional de vuelta al Senado, escenario que desde las organizaciones de diversidad sexual ven como más complejo y donde se podría pasar a Comisión Mixta.

Teniendo en cuenta que en febrero no hay actividad en el Congreso, las organizaciones tratan de situarse en un escenario optimista en torno a la aprobación:

—Probablemente terminemos enero con un proyecto en tercer trámite constitucional y en comisión mixta. Quizás podríamos pensar que en marzo esté listo para ser aprobado, pero eso siempre desde un ámbito positivo. Esperamos que pueda ser despachado terminando el mandato de Michelle Bachelet, pero viene un panorama no muy beneficioso porque probablemente Piñera ejercerá su veto y no promulgará el proyecto, algo que necesita de dos tercios de quórum para revertirse —señala Constanza Valdés.