Opinión

Banco Mundial: La máquina económica que te lava el cerebro 

Por: Richard Sandoval / Publicado: 15.01.2018
Da lo mismo quien sea Piñera, da lo mismo que “sea un corrupto”, como dicen, lo único que importa es que con él viene la plata. Y no lo dice él, lo dice el Banco Mundial. Lo has conversado con amigos y en familia, ya no es una cosa de valores, ni siquiera de "política", es de bienestar, plata y bienestar. 

La máquina económica que te lava el cerebro te pilla temeroso conduciendo tu taxi, dubitativo del futuro, enojado porque ya no estás tomando los mismos pasajeros de antes, y te anuncia por la radio que Chile ya no es tan competitivo como en el gobierno anterior. Lo dice el Banco Mundial ¡bajamos 21 puestos! Y aunque a la vuelta de la esquina tomes los mismos pasajeros de siempre, la máquina te hace creer que el país está mal, muy mal, que ya no es lo que era ayer, que por culpa de las tenebrosas reformas de Bachelet los empresarios ya no quieren invertir, que ya no les resulta atractiva nuestra economía, porque a partir de las reformas la gente va a dejar de consumir, va a dejar de llenar los malls cada fin de semana, va a dejar de hacer filas para la compra del último celular de moda, y va a dejar de agotar las entradas en verde para cuanto festival Internacional de música se instale en Chile. Y aunque en el mismo noticiero de la radio se informe que las filas para comprar el nuevo iPhone están rompiendo todos los récords, la verdad instalada por la máquina ya es irrefutable, y se la repites, con el dato del Banco Mundial como mensaje bíblico, a cada pasajero que se atreva a hablar de actualidad: El país está en el suelo y tiene que volver la derecha para que lo vuelva a echar a andar.

La máquina económica que te lava el cerebro te pilla preparando el almuerzo, viendo el matinal, y luego de mostrarte el último portonazo de la jornada, te indica que además de inseguro, este país ahora ofrece menos capacidad de empleo para tus hijos que se están titulando, y por supuesto, en todo tu derecho, que te asustas. Se han sacado la cresta, todos como familia, el viejo taxiando y tú haciendo tus pololitos con los aseos y planchados, como para que por causa de cambios abruptos que ponen nerviosos a los empresarios que dan pega, el esfuerzo ya no valga la pena. Piensas, a partir del designio irrebatible del Banco Mundial, que ahora hay 21 países mejores que nosotros para emprender, para ser más prósperos como familia, para que se críen sin carencias los nietos, y se activa en ti el deseo legítimo de tener autoridades que, al contrario de Bachelet, funcionen como soporte, como trampolín de tu sacrificio, y aunque nunca te hayas considerado de derecha, hoy, con estos números a la vista, con esta catapulta de lo más respetable que te puede hablar, el Banco Mundial, el piso más sólido para tu caminar lo encuentras en Piñera, quien además -junto a sus más estrechos colaboradores- usan estas cifras para reafirmar su condición de salvadores ante el escenario de lo incierto.

La máquina económica que te lava el cerebro te encuentra viviendo tus primeros meses como egresado, con todo el empuje y optimismo fresco del que quiere surgir, cumplir sueños ojalá sin equivocarse, y en esa búsqueda por construir desde lo propio tienes el escenario estudiado: el país está creciendo poco y por eso quizás ahora no es el momento de arrojarte. Tienes la duda, pero al enterarte de la abrupta baja de Chile en el ranking de competitividad del Banco Mundial, todo se despeja: mi negocio necesita inversionistas, y mientras todo siga así, con esta señora a la cabeza y los comunistas metidos entre medio, los que traen la platita lo único que harán es seguir arrancando. No comenzarás tu negocio ahora, no correrás el riesgo, y a partir del obvio temor con base estadística, pones tu granito de arena para que la economía no despegue. Nunca habías votado, pero ahora el voto es una necesidad de tu emprendimiento. Da lo mismo quien sea Piñera, da lo mismo que “sea un corrupto”, como dicen, lo único que importa es que con él viene la plata. Y no lo dice él, lo dice el Banco Mundial. Lo has conversado con amigos y en familia, ya no es una cosa de valores, ni siquiera de “política”, es de bienestar, plata y bienestar.

La máquina económica que te lava el cerebro es así, te pilla en el momento más sensible -seas rico, pobre, clase media o empresario en ascenso- y usando datos muchas veces inflados, manipulados y falsos, como el del adulterado ranking del Banco Mundial que benefició el proyecto de Chile Vamos, se instala con fuerza en tu cerebro, emociones, proyectos e ilusiones, y es capaz de -aunque no nos demos cuenta- influir profundamente en tu conducta, como el más certero golpe bajo, y cuando logra su objetivo, pues que repunte la gloriosa economía, esa que hacemos todos.

Richard Sandoval
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