Opinión

Emilio Santelices: Una arremetida neoliberal en salud

Por: Natalia Cabrera y Cristián González / Publicado: 30.01.2018
Emilio Santelices / / Agencia Uno
A pesar de su independencia partidista y escasa trayectoria política, el futuro ministro ha demostrado tener una acérrima voluntad de profundizar la mercantilización de la salud en Chile a través del aumento en la partición privada en las prestaciones públicas y el fortalecimiento del traspaso de recursos

El presidente electo Sebastián Piñera ya dio a conocer los nombres de las personas que compondrán su próximo gabinete. El nuevo equipo era esperado, ya que daría claridades con respecto a si el gobierno se acercaría hacia a la derecha tradicional chilena, o si posicionaría a nuevos personajes de Chile Vamos u otros de corte más liberal. A juzgar por su campaña, tanto en primera como segunda vuelta, con un discurso apuntando a la unidad y los consensos, todo indicaba que se inclinaría por la segunda opción a pesar de la presión que se sabía podía surgir de los sectores más conservadores, que lo apoyaron después de la derrota de José Antonio Kast.

El nombramiento comenzó con los nombres de Andrés Chadwick en Interior, Hernán Larraín en Justicia, Cecilia Pérez en la Secretaría General de Gobierno y Gerardo Varela en Educación entre otros, dando una clara señal a la externa de que la derecha más conservadora, fundamentalista en lo económico y con estrechos vínculos con el mundo empresarial, llegaba con fuerza a la próxima administración de gobierno.

La misma lógica siguió la cartera de salud con el nombramiento de Emilio Santelices, médico Cirujano egresado de la Universidad Católica, anestesista con diversos estudios de administración en el extranjero, y doctor en Salud Pública de la Universidad de Chile. Actualmente, cuenta con la dirección del Zurich Financial Group, compañía de seguros privados de salud, y una larga trayectoria laboral en Clínica Las Condes, en donde en conjunto con ser accionista al igual que Jaime Mañalich, su antecesor en el cargo, fue Director de Gestión Médica, Subdirector de Planificación y Desarrollo, y Jefe del Departamento de Enfermedades Cardiovasculares.

Pero más allá de su curriculum académico. ¿Cuál es el perfil político del nuevo ministro de Salud?

A pesar de haber sido militante DC por años, actualmente el Dr. Santelices no se encuentra afiliado a ningún partido político, y dentro de su breve paso por la política gremial, fue candidato a la presidencia del Colegio Médico el año 2002, siendo especialmente polémico por recibir el apoyo del ex-ministro de Salud de Aylwin (DC). Como fundador y primer presidente de la Corporación Médicos por Chile, tuvo injerencia en asesorías a la reforma de salud de 2005-2006, que concesionó prestaciones de salud pública al servicio privado, y en el proyecto de ley de Plan Garantizado de Salud (PGS), que pretende hacer más competitivo el sistema privado. Además de esto, también estuvo a cargo del asesoramiento de la nueva forma de pago a clínicas privadas por días cama por parte del Seguro Público de Salud, siendo actualmente Clínica Las Condes (en donde, recordemos, es accionista) la institución que percibe mayor cantidad de ingresos por este ítem, cobrando casi 1 millón de pesos por día cama básica, mientras que su precio en el servicio público no alcanza los 50 mil pesos.

A pesar de su independencia partidista y escasa trayectoria política, el futuro ministro ha demostrado tener una acérrima voluntad de profundizar la mercantilización de la salud en Chile a través del aumento en la partición privada en las prestaciones públicas y el fortalecimiento del traspaso de recursos, ejerciendo una intransigente oposición a cualquier medida que pretenda fortalecer el servicio público de salud. Su crítico pronunciamiento en contra de la detención de las concesiones hospitalarias por parte de la administración de Bachelet, además de ser un claro ejemplo de lo anterior, permite proyectar que bajo su administración las obras pendientes sin contrato volverán a la modalidad de concesiones. Además de esto, y en congruencia con lo planteado en el proyecto de ley que ayudó a asesorar (PGS), Santelices pretende aumentar la competitividad del sistema de Isapre mediante la creación de un Fondo Único Solidario del sistema privado (camuflado bajo el nombre de “Fondo de Compensación de Riesgos”), pese a manifestarse abiertamente contrario a generar un símil de esta iniciativa en el servicio público de salud, y que pavimentaría el camino hacia un sistema de salud único, solidario y universal.

Por otra parte, Santelices además ha mencionado que buscará ampliar la Modalidad de Libre Elección (MLE) de Fonasa mediante la creación de un seguro catastrófico único, en el cual cada paciente aporte un deducible -cual automóviles- según su capacidad de pago, de manera que de padecer algún imprevisto sanitario, se pague un monto limitado que permita activar el pago completo de prestaciones necesarias desde el sistema público al sistema privado, lo cual podría significar un cuantioso aumento en licitación de camas, prestaciones de salud, toma de exámenes y medicamentos en beneficio del empresariado y a costa del desmantelamiento de la infraestructura pública, perjudicando a la gran mayoría de la población. La implementación de este punto en particular, supone un potencial punto de no retorno para la salud pública chilena.

La peligrosidad que supone la nominación de Emilio Santelices como Ministro de Salud, invita a reflexionar sobre muchas cosas, entre ellas, la necesidad de tener hoy en Chile una regulación más estricta respecto a la relación de intereses en el mundo privado y el ejercicio de cargos públicos estratégicos. Parece, cuanto menos, éticamente cuestionable ser el segundo ministro de Piñera en asumir aquella cartera teniendo acciones en una de las instituciones de salud privada que más recursos ha percibido por subvenciones. Además, la inclinación discursiva del futuro ministro instala fuertemente una tendencia hacia la profundización de las lógicas neoliberales en salud, en donde se buscará potenciar y consagrar las isapres perpetuando la inequidad estructural del sistema a cuestas del subsidio a accionistas, aseguradoras y prestadoras privadas de salud con recursos fiscales, y en desmedro de la infraestructura sanitaria pública, haciendo parecer que hoy coexisten dos modelos de salud: uno para ricos -con las cotizaciones del 30% de la población con mayores ingresos, las personas más jóvenes y que enferman menos-, y otro para pobres -con las cotizaciones del 70% más vulnerable, tanto en ingresos como en condiciones sanitarias.

Es por esto que no hay razones para titubear a la hora de levantar la consigna de “la salud como un derecho”, ya que para poder frenar la agenda privatizadora de salud de Sebastián Piñera, se requerirá de todas las voluntades, del fortalecimiento de los movimientos sociales, de la disputa del sentido común y de la creación de un programa sólido de defensa de la salud pública.

Natalia Cabrera y Cristián González
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