El próximo domingo será una fecha clave para el ex presidente ecuatoriano Rafael Correa. El pueblo ecuatoriano está convocado por su presidente, Lenín Moreno, para decidir si permite a su ex mandatario volver al poder algún día o si le cierra las puertas para siempre.

La consulta popular se transformó en un pulso entre el líder histórico de la Revolución Ciudadana y su sucesor, que se enfrentan públicamente y sin tapujos. La tensión ha ido creciendo en la recta final de la campaña entre quienes se declaran seguidores de Moreno y entre los fieles al correísmo que ven peligrar el regreso de su líder.

Las encuestas pronostican una amplia ventaja al ‘sí’ a las seis preguntas que planteará la papeleta, lo que impediría el retorno de Correa al poder. De hecho, el respaldo a su rival va desde el 59% al 84% dependiendo de la cuestión.

Correa ha recurrido a casi todas las alternativas para intentar frenar la consulta popular. No ha dejado de repetir su máxima electoral: no a las preguntas 2, 3 y 6 y, ya de paso, a todas las demás, pero la que afecta a su reelección es la 2. La tercera propone retirar de sus cargos a las autoridades de control nombradas durante el correísmo. Es la más polémica y para el ex mandatario, se trata de una artimaña con la que Moreno quiere designar a autoridades afines a sus propios intereses políticos.