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Guía para reciclar plástico: Una forma de detener el daño ecológico

Por: Greta di Girolamo / Publicado: 02.02.2018
Guía para reciclar plástico: Una forma de detener el daño ecológico Inauguración del primer Punto Limpio de Santiago / / Agencia Uno
25 mil toneladas de plástico se tiran al mar cada año en Chile con consecuencias letales. ¿Cómo ayudar a detener el daño? Una forma es reciclar, algo que puedes comenzar a hacer hoy mismo con esta guía de El Desconcierto.

En Chile, 25 mil de toneladas de plástico terminan en el mar cada año, según el estudio “entradas de residuos de plástico de la tierra al océano”, de la Universidad de Georgia. El daño es letal: las especies marinas se estrangulan con ellas o las ingieren hasta obstruir el funcionamiento de su organismo. A nivel mundial, el 90% de las aves marinas ha ingerido plástico y se calcula que para el año 2050 el porcentaje aumentará a 99%.

Gran parte del plástico que actualmente contamina el mar corresponde a bolsas. En Chile se consumen 3.400 millones de bolsas de plástico al año, según información del Gobierno. De estas, el 97% va a parar a vertederos y rellenos sanitarios, es decir, no se recicla.

Como forma de palear este daño, durante 2017 Michelle Bachelet firmó un proyecto de ley, que está siendo tramitado, para prohibir la entrega de bolsas plásticas en el comercio de las 102 comunas costeras del país y permitir su prohibición en el resto de los municipios. Aunque todavía no corre la nueva ley, ya existen lugares en Chile en donde se ha prohibido la entrega de bolsas, como Puerto Varas o El Quisco.

Desde Greenpeace  sugieren cambiar las bolsas plásticas por bolsas de tela, algodón o de arpillera. “Las llamadas bolsas ecológicas son de botellas recicladas o de PVC, o sea que tienen más petróleo que las plásticas típicas. Se demoran desde 100 a 400 años en descomponerse”, explica Soledad Acuña, vocera de la organización.

También advierte sobre otro tipo de bolsas: aquellas plásticas que dicen “biodegradables”, que en Chile se encuentran en las cadenas de supermercados Jumbo. “Son incluso peor que las otras, porque se fragmentan en miles de millones de pedazos de plástico. Desaparecen de nuestra vista, pero pasan por todos los filtros de agua, incluso por los de los moluscos. El plástico se está levantando al aire y lo estamos inhalando”, dice.

Dejar de consumir plástico no es tarea fácil ya que muchas actividades cotidianas involucran a este material. Por eso es tan importante el proceso de reciclaje.

El primer paso para reciclar el plástico es lavarlo. Este paso es muy importante porque en la mayoría de los puntos limpios no reciclan envases que tengan residuos. Después hay que secarlo, separarlo según el tipo de plástico al que corresponda y llevarlo a un punto limpio o de segregación. Ahí se depositan en distintos contenedores, se compactan y son llevados a una planta de reciclaje, donde se pica muy chico, se vuelve a lavar, se derrite y se compacta para convertirlo en una pequeña mostacilla de plástico llamada pelet. Esos pelet son vendidos a empresas, que los utilizan para crear nuevos empaques de plástico.

Pero no es llegar y reciclar. La eficacia del reciclaje del plástico depende del punto limpio al que se vaya y del tipo de plástico del que se trate. “Generalmente, todos los sistemas que digan ‘aquí recibimos plásticos’, lo único que hacen es reciclar el PET, que son las botellas, y el resto lo botan a la basura. Nosotros abrimos la gama de plásticos para que la gente que hace la pega de separar las cosas en la casa tenga la certeza de que lo que está llevando a nuestro punto limpio sí va a reciclarse y va a ir a parar a un vertedero”, dice Tomás García, creador de Tri Ciclos, una iniciativa que cuenta con 56 puntos limpios a lo largo de Chile.

Los siete plásticos

Del total de plásticos que se usan a nivel mundial, cerca del 35% corresponde a empaques plásticos de uso cotidiano. A pesar de que todos están fabricados en base a petróleo, se dividen en 7 tipos según polímero: la molécula de la que están hechos. En algunos casos se puede saber de qué polímero está hecho un plástico porque en él mismo se encuentra un símbolo que lo indica: un triángulo formado por 3 flechas que tiene un número al medio. Si bien suele asociarse ese símbolo con el reciclaje, lo que indica en realidad es el tipo de polímero del que está compuesto el producto según el número.

El número 1 corresponde al PET, que es el material de las botellas plásticas traslúcidas, como las de bebidas y agua, y también el material de las cajas plásticas en las que suelen empaquetar frambuesas y frutillas. Se reconocen porque en la parte de abajo tienen un poroto de plástico. Es el plástico con mayor valor en el mercado, así que es fácil encontrar lugares donde reciclarlo.

El número 2 corresponde al Polietileno de alta densidad, que se encuentra en todo tipo de botellas no transparentes, como las de champú, leche cultivada y productos de limpieza. En vez de tener un poroto en la parte de abajo, tienen una raya. También es un material fácil de reciclar.

 

El número 3 corresponde al PVC, un material rígido que suele utilizarse para cubrir productos que vienen adosados a un cartón, como los juguetes. Se reconoce porque cuando se dobla se genera una línea azulada en él. También existe en versión flexible, que es utilizado para pendones y palomas de campañas políticas. Es un tipo de plástico que no es reciclable en Chile, ya que ninguna planta de reciclaje cuenta con una certificación que garantice que puede captar el cloruro de este material, que de ser liberado puede dañar la atmósfera.

El 4 es el Polietileno de baja densidad, que corresponde a todas las bolsas plásticas, como las de supermercado y las que recubren los sixpack de cervezas. También están en esta categoría los plásticos con burbujas que recubren cosas frágiles y el stretch film, una capa de plástico delgada que recubre, por ejemplo, las bandejas de champiñones. Se reconoce porque al estirar estas bolsas, ceden. No es reciclable en todos lados, pero sí en los puntos limpios de Tri Ciclos.

El plástico rotulado por el número 5 corresponde al Polipropileno, que existe en versión rígida y flexible. El rígido se encuentra en las tapitas de bebidas, el flexible en las bolsas de snacks o del arroz y en las mallas que se usan, por ejemplo, para empacar las naranjas. Cuando se estruja, suena.

El número 6 es el Poliestireno, un plástico muy utilizado en el mundo de los lácteos, como los envases de yogurt o de quesillo. El plumavit también está en esta categoría, como un poliestireno expandido. No son comúnmente reciclables, pero sí se reciben en los puntos limpios de Tri Ciclos.

El 7 corresponde a la categoría de “Otros plásticos”, que se utiliza para cualquier tipo de material que sea una mezcla de los números anteriores. Este tipo de plástico, que corresponde a las bolsas de jabón o detergente, no se recicla prácticamente en ninguna parte del mundo.

Los Otros plásticos forman parte de los cuatro tipos de plástico de empaque que New Plastic Economy, una iniciativa internacional liderada por la  Ellen MacArthur Foundation, plantea que hay que repensar completamente, incluso eliminar en algunos casos. A este se suman los plásticos  que están en contacto con residuos orgánicos, como los que se utilizan para envolver carne. También el grupo de los plásticos “raros”, donde se encuentran el PVC, el Poliestireno y el Poliestireno expandido. Y por último los plásticos que tengan un tamaño menor a 7 centímetros, porque son muy difíciles de manipular en sistemas de gestión.

Desde Fundación Basura aseguran que el reciclaje es importante, pero que el verdadero aporte consiste en evitar a toda costa la utilización de plásticos. “Es mucho mejor prevenir la generación de residuos que reciclar todo lo que generamos”, dice Macarena Guajardo, directora ejecutiva de la organización.

“Recomendamos privilegiar el uso de materiales de mejor calidad, como el vidrio y el acero inoxidable los cuales, a diferencia del plástico, no pierden calidad con cada proceso de reciclaje. Cuando el plástico se recicla, se va perdiendo la calidad y eventualmente se convierten en objetos que no son reciclables, entonces el reciclaje es un proceso que sólo demora la llegada del plástico a la basura”, concluye.

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