Construida por la Corporación de Vivienda (Corvi) en la década de los ’60, la Villa Olímpica es hoy el último ejemplo de vivienda social en Ñuñoa. Este modelo habitacional es comúnmente asociado a las zonas periféricas de Santiago y el boom inmobiliario en la comuna alejó por bastantes años la edificación de este tipo de iniciativas en la zona.

Sin embargo, tras 8 años del terremoto del 27F que destruyó parte del complejo habitacional, a fines de enero Contraloría aprobó el traspaso del Block 73 desde el Ministerio de Bienes Nacionales al Ministerio de Vivienda. La iniciativa será administrada por el Servicio de Vivienda y Urbanismo (Serviu) y será parte del Plan de Reconstrucción de las Zonas de Catástrofe.

Luego del terremoto, la gente afectada debió vivir a las afueras de los edificios siniestrados en carpas. En la actualidad, el mismo Comité de Vivienda de la Villa Olímpica evalúa el proyecto como “un hito” positivo, puesto que este responde a las constantes demandas de los habitantes que se han movilizado en torno al tema.

“Nuestra organización muestra claramente que en la comuna existe la necesidad de vivienda y también la capacidad de movilización necesaria para lucha por ella, recuperando el suelo urbano para la comunidad y arrebatándoselo al negocio inmobiliario”, declaran en un comunicado público.

Según consigna Radio Villa Olímpica, el inmueble pertenecía a la Fuerza Aérea de Chile (FACH), entidad que había puesto un precio de $400 millones, aun así el contrato entre los ministerios significó la transferencia gratuita del complejo habitacional, que además verá financiada su reconstrucción y acondicionamiento con dineros estatales.